Cecilia Palacios Columnas

En boca cerrada…

Los primeros días de inicio del gobierno han sido atropellados y deben enseñar a los ministros que abrirse frentes innecesarios comentando temas de segundo orden distrae al ciudadano de la agenda de los grandes temas nacionales y es una provocación para que la prensa crítica se «banquetee» por semanas con los deslices ministeriales, sin que la bola pare hasta que algún tema nuevo aparezca en el escenario y lo desplace.

El primer traspié que activó discusiones vanas y demandas por adelantado fue la filtración de un extenso documento en el que se abordaba una serie de reformas nacionales en los regímenes tributarios, demandas competenciales por leyes aprobadas por el Legislativo anterior que suponen iniciativa de gasto y afectarán la caja fiscal, como pensiones policiales, jubilación para maestros y empleados CAS, así como facultades para enfrentar los embates del Fenómeno del Niño, que lo tenemos encima, y aquellas que tienen que ver con la lucha contra la delincuencia, que incluyen cambios en el Código Penal, administración de penales, etc.; en fin, una larga lista de propuestas examinadas en los primeros Consejos de Ministros que, al salir de su seno, generó horas de discusiones estériles sobre la pertinencia o no de un documento inédito, aún en proceso de evaluación, cuyo contenido no era definitivo, así como tampoco estaban fijados los tiempos en los que cada tema sería abordado. Esperemos que la lección haya quedado aprendida y, en lo sucesivo, el gobierno tenga celo excesivo con aquello que se aborda entre cuatro paredes y no está listo para ser anunciado.

Bajo este considerando, a algunos ministros les debería quedar claro que, a menos que sean temas decididos y analizados en el ámbito interno, hay asuntos de carácter sensible que no deben ser colocados en vitrina, principalmente si son polémicos y el gobierno no ha tomado decisiones definitivas sobre cómo abordarlos. El primero en resbalar con la cáscara de plátano, pese a su doble experiencia como ministro de Estado, fue el titular del Ministerio de Transportes y Comunicaciones, Rafael Rey, introduciendo el tema de los trenes de «Porky» y su teoría de que no fueron donación, sino compra, olvidándose de que Renovación Popular es aliado actual del gobierno y lo último que le conviene a este es pelearse con Rafael López Aliaga.

El segundo reincidente en abrir la boca sin pensar en las consecuencias fue el titular de Justicia, Ernesto Álvarez, quien opinó que el Museo de la Memoria (LUM) debía pasar a ser administrado por el Ministerio de Justicia, en la medida en que trata de temas relacionados con violaciones de derechos humanos, lo que horas después fue rectificado por su propio colega de gabinete y titular de Cultura, Alberto Beingolea.

Así, en sus inicios de locuacidad sin freno, también metió la pata el titular del Interior, César Astudillo, que dio un respaldo cerrado al comandante general de la Policía sin cálculo político alguno, en la medida en que el general Óscar Arriola no es querido por un sector amplio de ciudadanos que consideran que, para vencer la delincuencia, el recambio permanente de autoridades es necesario, algo discutible, dado que hace falta cambiar más de una pieza del engranaje para lograr avances significativos en la lucha contra el crimen.

Pero el premio mayor fue para Elmer Cuba, titular de Economía y Finanzas, que minimizó los aniegos producidos en Villa El Salvador y Villa María del Triunfo, asegurando que «tampoco hay que exagerar por un poco de agua en las rodillas», una afirmación torpe que nos hizo desear llevarlo a pernoctar en una de esas zonas para ver si le parecía tan insignificante respirar toda la noche el ambiente perfumado de las aguas servidas por el colapso del desagüe de Villa El Salvador. Al día siguiente fue corregido por la presidenta misma y, tras ser aclarado por Fujimori, tuvo que pedir disculpas.

Hacemos votos para que los ministros bocafloja hayan aprendido la lección y asimilen que, si no producen amagos de incendio, no será necesario llamar a los bomberos y que «sin comentarios» es la mejor respuesta cuando no se tienen respuestas definitivas, confirmando la regla de que en boca cerrada no entran moscas.

Cecilia Palacios C.
Cecilia Palacios es Bachiller en Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Lima, trabajó en prensa televisiva privada durante la época del terrorismo, posteriormente se dedicó a actividades privadas.

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