Acciones colmadas de crueldad contra la vida de las mujeres, como el reciente caso de violación en grupo a una joven en Surco y los ya constantes feminicidios, en contraste con la pasividad de las autoridades, es el drama que los peruanos padecemos a diario y que en esta pandemia se torna cada vez más grave e inmanejable. La Defensoría del Pueblo ha reportado, en lo que va del año hasta setiembre, 100 femicidios y 45 muertes violentas contra mujeres, hecho que representa 16 casos por mes y cuyas víctimas han dejado lo más triste, 119 niños y adolescentes en la orfandad.
El año pasado, según el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP), los casos de violencia contra la mujer, violencia familiar y violencia sexual alcanzaron los 181 885, cifra superior en 36 puntos porcentuales a los 133 697 casos registrados en el 2018. Las víctimas fueron personas adultas, de 18 a 59 años (63 %), pero también niñas, niños y adolescentes (31 %). Los femicidios, en el 2019, llegaron a 166 y los intentos de feminicidio a 404.
Los casos de este año, de acuerdo con la información del referido ministerio, llegan hasta setiembre a los 61 705. Esta información, que tiene carácter preliminar y que omite los casos de abril, mayo y junio, le atribuye a setiembre 7582 casos, la segunda cifra más alta entre marzo y setiembre. Del total de víctimas del 2020, 30 358 sufre violencia psicológica, 24 142 violencia física, 6893 violencia sexual y 312 violencia de naturaleza económica.
El drama de esta violencia, sin embargo, se hace más desesperante con los gritos de auxilio que a diario quedan registrados en la Línea 100 del MIMP. De enero a setiembre de este año solicitaron ayuda 181 051 mujeres y otras víctimas de violencia, cantidad incrementada más del doble en relación con las víctimas que llamaron el año pasado (89 085). Las llamadas de auxilio pasaron de 14 049, registrados en marzo, a más de 24 000 a partir de junio hasta setiembre. El llamado mayor de socorro ocurrió en julio: 26 869 víctimas intentaban aplacar su dolor.
Si bien Lima es el departamento que registra la mayor cantidad de casos de violencia contra la mujer, la situación en el interior del país también es grave, aunque con menos resonancia mediática. Un departamento, en particular, donde la situación resulta grave y de especial atención es Huánuco. Este departamento, en cuya ciudad capital resido, fue considerado el 2019, en el Mapa de Violencia del MIMP, en el puesto 5, junto con Junín, en mayor cantidad de casos de feminicidios, y en el puesto 3 en los casos de tentativa de feminicidios (22 casos). Como departamento con mayores casos de violencia contra la mujer, violencia familiar y violencia sexual atendidos por los Centros Emergencia Mujer (CEM), Huánuco ocupó el puesto 8, junto con los departamentos de Ica, Puno, San Martín y Ayacucho.
Las mujeres y demás víctimas de violencia familiar también en Huánuco claman cada vez más ayuda permanente a las autoridades a través de la Línea 100. Los respectivos reportes indican que en el transcurso de este año hasta setiembre, 3118 víctimas buscaron atención. Las solicitudes de ayuda que durante los cuatro primeros meses del año apenas superaba las 200, desde junio hasta setiembre sobrepasa las 400. En agosto se expresó el mayor pedido de auxilio, concurrieron 511 víctimas.
Lamentablemente, la primera instancia del Estado en brindar protección a las víctimas de violencia familiar en Huánuco, como en cualquier parte del país, no siempre está próxima a estas personas ni muestra la predisposición para socorrerlas de manera oportuna y efectiva. Los Centros Emergencia Mujer deben asumir con efectividad esta labor, pero para ello es vital la ampliación de su cobertura. Una muestra inicial de desatención del Gobierno en este tema hacia Huánuco, por ejemplo, son los escasos CEM. Pese a estar en la misma situación de gravedad que los departamentos que ocuparon el puesto 8 en violencia contra la mujer, es el que menos Centros Emergencia Mujer posee, apenas 14 (11 regulares y 3 en comisaría), cuando Puno tiene 18, San Martín 16, y Ayacucho e Ica, 15.
Denesy Palacios Jiménez
Investigadora, gestora cultural y universitaria. Licenciada en Arqueología por la Universidad Nacional de Trujillo, magíster en dicha especialidad por la PUCP y doctora en Turismo por la Universidad de San Martín de Porres. Es docente principal de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional Hermilio Valdizán de Huánuco. Integró, por encargo de la ANR, la Comisión de Orden y Gestión de la Universidad José Carlos Mariátegui de Moquegua (2011-12), de la Unasam de Huaraz (2012-13) y de la Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle – La Cantuta (2013-14). Fue jurado del Premio Nacional de Cultura 2015.


0 comments on “El otro drama de la pandemia”