Finalizadas las elecciones regionales y municipales con los resultados definidos al 100%, el primer punto en la agenda post electoral debe ser la modificación de la ley en la que se restablezca la reelección inmediata municipal por dos periodos consecutivos que acabe con la modalidad tramposa de la “reelección encubierta” que perjudica directamente al vecino pues ad portas de una nueva elección es abandonado por su alcalde con pretensiones reeleccionistas para postular como teniente alcalde y así lograr un periodo adicional que le permita consolidar la gestión. Es cierto que 4 años es un periodo corto para culminar obras, es cierto que el ciudadano tiene derecho a decidir si quiere volver a confiar en su autoridad y es cierto que haber prohibido la reelección ha sido nefasto y ha desatado vicios que no se pueden tolerar sobre todo cuando violan flagrantemente la Constitución, afectan la institucionalidad y en el fondo son un monumento a la “criollada” “hecha la ley, hecha la trampa”. Debe eliminarse la no reelección.
Pese al desgano popular, quizás alimentado por la conflictividad de la primera vuelta presidencial, esta elección no ha sido diferente a otras, en la meta nos ha traído un final de fotografía en Lima Metropolitana, un candidato que superaba en más 10% en intención de voto a su competidor más cercano ahora pelea voto a voto con el tercero en contienda que apenas superaba el 11% e increíblemente creció más de 15 puntos en una semana; qué motivó la arremetida Allison en la recta final debería ser un tema de estudio. Algunas aproximaciones al fenómeno sugieren que hubo un claro desgaste de los punteros en la contienda Rafael López Aliaga y Carlos Bruce enfrascados en estériles enfrentamientos personales de corte homofóbico y de presión a los órganos electorales que los hizo perder perspectiva, en lugar de centrarse en las obras que ambos tenían por exhibir utilizaron su último mes en los “dimes y diretes”; Bruce perdió tiempo en presionar al Jurado Nacional de Elecciones para que se pronuncie por anticipado si extendería la credencial al “alcalde reeleccionista” y el líder de Renovación Popular perdió puntos y ganó nuevos detractores por exponer la homosexualidad confesada de “Techito”; en medio de la desagradable confrontación, con el camino libre, un caballo avanzó a tropezones y casi se hace de la comuna limeña; probablemente le faltaran unas decenas de miles de votos para la victoria pero su desempeño ha sido destacado y merece atención aparte.
Francis Allison es un político joven, abogado de profesión, 56 años, con un perfil de hombre de familia, esposa, hijos y hasta nieto; su paso por la Municipalidad de Magdalena durante cuatro periodos ha sido sinónimo de eficiencia, su perfil personal es el de una persona abierta, no es soberbio, no se muestra autosuficiente, su discurso aglutina no enfrenta; quizás, este último rasgo ha sido lo que lo hizo atractivo para aquellos que ya mostraban cierto hastío del estilo político de choque; a la pregunta de si JNE debía entregarle credenciales a “Porky” en caso de ganar se puso en modo estadista y aseguró que debía hacerlo pues ya le había permitido postular; a las pregunta de si creía que se trataba de una reelección encubierta opinó que probablemente sí pero a él como candidato le tocaba aceptar lo que decida la máxima autoridad electoral; a la pregunta de si RLA le ganaba por un voto fue claro en asegurar que en cuanto se proclame el resultado iría a felicitar al ganador, agregando luego “he crecido aprendiendo a que en las elecciones siempre el perdedor reconoce su derrota y se pone a disposición del ganador”; Allison nos recordó una lección que los peruanos hemos olvidado y necesitamos re aprender; los contendedores no son enemigos, pueden estar en distintas orillas pero desde su perspectiva cada uno aspira a hacer lo que mejor considera a favor del país, nos hizo recordar esa lección perdida y aunque pierda la elección se ha logrado colocar como una alternativa política futura capaz de congregar sectores no extremos en el caso de aspirar a la presidencia en 2031.
A nivel de partidos políticos, los grandes perdedores en la contienda son aquellos representados en el actual Congreso como Fuerza Popular, Obras, Buen Gobierno, Juntos por el Perú y en menor escala Ahora Nación, a excepción de Renovación Popular que tuvo una buena performance en Lima Metropolitana, Lima Provincias y Callao; con esas victorias se confirma que la fuerza celeste se ha consolidado como un partido netamente limeño y si aspira a gobernar el país debe trabajar en su proyección nacional. Paradójicamente, los grandes ganadores a nivel nacional fueron partidos, o más bien vientres de alquiler, que a partir de enero 2027 perderán su inscripción, Somos Perú, Alianza por el Progreso y Podemos se han hecho de numerosas regiones, alcaldías provinciales y distritales; se confirma que el Sur seguirá gobernado por una izquierda dividida y se confirma, por segunda vez, la desaparición de partidos tradicionales como el APRA, el PPC y Acción Popular, a los que dificultará mucho la refundación.
Otros perdedores de las contiendas electorales son los órganos electorales, que terminan completamente desacreditados por sus decisiones pusilánimes y la desastrosa conducción de los procesos; al Jurado Nacional de Elecciones le toca reformar su estructura, reunificarse y replantear por completo sus sistemas de cómputo y procesamiento de datos obsoleto que en lugar de brindar garantías, alimenta sospechas.
Cecilia Palacios C.
Cecilia Palacios es Bachiller en Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Lima, trabajó en prensa televisiva privada durante la época del terrorismo, posteriormente se dedicó a actividades privadas.


0 comments on “Al día siguiente”