Da la impresión que Pedro Castillo, por tantas contradicciones, necesitara urgente un intérprete-traductor-corrector…y un tapabocas, a prueba de desatinos, para protegernos del virus de la incertidumbre que genera en nuestra economía cada vez que habla fuera de Lima.
Si tuviéramos que evaluar su desempeño, en función a sus discursos, pareciera que tenemos dos presidentes. Uno en Lima, moderado, tímido, que no habla de la Constituyente y se esconde detrás de las rejas de palacio de gobierno. Otro en las regiones, retador, belicoso, confrontador, que pecha valiente…hasta a Cerrón. ¿Sabrá que nos deja confundidos cuando dice y más cuando se desdice?
Es evidente que Castillo, por sus indecisiones, requiere de un equipo que esté detrás para que lo apoye en el gran reto de gobernar un país que atraviesa por una tremenda crisis económica y política. Lamentablemente, debe haber pocos candidatos interesados en participar de su gobierno porque él “prende y apaga” con mucha rapidez y facilidad a sus ministros, asesores y funcionarios. Tanto que muchos no alcanzan siquiera a ver la publicación de la resolución con su nombramiento, cuando se enteran que ya han sido reemplazados.
Esta semana comenzó con la exposición en el pleno del Congreso de la juramentada presidenta del Consejo de Ministros, para obtener el voto de confianza de los legisladores. Había mucha expectativa sobre la decisión de nuestros parlamentarios y los resultados de la votación, pero lamentablemente todo se frustró por los sucesos que ya conocemos. En las conversaciones previas que sostuvo la Premier con las diferentes bancadas, la mayoría había supeditado su voto a favor, si es que previamente prescindía de sus ministros del Interior y de Educación. Al verla entrar al hemiciclo con los dos ministros cuestionados, era evidente que se estaba jugando la confianza. Habría dos lecturas para justificar su decisión. La primera que el gobierno con prepotencia nos quiere imponer funcionarios presuntamente vinculados a la subversión y el narcotráfico, para forzar al Congreso para que utilice su primera “bala”. La segunda lectura es que asistía con la seguridad de saber que iba a contar con los votos suficientes para salir victoriosa.
Hasta ahora APP y AP, entre coqueteos, ambiciones y temores, han venido votando solidariamente en apoyo a las pocas iniciativas del gobierno. APP, es una bancada en la que Acuña digita sus votos (con las honrosas excepciones del Gral. Chiabra y la Dra. Echaíz). Tratando de proteger sus intereses ha cedido al chantaje. El APP de este quinquenio parece un aplicativo que utiliza el gobierno para obtener la confianza de sus gabinetes y ministros en el Congreso. En el caso de Acción Popular, por las diferentes facciones que existen al interior del partido, no termina de dilucidar si finalmente enfrenta con firmeza al comunismo o mantiene su actitud permisiva ante la ineptitud del gobierno.
¡Algunos partidos políticos parecen no darse cuenta que en el Congreso nos estamos jugando el futuro del Perú! Yo no soy abogado, pero no sería mejor, antes de seguir dilatando esta preocupante situación, someter a votación del Pleno la siguiente pregunta: ¿Están a favor o en contra que nuestro país sea gobernado por la subversión, el narcotráfico y la corrupción? Esto nos permitiría conocer la posición de cada uno de los congresistas y saber a qué atenernos.
Si continúan estas indecisiones lo más probable es que, algunos congresistas que “flotan” obnubilados por la cercanía con el poder, terminen conociendo por la televisión que el Congreso ha sido cerrado. Lo más curioso es que cuando reaccionen ya será muy tarde. Nadie duda que, de mantenerse el Tribunal Constitucional “en funciones”, legalizaría nuevamente la disolución del Congreso gracias a su perversa interpretación de la Constitución.
Fernando Rospigliosi comentaba en su reciente columna en Expreso: “El Perú no puede soportar cinco años de un desgobierno como el que hemos sufrido durante 90 días”. Coincidimos plenamente. Las contradictorias señales que reciben los inversionistas sobre la inminente estatización del gas de Camisea y la perseverancia en imponernos con prepotencia una nueva Constitución, no construye confianza, afecta nuestra economía, no contribuye en la generación de empleo y reduce las expectativas de millones de peruanos, especialmente las de nuestros jóvenes.
Hace tres días Pedro Castillo en una visita a Jaén decía: “Hoy en día está en boga eso que le llaman la vacancia, sí pues, yo le llamo la vagancia”. Tomando en cuenta la corrección hecha por el gobernante…entonces exijamos de inmediato que lo “vaguen”.
Luis Otoya Trelles
Comunicador con 42 años en la publicidad y el marketing. Columnista de VOX POPULI y DIARIO EXPRESO. He sido: Director de la APAP, Director de United Way International Perú, Presidente del Tribunal de Ética de la SNRTV, Presidente y fundador del Consejo Nacional de Autorregulación Publicitaria (CONAR). Director Divisiones Menores de Alianza Lima. Soy una persona libre que persigo mi sueño de contribuir con mi país, He decidido participar activamente en política asumiendo el riesgo de terminar frustrado y salir chamuscado en el intento.


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