Columnas Rafael Antonio Aita Campodónico

“El poder del porqué: Lambayeque frente al espejo de sus propias preguntas”

En Lambayeque, como en muchas regiones del Perú, los problemas no son nuevos. Lo que sí resulta preocupante es que muchas veces dejamos de preguntarnos por qué existen. Y cuando una sociedad deja de cuestionar su propia realidad, corre el riesgo de normalizarla. El “por qué” no es solo una pregunta; es una herramienta de cambio, una forma de enfrentar la verdad y construir futuro.

¿Por qué, teniendo una ubicación estratégica, Chiclayo no ha alcanzado el nivel de desarrollo que podría tener? ¿Por qué la inseguridad, la informalidad y las deficiencias en servicios básicos siguen siendo parte del día a día? ¿Por qué la gestión pública no logra consolidar una visión sostenida de crecimiento regional? Estas no son preguntas incómodas: son necesarias.

Así como entendemos que las nubes se forman por procesos naturales precisos o que la nieve responde a condiciones específicas, también debemos entender que los problemas sociales tienen causas claras. No hay crisis espontáneas. La falta de planificación urbana, la debilidad institucional, la corrupción y la ausencia de meritocracia en la gestión pública no son hechos aislados; son consecuencias de decisiones acumuladas en el tiempo.

Chiclayo, capital comercial del norte, tiene un enorme potencial turístico, empresarial y cultural. Lambayeque, con su riqueza histórica y productiva, podría liderar el desarrollo macroregional. Sin embargo, ese potencial sigue parcialmente dormido. Y la razón principal no es la falta de recursos, sino la falta de preguntas que incomoden y generen acción.

El “por qué” debe convertirse en un hábito ciudadano. ¿Por qué elegimos a nuestras autoridades? ¿Por qué aceptamos gestiones deficientes? ¿Por qué no exigimos resultados medibles? Una sociedad que no pregunta se vuelve permisiva, y una sociedad permisiva limita su propio desarrollo.

También es justo reconocer que existen esfuerzos positivos. Autoridades, instituciones y ciudadanos comprometidos vienen trabajando por mejorar la región. Pero esos esfuerzos necesitan ser acompañados por una ciudadanía más crítica, más informada y más participativa. El progreso no es solo responsabilidad del Estado, sino de todos.

En conclusión, Lambayeque no necesita únicamente más obras o más inversión; necesita mejores preguntas. Preguntas que vayan al fondo, que identifiquen causas y que impulsen soluciones reales. Porque solo cuando una región se atreve a cuestionarse a sí misma, está en condiciones de reinventarse. Y Chiclayo, con toda su historia y potencial, merece precisamente eso: dejar de aceptar y empezar a transformar.

Con respeto y responsabilidad.

Rafael Antonio Aita Campodónico.
Licenciado en Administración de Empresas, desarrollándose en el sector turismo y comercial. Dirigente deportivo y miembro activo en diferentes instituciones de fomento al deporte. Vicepresidente de la Cámara de Comercio de Lambayeque 1998-2000.Congresista de la República para el período 2001 – 2006 por el distrito electoral de Lambayeque.

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