Columnas Ricardo León

El 1.9% no es fraude

No, “señores y señoras” de la izquierda en todas sus variantes: Ipsos NO se ha equivocado, para nada. No le echen la culpa al mensajero. Sus estimaciones señalaron siempre un margen de error de 1.9%. ¿Qué parte de este enunciado no se entiende en la coyuntura del conteo de la ONPE? Lo que estamos viendo es un escenario donde tal situación se está presentando, solo que esta vez favorece a su contendiente. Y nada indica un fraude o algún tipo de conducta extraña —con unos entes electorales que tienen todos los ojos del mundo encima— que nos haga pensar que el conteo, por más lento que sea, constituya algún tipo de irregularidad para favorecer a candidato alguno.

Que Roberto Sánchez, irresponsablemente, haya salido a dar un excesivamente triunfalista “balconazo” luego del conteo rápido, con un discurso de alguien que ha arrasado en unas elecciones (cuando tal hecho no se ha producido), demuestra dos cosas. O son unos ignorantes que no entienden el significado de la palabrita “empate” (de cualquier naturaleza), o lo que buscaban era enardecer a sus seguidores con una proclama exultante y triunfalista para coaccionar a las autoridades electorales y mostrar al país su real intención de solo aceptar ser ganadores a como dé lugar en una contienda muy ajustada, sin importar nada más. Obviamente, nos inclinamos a pensar en la segunda alternativa, conociendo el talante nada democrático de la izquierda y sus acólitos.

Por eso, no extraña para nada que, al revertirse el conteo rápido y ver que Keiko Fujimori remonta y puede ser la ganadora, anuncien, en una muy peligrosa pataleta, que van a incendiar el país. ¿En serio se puede conciliar algo con esta gente? Lo cierto y real es que la peor de sus pesadillas estaría a punto de concretarse: que su odiada Keiko Fujimori —sí, KEIKO SOFÍA FUJIMORI HIGUCHI— les gane una elección presidencial limpiamente en su cuarto intento por llegar al sillón presidencial democráticamente, y han entrado en trompo.

De más está decir que el país, nuevamente y como ha sucedido desde las segundas vueltas de 2016 y 2021, está partido en dos mitades casi exactas y al parecer irreconciliables. Algo que resulta absolutamente revelador y consideramos debe ser estudiado por todas las disciplinas que auscultan la realidad de una sociedad fracturada, que se revela explícita y dramáticamente cada cinco años en elecciones que nos ponen siempre al borde del abismo, ya sea en la interpretación de un lado o del otro. El Perú se juega la vida —no un simple cambio de gobernante— cada vez que le toca elegir un presidente, y eso, amigos, no es normal. Y si bien esta cuestión de fondo —la fractura social— debe solucionarse, me inclino a pensar que, pragmáticamente, lo primero a lo que debe avocarse el siguiente Parlamento es a revisar un sistema electoral definitivamente fallido, que no hace otra cosa que evidenciar este quiebre general de la cohesión y del tejido social existente.

Ricardo León Dueñas
Abogado por la Universidad San Martin de Porres con estudios culminados de Maestría en Derecho Empresarial por la Universidad de Lima, post grado en la Universidad de Piura y diplomado en arbitraje por el Centro de Arbitraje de la PUCP. Ha sido gerente de administración y finanzas de Prom Peru, asesor legal de la SBS, gerente legal de la ONP y consejero en el Estudio Muñiz, gerente general y representante legal de AON Benfield Peru, asesor legal y director de C&J Constructores. Miembro de la Misión de Observación Electoral de la OEA para las elecciones en Guatemala 2007 y candidato a la alcaldía de San Isidro en el 2014. Actualmente se desempeña como abogado, consultor independiente y columnista en diversos medios de prensa.

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