La soberanía peruana en la Triple Frontera amazónica no se fortalece levantando barreras, sino ejerciendo una presencia estatal permanente, efectiva y coordinada. En el espacio donde convergen Perú, Brasil y Colombia, la integración económica y social convive con narcotráfico, contrabando, trata de personas, minería ilegal y otras economías criminales. El desafío consiste en impedir que la porosidad geográfica se transforme en vulnerabilidad estratégica.
Para el Perú, la protección fronteriza debe comenzar por recuperar y consolidar el control territorial en zonas especialmente sensibles como el Putumayo y el Yavarí. Ambos corredores fluviales requieren una presencia militar permanente, articulada con la Policía Nacional, Migraciones, SUNAT-Aduanas, el Ministerio Público y las autoridades marítimas. El Ejército debe fortalecer sus capacidades de vigilancia, movilidad, comunicaciones y apoyo logístico, particularmente en los sectores donde la distancia y las dificultades de acceso generan vacíos de presencia estatal.
Esta presencia no debe confundirse con una militarización indiscriminada. El Ejército debe concentrarse en la defensa territorial, la vigilancia de áreas fronterizas y el apoyo a las autoridades civiles dentro del marco constitucional y legal; la Policía debe mantener la conducción de las funciones de seguridad ciudadana e investigación criminal. La coordinación entre ambas instituciones resulta esencial para evitar duplicidades y cerrar espacios aprovechados por organizaciones ilícitas.
En el Putumayo, la estrategia debe considerar la extensión de la frontera, la complejidad del terreno y la proximidad de corredores utilizados por organizaciones criminales. El Estado peruano debe establecer destacamentos y puestos de vigilancia adecuadamente sostenidos, mejorar la movilidad fluvial y terrestre, ampliar las comunicaciones seguras y emplear sistemas modernos de observación para detectar movimientos ilícitos. La presencia debe ser sostenida y medible, no limitada a operaciones temporales.
En el Yavarí, la protección fronteriza adquiere una dimensión igualmente estratégica por su conexión con Brasil y por la intensa circulación fluvial. El Perú debe fortalecer la presencia del Ejército y de la Marina, establecer mecanismos permanentes de coordinación con las autoridades brasileñas y desarrollar procedimientos para responder rápidamente ante incursiones, actividades ilícitas o emergencias en la zona fronteriza. La cooperación debe reforzar la soberanía de cada país, nunca sustituirla.
La protección fronteriza también requiere inteligencia. El Estado debe crear un sistema integrado que permita compartir información entre las Fuerzas Armadas, la Policía, inteligencia, Aduanas, Migraciones y la Fiscalía. La información obtenida en el terreno debe convertirse rápidamente en decisiones operativas y judiciales. Sin inteligencia, la presencia física corre el riesgo de convertirse simplemente en vigilancia pasiva.
Pero ningún dispositivo de seguridad será suficiente si la población continúa percibiendo al Estado como distante. En Putumayo, Yavarí y Santa Rosa se necesitan servicios básicos, conectividad digital, educación, salud, transporte y oportunidades económicas legales. La frontera se protege también haciendo que sus habitantes tengan razones concretas para defender la legalidad y confiar en las instituciones.
El Perú debe, además, impulsar una cooperación trinacional permanente con Brasil y Colombia para combatir las redes criminales que aprovechan las fronteras jurisdiccionales. El intercambio de inteligencia, la coordinación fluvial y la persecución financiera deben funcionar de manera continua, respetando las competencias soberanas de cada Estado.
La conclusión es inequívoca: proteger la frontera amazónica exige presencia, movilidad, inteligencia y desarrollo. Fortalecer al Ejército en el Putumayo y el Yavarí es una necesidad estratégica para garantizar la presencia territorial peruana, pero debe formar parte de una política integral donde las Fuerzas Armadas, la Policía y las autoridades civiles actúen bajo una misma visión. En la Amazonía, la soberanía no se proclama: se ejerce diariamente, se protege institucionalmente y se construye con presencia permanente.
Jorge Orlando Céliz Kuong
General de División en retiro, ex Comandante General del Ejército del Perú, especialista en Seguridad y Defensa con formación en Harvard y experiencia internacional en EE.UU. y la ONU.


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