Columnas José Roberto Rendón

¡Los maestros son inolvidables!

Por Roberto Rendón Vásquez.

Nuestros padres nos trajeron al mundo y nos dieron vida inolvidable y siempre caminaron con nosotros en cada acto de nuestra existencia. Y al empezar nuestra niñez los maestros nos enseñaron a conocer las letras y los números y en el transcurso de nuestra primera edad, adolescencia y juventud nos educaron para afrontar la vida; ¡Son inolvidables!

Recuerdo al Sr. Ortiz que en la Escuela Manuel Muñoz Najar de Arequipa, cuando ingresé a transición, a mis 5 años, él dejo absortos a los 40 niños de su clase dibujando en la pizarra las figuras “a, e, i, o, u”, luego señalando cada “figura” en voz alta dijo una y otra vez: “a, e, i, o, u” y luego dispuso que varias veces repitamos con él “a, e, i, o, u” y cuando ya las teníamos aprendidas, nos dijo: “son las letras vocales, y en todas las palabras que pronunciemos están ellas”. Y al día siguiente “nos tomaba lección” preguntando a uno u otro alumnito que era la letra que nos señalaba. Y así aprendimos a conocerlas. Igual hizo con los números: “1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9 y cero”. Ya estaban en nuestra memoria las vocales y números. Y comenzó a enseñarnos a leer y a escribir. Recuerdo: entre la primera y la última hoja de nuestro cuaderno había una diferencia. En las ultimas ya escribíamos palabras. Y pasaron días, semanas y meses y nos contaba (explicaba) sobre diversos temas que eran de la vida, naturaleza y hasta historia. Y al final de año sabíamos leer y escribir y conocíamos algo de mundo.

Y así transcurrió la nuestra educación, en cada año de primaria había uno o dos profesores (de letras y ciencias) y cuando ya sabíamos mucho de la vida, realidad y ciencia, ingresamos a segundaria. Cada año, por curso había un maestro y ampliaron nuestros conocimientos preparándonos para afrontar la vida o para seguir estudios superiores. Al concluir secundaria, unos fueron a trabajar y pocos ingresaron a estudios superiores. Los que consiguieron trabajo comenzaron su existencia con lo que les habían inculcado sus maestros de “toda su vida” y progresaron. Quienes siguieron una carrera, también tenían maestros excelentes que determinaron el camino de la vida de cada alumno. En dichos casos, desde el inicio de nuestra niñez, sino hubiéramos tenido maestros que nos han formado enseñándonos y educándonos no hubiéramos afrontado la vida en el trabajo y la formación de nuestra propia familia. ¡Los maestros son inolvidables!

Como una referencia, señalo a mis maestros que aún recuerdo por sus nombres; (no son todos): en Primaria, los señores Ortiz, Raúl Gómez, Santiago Paz, Julio Gómez, Luis Alatrista, Fernando delange, el Rdo. Hermano Arcadio y nuestro Director de la Escuela, Hermano Blaste María; en Segundaria: “Rápidol” el profesor Bejarano de Matemáticas, “Péndulo” el profesor de Botánica, Zoología y Física, “Pavo” de música profesor Delgado, “El Pato” Zúñiga profesor de inglés, El Coco(drilo) Profesor de Historia Carlos Manchego, el “Seco” profesor Ponce, “el Mono” Bejarano profesor de matemáticas, “Colisa” el de Dibujo”. Ricardo Cáceres de Castellano, Carlos Damiani de inglés, Luis Galdós Marrú de Historia Universal, Elías García de Botánica, Máximo Delgado de Dibujo, Víctor Martínez de Iniciación Técnica, Óscar Bringas de Educación Física, el “Sambote” Morales fue director del Colegio Independencia de Arequipa. En la Universidad de San Marcos (Lima) la Dra. Dumbar Temple y los doctores José Jiménez Borja, Augusto Tamayo Vargas, Estuardo Núñez, Jorge Puccinelli, Porras Barrenechea, José María Arguedas, León Barandiarán, García Rada, García Calderón, Alzamora Valdez, Carlos Barbarén, Francisco Velazco Gallo y otros que lo acogían con benevolencia a sus alumnos. ¡Son inolvidables!

Cada persona ha sido formada por maestros. Ellos nos enseñaron a seguir una vida útil. La Patria debe a los maestros el tener ciudadanos correctos y trabajadores que trabajan en la actividad privada y pública, produciendo bienes y servicios para la nación y toda la población nacional y/o administrando los servicios públicos y toda entidad privada de producción para resolver las necesidades nacionales. Sin maestros que nos han educado desde la niñez, la Patria no hubiera alcanzando progreso y si hay problemas grupales, locales, regionales y/o nacionales, no se podría resolverlos para brindar felicidad nacional.

¡Todos los días de la vida, deben ser “6 de Julio”, en homenaje a los maestros!

José Roberto Rendón Vásquez
Más de 40 años desempeñándose como profesor de derecho laboral de la Universidad de San Marcos, fue segundo vicepresidente de la Comisión Reorganizadora de la Universidad de San Marco de 1995 al 2000. Tiene el grado de doctor en derecho por la Universidad de San Marcos, además se ha desempeñado como vocal en la Corte Superior de Lima y fue asesor del directorio de Shougan Hierro-Perú, además ha seguido cursos de especialización en la Universidad Carolina de Praga (República Checa).

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