Nuestra empresa estatal estrella no es la sombra de lo que fue cuando el general Velasco la fundó en 1969 como resultado de la fusión de la Empresa Petrolera Fiscal con los activos de la odiada International Petroleoum Company (IPC) en la Brea y Pariñas más las operaciones de las concesiones Lima de la Compañía Petrolera Lobitos.
Hoy todo eso no es más que un lejano recuerdo en algunas personas de mi generación, que vivieron esa época como el punto de partida de la dictadura militar velasquista. Incluso la llamada “toma de Talara” contra un enemigo inexistente y cuyo único acto de fuerza consistió en desconectar la fotocopiadora Xerox del acta que se estaba levantando, fue celebrado durante 11 años como el “Día de la Dignidad”. Todo eso pasó a la historia a partir de 1980, pero Petroperú quedó y sigue existiendo. En buenas cuentas Petroperú fue el resultado de un engaño a partir de la también olvidada “página once” que jamás existió.
Sin embargo, no debemos sorprendernos, la historia muchas veces está hecha de mitos y mentiras que no siempre se pueden rectificar. En un principio, Petroperú se convirtió en un monopolio de producción de crudo, refinación, transporte, almacenamiento, distribución y comercialización de combustibles en todo el Perú. Esa situación duró aproximadamente diez años.
En la década del 70 del siglo XX, Petroperú se dedicó a contratar lotes de petróleo con las principales empresas petroleras del mundo. También hizo algunas perforaciones exitosas. Casi todos los contratos que firmó no tuvieron éxito en el descubrimiento de petróleo, excepto uno con la Occidental (OXI) en lo que ahora es el lote 192. En ese lote alcanzamos el pico de nuestra producción petrolera que a principios de los 80 llegó a 220,000 barriles diarios. Desde entonces, esa producción ha descendido a un 20% de lo que fue con el agravante de que se trata de un crudo muy pesado. Petroperú también construyó el Oleoducto Norperuano con su ramal norte hasta la zona de mayor producción.
Ese oleoducto que ya tiene más de 40 años de antigüedad, hoy se cae a pedazos sea por el deterioro de la tubería, la falta de mantenimiento o los actos de sabotaje. En estos momentos, a pesar del derrame de Repsol en La Pampilla, Petroperú es el mayor contaminador de petróleo en el país, pero concentrado en zonas amazónicas alejadas del resto del país.
En la década del 90, Fujimori separó la contratación de lotes de los aspectos empresariales propiamente dichos. Para la contratación de lotes creó a Perúpetro que tuvo la suerte recibir las áreas de Camisea, en las que algún tiempo antes se encontró gas con reservas comerciales para muchos años. Ese ha sido en los últimos tiempos nuestro mayor descubrimiento de hidrocarburos, para lo cual las empresas operadoras construyeron un gaseoducto a Pisco con un ramal para Lima. Cerca del 50% de la electricidad que consumimos proviene del gas de Camisea, una parte del cual también se exporta en diversas formas. El gas ha sido y continúa siendo uno de los grandes puntales de la economía peruana.
¿Pero qué cosa es Petroperú hoy? Hace mucho tiempo que no produce crudo. Ahora es una empresa que refina, transporta, almacena, distribuye y vende productos de petróleo, más toda la logística que eso demanda. Según uno de sus ex Presidentes (César Gutiérrez 2006-2008) Petroperú compra anualmente productos de petróleo por una suma del orden de los US$ 4,000 millones.
En la década pasada ha emprendido el grandioso proyecto de la llamada “modernización de la refinería de Talara” cuyo costo final hasta ahora no ha sido precisado por nadie. ¿Cuánto será US$ 6,000 millones o más? No lo sabemos con exactitud. El hecho es que esa refinería ha sido diseñada para procesar el crudo proveniente del lote 192. No sabemos en realidad si el abastecimiento por esa fuente está garantizado. Si no lo estuviere y hubiere faltantes se tendría que importar el crudo pesado. ¿Valía la pena construirla? Hoy no hay respuesta a esa pregunta.
Sin embargo, si debemos tener en cuenta algunos datos fundamentales. El 54% de la capacidad de refinación está en manos de Repsol a través de la refinería de La Pampilla. El 45% corresponde a Petroperú que opera las refinerías de Talara (en el supuesto que produzca mientras se moderniza), Conchán, Pucallpa, Iquitos y El Milagro (ahora paralizada). Pluspetrol en el área de Camisea tiene la refinería de Shiviyacu. Conforme a una información publicada de Estados financieros no auditados, Petroperú en el año 2019 tuvo ingresos totales por US$ 4,668 millones, con una utilidad de US$ 171 millones, que en el 2020 descendieron a US$ 3,121 millones con una pérdida de US$ 67.5 millones. El suscrito no ha podido ver en internet la información del año 2021.
Sin duda, en estos momentos el país no puede vivir sin las operaciones de Petroperú, ¿pero conviene que esta situación se prolongue indefinidamente en el futuro? Los escándalos rodean a Petroperú sea por la compra de biodiesel o de cualquier otro producto que en estos momentos no ha sido materia de publicidad. Su gerente general, Hugo Chávez Arévalo, se vanagloria que continuará en el cargo mientras tenga la confianza del presidente Castillo y del ministro Francke. Se olvida que está debajo del presidente de la empresa y del Directorio que legal y estatutariamente lo designó. Si lo que dice es cierto la presidencia y el directorio de Petroperú han sido reducidos a la condición de muñecos de paja. Muy malo para la empresa.
En mi opinión, ha llegado la hora que una comisión especial del Congreso examine la viabilidad técnica y económica de Petroperú en su actual condición, con la asesoría de la Contraloría General de la República y de cualquier otra institución nacional o internacional que estime conveniente para esa vital tarea. Petroperú no debe continuar como está porque puede arruinar la solvencia del Estado peruano.
Martín Belaunde Moreyra
Bachiller en Derecho y Abogado por la PUCP y Magíster en Derecho Civil y Comercial por la USMP. Abogado en ejercicio especializado en Derecho Minero e Hidrocarburos. Autor del libro “Derecho Minero y Concesión”. Ha sido Vice Decano, y Decano del Colegio de Abogados de Lima, y Presidente de la Junta de Decanos de los Colegios de Abogados del Perú y en el ámbito público: Embajador del Perú en Argentina y Congresista de la República del Perú en el período 2011-2016.


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