Los vientos que han ingresado a la Cámara de Diputados han sido de mal augurio; el inicio de funciones de la Cámara, hoy dirigida por Oscar Reto del partido del Buen Gobierno, no ha sido auspicioso por el escandalete montado por la izquierda peruana que decidió salir en jornada de cacería de oficinas llevando cerrajero, llave maestra, y batería de apoyo, frivolidad que indica que a este sector de padres de la patria le preocupa más hacerse a la fuerza de cómodos ambientes del Parlamento que suspender a un agresor en flagrancia, actitud que perfila la decadencia y lo bajo de la nueva representación nacional; a  este paso nos harán añorar al Congreso anterior plagado de “mochasueldos”, “niños” y ladrones!

Los primeros indicios de la vocación de falta de ética de la mayoría de este nuevo colegiado precisamente se dio en la constitución de la Comisión de Ética, retrasada con una serie de artimañas montadas por ciertas bancadas de “la coalición democrática”. Y es que apenas detenido en flagrancia por agresión doméstica el diputado de Julián Pérez Malqui de la bancada de JPP, debió constituirse de inmediato dicha comisión; pese a la presión de la prensa y la indignación de la opinión pública, se tardó dos semanas en elegir y juramentar a sus miembros lo que indica que no existe interés alguno por falta de conveniencia de castigar a este sujeto que arrastra otros casos que lo inhabilitan para pertenecer al Congreso. En esas dos semanas Pérez Malqui se siente protegido por la falta de interés de sus socios políticos en suspenderlo 120 días mientras sigue develándose su patrón delictivo con nuevos casos que confirman que el individuo no es digno de integrar la Cámara Baja pues es un individuo de baja estofa cuya última revelación es que también se trata de un sentenciado por hurto agravado en 2001; es decir, no sólo agresor femenino, no sólo ebrio al volante, no sólo evasor de responsabilidades, no sólo violento, también ratero!

A este caso se suma el de la diputada Catherine Palomino, integrante también de la bancada de JPP, involucrada en un sonado caso de chantaje por chat y amedrentamiento judicial a familiares directos del ex presidente Pedro Castillo en el que la flamante diputada ha abusado de su poder; el último domingo se ha agregado a su expediente el del ejercicio “profesional” de confeccionista que ejerce “emprendimiento” por años en Huancavelica sin licencia municipal y probablemente sin pagar impuestos. Otro caso denunciado y cuya investigación se debe profundizar es la denuncia por agresión física formalizada por un periodista en Ucayali y que involucra directamente a la pareja sentimental de la diputada de Fuerza Popular Jessica Navas, lo que ha quedado registrado en video; como vemos no se ha cumplido ni un mes desde la juramentación de los legisladores y ya existen casos que Ética debería dilucidar pero la voluntad para hacerlo con celeridad es casi nula.

El broche de oro semanal de las faltas éticas lo pusieron tres camaradas de las canteras de Ahora Nación comandados por la señora Indira Huilca, quien impaciente porque no le habían reasignado una “mejor oficina” incursionó a la fuerza en oficinas en proceso de implementación forzando puertas de ambientes con ayuda de cerrajero que suponemos había contratado para la ocasión, policía, gritos destemplados, entre otros, que por minutos convirtieron una de las sedes del Legislativo en una “paradita”; en la invasión la secundaron el novato diputado Jair Manrique quien denunció haber sido agredido por una trabajadora de Fuerza Popular pero al que un video difundido posteriormente lo desmintió y es que el padre de la patria mientras vociferaba “boten a Forno” intimidaba a una trabajadora naranja colocándole en la cara el celular para grabarla, lo que, dada su nueva posición de poder, es censurable; en la bochornosa gresca también tuvo participación don Harvey Colchado, miembro de la recién instalada Comisión de Ética, a la que debería llegar este caso que produce vergüenza ajena por lo bajo que cayeron estos padres de la patria. Alguien podría imaginar a Lourdes Flores cuando era congresista intentar arrancharse oficinas, o a Víctor Andrés García Belaunde estampándole en la cara un celular a una funcionaria subordinada? Pueden imaginar acaso a Mercedes Cabanillas o Marisol Pérez Tello con llave maestra en mano ingresando prepotentemente a oficina ajena? Realmente, el espectáculo brindado por la experimentada diputada Huilca y sus seguidores denigra el cargo y debería ser también objeto de drástica sanción; y, de paso, someter a sanción al comunista Iber Maraví,  también de la bancada de Roberto Sánchez, quien cree que su medalla de senador le otorga derecho a abusar de su posición de poder y lo habilita a comportarse groseramente con los hombres de prensa.

Todo hacer prever que la sonada y ansiada Comisión de Ética será más de lo mismo, un espacio de blindaje descarado a una gavilla de sinvergüenzas y muertos de hambre que jamás debieron llegar a ocupar una curul pues no muestran el mínimo respeto por “el pueblo” que tanto invocan.

Cecilia Palacios C.
Cecilia Palacios es Bachiller en Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Lima, trabajó en prensa televisiva privada durante la época del terrorismo, posteriormente se dedicó a actividades privadas.

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