Columnas Rafael Antonio Aita Campodónico

¿Qué quedará de nosotros? Sensatez, unidad y propósito en un país que lo tiene todo

La pregunta “¿qué quedará de nosotros?” no es solo una inquietud existencial, sino una interpelación política, social y moral. En el Perú, esta frase adquiere una dimensión compleja, somos un país con riqueza histórica, diversidad cultural, recursos naturales abundantes y una ubicación geoestratégica privilegiada; sin embargo, convivimos con pleitos constantes, desigualdad persistente, narrativas fragmentadas y un preocupante desconocimiento de nuestra propia realidad nacional.
El problema no es la falta de potencial, sino la ausencia de cohesión. Las disputas políticas han sustituido el debate técnico; la confrontación ha desplazado al consenso; y la narrativa pública se ha llenado de desinformación, intereses particulares y visiones de corto plazo. Esto ha generado un país donde la institucionalidad se debilita y la ciudadanía pierde confianza.
La desigualdad, por su parte, no solo es económica, sino también territorial y cognitiva. Existen múltiples “Perúes” que no dialogan entre sí: el urbano y el rural, el formal y el informal, el conectado y el olvidado. Esta fractura limita cualquier intento de desarrollo integral, porque no hay proyecto común.
A ello se suma un déficit crítico, el poco conocimiento de nuestro país. No se puede gobernar ni proyectar lo que no se entiende. La falta de educación cívica, histórica y económica ha generado ciudadanos desinformados y, en consecuencia, decisiones colectivas débiles.
Frente a este escenario, la estabilidad integral e internacional exige construir sobre cinco pilares fundamentales,.

  1. Unidad con propósito nacional, No se trata de uniformidad, sino de coincidencias básicas. El Perú necesita un acuerdo país que trascienda gobiernos, ideologías y coyunturas.
  2. Programas concertados y sostenibles, Políticas públicas de largo plazo en educación, salud, infraestructura y seguridad, diseñadas con criterios técnicos y consensuadas entre Estado, sector privado y sociedad civil.
  3. Educación transformadora, Formar ciudadanos críticos, informados y comprometidos. Sin educación de calidad, no hay democracia sólida ni competitividad internacional.
  4. Institucionalidad fuerte y ética, Reglas claras, respeto a la ley y sanción efectiva a la corrupción. La estabilidad no se decreta, se construye con confianza.
  5. Visión internacional estratégica, Integrarse al mundo con inteligencia,

aprovechando tratados, atrayendo inversión y posicionando al Perú como un actor confiable y competitivo.
El Perú no necesita inventarse de nuevo; necesita ordenarse, reconocerse y proyectarse. Tenemos todo: recursos, talento, historia y oportunidades. Lo que falta es unidad, dirección y ejecución.
Si no corregimos el rumbo, lo que quedará de nosotros será una oportunidad desperdiciada. Pero si apostamos por la sensatez, el conocimiento y el consenso, lo que quedará será un país sólido, respetado y preparado para competir en el mundo.
La decisión, como siempre, es colectiva. Y el tiempo, cada vez más corto. un buen consejo democrático, Rafael Aita Campodónico.

Rafael Antonio Aita Campodónico.
Licenciado en Administración de Empresas, desarrollándose en el sector turismo y comercial. Dirigente deportivo y miembro activo en diferentes instituciones de fomento al deporte. Vicepresidente de la Cámara de Comercio de Lambayeque 1998-2000. Congresista de la República para el período 2001 – 2006 por el distrito electoral de Lambayeque

0 comments on “¿Qué quedará de nosotros? Sensatez, unidad y propósito en un país que lo tiene todo

Deja un comentario

Discover more from Vox Populi Empresarial

Subscribe now to keep reading and get access to the full archive.

Continue reading