La iniciativa del ejecutivo,expone un conjunto de propuestas tributarias que reflejan una tensión clásica en economías emergentes como la peruana,la necesidad de aumentar la recaudación sin afectar la competitividad ni profundizar la informalidad. En este contexto, la reforma tributaria no puede entenderse únicamente como un ajuste técnico, sino como una estrategia integral de desarrollo económico y cohesión social.
Uno de los ejes centrales es la ampliación de la base tributaria, en lugar de incrementar la presión sobre los contribuyentes formales. Esto es importante ,en un país donde cerca del 69.8% de la población ocupada se encuentra en la informalidad. La evidencia sugiere que aumentar impuestos a los ya formales genera desincentivos a la inversión y puede incluso fomentar la evasión. Por ello, la formalización del trabajo emerge como el desafío más complejo y estructural, que requiere no solo incentivos tributarios, sino simplificación administrativa, acceso al crédito y confianza institucional.
Asimismo, se plantea la posible reducción del drawback, mecanismo que beneficia a exportadores devolviendo aranceles. Si bien su reducción podría mejorar ingresos fiscales, también podría afectar la competitividad de sectores sensibles, como agroindustria, pesca y manufactura. Esto implica que cualquier ajuste debe ser gradual y acompañado de políticas de productividad.
Otro punto relevante es el eventual incremento del Impuesto Selectivo al Consumo (ISC). Esta medida, orientada a bienes como combustibles o productos nocivos, tiene una doble función, recaudar y corregir externalidades. Sin embargo, su impacto inflacionario y en costos empresariales puede trasladarse al consumidor final, afectando principalmente a los sectores más vulnerables.
El enfoque del Ejecutivo también resalta la necesidad de mejorar los sistemas de fiscalización y digitalización, lo cual permitiría identificar actividades fuera del sistema y reducir la evasión. Aquí, la tecnología y la interoperabilidad del Estado juegan un rol fundamental.
En términos generales, la reforma plantea cinco desafíos, formalización, eficiencia recaudatoria, competitividad empresarial, equidad tributaria y sostenibilidad fiscal. No obstante, el éxito de estas medidas dependerá de su implementación coherente y del equilibrio entre control e incentivos.
Conclusiones
La reforma tributaria en el Perú no debe centrarse únicamente en recaudar más, sino en recaudar mejor. La informalidad es el principal obstáculo estructural, y sin abordarla de manera integral, cualquier medida será insuficiente. Se requiere una visión de largo plazo que articula, lo fiscal, con políticas laborales, productivas y educativas.
Asimismo, es fundamental evitar medidas que generen sobrecarga en el sector formal, ya que esto podría debilitar la inversión y el crecimiento económico. La verdad está en ampliar la base, no en exprimirla.
Finalmente, la confianza en el Estado es un elemento crítico. Sin legitimidad institucional, los contribuyentes no perciben valor en cumplir. Por ello, la reforma debe ir acompañada de transparencia, eficiencia del gasto público y resultados visibles para la ciudadanía. Solo así se podrá construir un sistema tributario más justo, inclusivo y sostenible.con prudencia y responsabilidad, Rafael Aita Campodónico.
Rafael Antonio Aita Campodónico.
Licenciado en Administración de Empresas, desarrollándose en el sector turismo y comercial. Dirigente deportivo y miembro activo en diferentes instituciones de fomento al deporte. Vicepresidente de la Cámara de Comercio de Lambayeque 1998-2000.Congresista de la República para el período 2001 – 2006 por el distrito electoral de Lambayeque.


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