En las últimas semanas, la región Lambayeque evidencia un cambio importante en su comportamiento climático. La disminución de la intensidad del Niño Costero y el debilitamiento del Fenómeno del Niño a escala global han generado una etapa de relativa calma que debe ser entendida no como un final, sino como una oportunidad para educar y prepararnos mejor.
El indicador más revelador de este proceso es la evolución de la temperatura superficial del mar frente a la costa norte del Perú. Durante los momentos más críticos, especialmente en eventos intensos, las anomalías térmicas alcanzaron valores entre +3 °C y +5 °C, e incluso superiores en algunos puntos del litoral, lo que generó lluvias extremas y severos impactos sociales y económicos. En la actualidad, estas anomalías han descendido progresivamente hasta niveles cercanos a la normalidad, entre 0 °C y +0.5 °C, umbral que marca condiciones neutras. Esto significa que el mar se ha enfriado aproximadamente entre 3 °C y 5 °C respecto a los picos más altos registrados, reduciendo significativamente la energía que alimenta eventos climáticos extremos.
Este enfriamiento no implica la desaparición del riesgo. El sistema climático es dinámico, y la costa norte del Perú ,incluyendo Lambayeque, sigue siendo altamente sensible a cambios oceánicos. Por ello, este periodo debe asumirse como una fase de transición y aprendizaje.
La educación climática se convierte aquí en una herramienta fundamental. Comprender qué es el Niño Costero, cómo se mide mediante las anomalías térmicas del mar y cuáles son sus efectos permite a la población tomar decisiones informadas. Las escuelas, universidades y comunidades deben promover una cultura de prevención basada en el conocimiento científico y la experiencia vivida.
A nivel institucional, es urgente fortalecer la infraestructura hidráulica, mejorar los sistemas de drenaje y consolidar los mecanismos de alerta temprana. Asimismo, la agricultura debe adaptarse a la variabilidad climática mediante prácticas resilientes que reduzcan pérdidas futuras.
En conclusión, Lambayeque vive hoy una pausa climática que abre una ventana de esperanza. La disminución de la temperatura del mar y la moderación del fenómeno del Niño no deben generar confianza excesiva, sino compromiso. Educar, prevenir y planificar son las claves para transformar esta calma en una oportunidad histórica. La esperanza se construye con conocimiento y acción, no con olvido.
Si se actualiza está noticia del descenso, es la oportunidad de trabajar más la prevención con responsabilidad Rafael Aita Campodónico.
Rafael Antonio Aita Campodónico.
Licenciado en Administración de Empresas, desarrollándose en el sector turismo y comercial. Dirigente deportivo y miembro activo en diferentes instituciones de fomento al deporte. Vicepresidente de la Cámara de Comercio de Lambayeque 1998-2000.Congresista de la República para el período 2001 – 2006 por el distrito electoral de Lambayeque.


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