La película Top Gun protagonizada por Tom Cruise y Kelly Mcgillis se estrenó en 1986. A pesar de recibir críticas mixtas por parte de Hollywood, pronto se convirtió en un éxito cinematográfico y en un clásico del cine de acción-guerra de los Estados Unidos.

En ella se narra la historia de la escuela para pilotos de combate, que la Marina de los Estados Unidos estableció en 1969, también conocida como Top Gun. Vemos a un joven Tom Cruise, interpretando el papel del rebelde pero talentoso teniente Pete Mitchell, Maverick, quien es el hijo de un piloto de guerra que fue derribado en la Guerra de Vietnam y dado por desparecido en combate.

Maverick sufre un accidente junto con su copiloto, Nick “Goose” Bradshaw, en donde éste último pierda la vida. Después de una investigación de los hechos, Maverick es exonerado de cualquier responsabilidad por el accidente y regresa a volar nuevamente. Ni bien acaba la ceremonia de graduación donde Tom “Ice” kazansky gana el primer puesto de la clase, los pilotos son llamados a servicio activo en vista de una crisis desatada en el océano Índico. Finalmente, Maverick recupera su coraje después de la muerte de Goose y derriba tres aviones rusos MIG con su avión de guerra F-14.

Como si se tratara de una película, la semana pasada aterrizaron en la Base Aérea de Las Palmas dos aviones F-16 de la fuerza aérea estadounidense. Estos aviones vinieron para una exhibición en el marco de la compra de un lote de 24 unidades F-16 Block 70, que el gobierno peruano acordó con la empresa Lockheed Martin.

Este proceso de compra de aviones de guerra se inició durante el gobierno de Ollanta Humala. Durante el mismo se analizaron varias alternativas, llegando a la fase final con tres opciones: el F-16 Block 70 de Estados Unidos, el Saab JAS 39 Gripen de Suecia y el Dassault Rafale de Francia. El Perú optó por comprar los F-16 por las ventajas competitivas en materia comercial que este negocio significaba, además de otras consideraciones geopolíticas.

Entre ellas podemos mencionar el descuento sustancial que recibió el Perú por la compra de 12 aviones, de $ 3,420 millones a $ 2,000 millones para el primer lote. El segundo lote de 12 aviones, costará 1,500 millones de dólares. Como parte del paquete de venta se considera la entrega de equipos de apoyo en tierra, repuestos, capacitación y entrenamiento, un simulador de vuelo y un pequeño lote de armamento.  

Además, el gobierno norteamericano aprobó un acuerdo por 1,500 millones de dólares para modernizar la Base Naval del Callao y nombrar al Perú como Aliado principal extra-OTAN.

La compra de estos aviones se concretó la semana pasada en medio de mentiras del presidente Balcazar, la renuncia de dos ministros y presiones por parte del embarcador de Estados Unidos.

El presidente Balcazar hizo un papelón informando a la opinión pública a través de un mensaje a la nación el día 21 de abril, que el contrato para la compra de los aviones F-16 no sería firmado durante su administración.

Al día siguiente, 22 de abril, renunciaron los ministros de Defensa y de Relaciones Exteriores, llamando mentiroso a Balcazar, ya que según informaron los ministros, el contrato para la compra de los aviones había sido firmado el día 20 de abril, con pleno conocimiento del presidente.   

El mismo 22 de abril, el Ministerio de Economía realizó el pago de 462 millones de dólares que corresponden al primer tramo del contrato firmado con la empresa Lockheed Martin.

Ni bien se conoció de la compra y el pago realizado por este contrato de 3,500 millones de dólares que permitirá renovar la obsoleta flota que aviones de combate que tiene el Perú, los izquierdistas salieron a todos los medios para criticar dicha compra con el argumento miope y falso que el dinero que se va a gastar en la compra de estos aviones, se pudo utilizar para otras prioridades como colegios, hospitales, carreteras etc.

Afirmo que es un argumento miope y falso, en vista que nuestro país tiene recursos suficientes para comprar aviones de combate que garanticen nuestra defensa y además para invertir en infraestructura.

Desde esta columna pregunto si estos “defensores de los pobres” alzaron su voz de protesta cuando el gobierno de Humala inició la remodelación de la refinería de Talara que costó la astronómica cifra de $ 6,500 millones de dólares sabiendo que nuestro país no produce suficiente petróleo para la misma. Dijeron algo cuando los sucesivos gobiernos de izquierda hundieron más de $ 2,000 millones de dólares para salvar de la quiebra a Petroperú por sus malos manejos. Qué hay de los $ 7,328 millones de dólares que supuestamente iba a costar el gasoducto del sur, pero que ahora está abandonado por problemas de corrupción. 

En el periodo del 2019 al 2025, se perdieron aproximadamente 140,000 millones de soles por la corrupción de los gobiernos de izquierda que nos gobernaron. Con ese dinero, que terminó en los bolsillos de políticos de izquierda corruptos como Pedro Castillo, se pudieron haber construido decenas de hospitales, cientos de colegios, carreteras, puentes y con el vuelto se podrían comprar 24 aviones F-16 más sin costarle un sol adicional al país.

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Uri Landman
Gerente General de Motorama S.A., empresa fundada hace más de 60 años en el Perú, dedicada a la distribución y comercializamos de repuestos para la marca Ford a nivel nacional. Bachiller en ingeniería mecánica de la Universidad de Miami (1992), Grado de maestría en ingeniería mecánica con especialización en motores de combustión interna en la universidad de Miami (1994). Desde hace tres años colabora como analista político en varios portales web como lampadia, café viena y la abeja. También colabora con la edición impresa de El Tiempo de Piura. Ha colaborado con publicaciones en la versión digital de Expreso y Montonero.

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