Columnas Rafael Antonio Aita Campodónico

Todas las sangres del relato de Arguedas a la urgencia de un gobierno que integre al Perú real

La obra Todas las sangres de José María Arguedas no es solo literatura, es un diagnóstico profundo de un país fragmentado, donde conviven economías, culturas, aspiraciones y conflictos no resueltos. Hoy, más que nunca, ese concepto deja de ser simbólico y se convierte en una exigencia política, gobernar para todas las sangres no es un ideal, es una obligación histórica.
El Perú contemporáneo sigue arrastrando brechas estructurales, centralismo, informalidad, desigualdad territorial y desconfianza institucional. En ese contexto, trasladar el espíritu arguediano a un plan de gobierno implica reconocer que no existe un solo Perú, sino múltiples realidades que deben ser integradas con inteligencia, respeto y eficacia.
Desde esta perspectiva, el enfoque político que plantea Keiko Fujimori busca recuperar elementos del gobierno de Alberto Fujimori, especialmente aquellos vinculados a la estabilidad económica, la inversión pública en infraestructura y la capacidad de decisión en momentos críticos. Para un sector importante de la población, ese periodo representa orden, crecimiento y presencia del Estado en zonas olvidadas. Sin embargo, también exige una lectura madura, rescatar aciertos sin repetir errores, especialmente en materia institucional y de derechos.
Un verdadero plan para todas las sangres debe estructurarse sobre cinco pilares fundamentales,

  1. Integración territorial real, inversión en conectividad (carreteras, puertos, digitalización) para unir al Perú urbano con el rural. No hay desarrollo sin acceso.
  2. Economía inclusiva y productiva, formalizar sin asfixiar, promover la pequeña y mediana empresa, y articular cadenas productivas regionales con mercados globales.
  3. Estado eficiente y descentralizado, reducir la burocracia, fortalecer gobiernos regionales con capacidad técnica y exigir resultados medibles.
  4. Capital humano como prioridad, educación de calidad, salud accesible y programas de nutrición que rompan el ciclo de pobreza desde la infancia.
  5. Seguridad y orden con legalidad, combatir el crimen y la corrupción sin debilitar el Estado de derecho.

La responsabilidad, está en entender que “todas las sangres” no es una consigna política, sino un modelo de gobernanza que reconoce la diversidad como fortaleza. No se trata de imponer visiones ideológicas extremas, sino de construir consensos prácticos que generen bienestar tangible.
El Perú no puede seguir atrapado entre promesas radicales que destruyen la economía y nostalgias acríticas que ignoran los errores del pasado. Gobernar hoy exige equilibrio, firmeza y visión de largo plazo.
Conclusión y sabía,
El Perú enfrenta una decisión crucial, avanzar hacia un modelo integrador, moderno y responsable, o repetir ciclos de improvisación y polarización. “Todas las sangres” nos recuerda que nadie debe quedar fuera del desarrollo, pero también que no cualquier camino conduce al progreso. Apostar por extremos fracasados o narrativas inconsistentes sería un error histórico. El país necesita un rumbo claro, donde la inclusión no sea discurso, sino resultado. Porque cuando el Perú se equivoca, no retrocede un gobierno,retroceden millones de peruanos.con prudencia y respeto, Rafael Aita Campodónico.

Rafael Antonio Aita Campodónico.
Licenciado en Administración de Empresas, desarrollándose en el sector turismo y comercial. Dirigente deportivo y miembro activo en diferentes instituciones de fomento al deporte. Vicepresidente de la Cámara de Comercio de Lambayeque 1998-2000. Congresista de la República para el período 2001 – 2006 por el distrito electoral de Lambayeque.

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