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¿Mar para Bolivia?

MARTIN BELAUNDE

La frase perpetrada por el presidente Castillo en la entrevista de Fernando del Rincón, sin el signo de interrogación, resulta tan absurda que no requiere de mayor refutación. Sin embargo, quedan muchas preguntas carentes de respuesta. El profesor  Castillo  no ha estudiado bien la historia del Perú, desconoce por completo el avance del Derecho del Mar en el curso de la segunda mitad del siglo XX, tampoco ha estudiado y menos leído la Constitución de 1993 y la precedente de 1979. Todas esas materias son cosas desconocidas para él, como seguramente lo son el viaje a la luna de 1969 por los astronautas norteamericanos, así como todos los desarrollos científicos de los últimos 50 años que han permitido a la humanidad avanzar vertiginosamente en el campo de las comunicaciones.

Quizás el presidente Castillo sepa ahora qué es la Organización de Estados Americanos – OEA – porque tuvo oportunidad de visitarla en su último viaje a los Estados Unidos. Lo mismo se podrá decir de las Naciones Unidas, cuya sede visitó en ese mismo viaje acompañado del canciller Maurtua y de nuestro representante ante la ONU, embajador Manuel Rodríguez Cuadros. En ese aspecto su periplo internacional debe haber servido mucho para darle un ligero barniz jurídico-cultural, pero no el suficiente para entender que no se puede jugar impunemente con la soberanía territorial peruana, nuestro dominio marítimo y nuestro espacio aéreo.

Castillo se ha metido en una arena movediza que lo puede conducir a la vacancia por incapacidad moral. Desconocemos lo que puede haber conversado con Evo Morales cuando él estuvo en Lima para la trasmisión de mando el 28 de julio pasado, o cuando Castillo le correspondió la visita a La Paz, pero el deseo irrefrenable de Evo Morales de viajar al Perú y pasearse como Pedro por su casa con el pretexto de reuniones de RUNASUR, es algo que puede ser interpretado como una conspiración contra la soberanía y la integridad territorial del Perú. Después de la desafortunada frase “mar para Bolivia”, con mayor razón aún.

Desgraciadamente, el presidente Pedro Castillo coloca en un mismo plano nuestros vínculos históricos con Bolivia y el hecho que desde hace casi 200 años es un Estado distinto del Perú, con intereses propios que no deben confundirse con los nuestros. Cualquier conocedor de la geopolítica boliviana ilustraría a Castillo de esa realidad objetiva. En realidad la frase “mar para Bolivia” está dirigida a Chile que en el conflicto de 1879  le arrebató su provincia litoral de Antofagasta. Bolivia carece  de mar porque Chile le conquistó su único territorio marítimo en ese desgraciado  conflicto. Sin embargo Bolivia lo aceptó en el tratado de 1904 a cambio de facilidades de libre tránsito y de utilizar los puertos chilenos de Antofagasta, Iquique y Arica, conquistados por Chile en la infausta (para nosotros) Guerra del Pacífico.

No obstante, hay un aspecto adicional de las declaraciones de Castillo en su entrevista a Fernando del Rincón que no se ha analizado lo suficiente. Con la muletilla de consultarle al pueblo, a pesar que nuestros tratados de fronteras no son materia de consulta popular, Pedro Castillo ha insinuado que las fronteras en general y las fronteras del Perú en particular pueden y hasta deben desaparecer. Aquí nuevamente el presidente Pedro Castillo ha incurrido en una afirmación contraria a nuestra integridad territorial. Una cosa es que en Latinoamérica se trabaje a favor de la integración vial, comercial, cultural, económica, financiera, etc., y otra que desaparezcan las fronteras de los países que delimitan su territorio y soberanía.

Gravísima confusión que podría ser calificada como traición a la patria si Castillo avanzara de la palabra a los hechos. ¿Qué pretende Castillo? Daría la sensación que él desea debilitar nuestras fronteras con Bolivia para crear una suerte de corredor marítimo y/o aéreo para la libre circulación de las drogas y su exportación a otros mercados del exterior. No soy psiquiatra y no puedo penetrar en las recónditas intenciones de Castillo traducidas defectuosamente en su entrevista a Fernando del Rincón. Prefiero pensar bien y que  él no ha sabido  o no ha podido  expresarse  mejor. Pero algo debe quedar claro. El presidente Castillo ha dado muestras en sus primeros seis meses de su gobierno que no está preparado para ejercer la Presidencia de la República y que cada día se acerca más a la vacancia por incapacidad moral debido al peso acumulativo de sus errores en la presidencia, éticos y de cualquier otra índole. En este aspecto el Congreso tiene la última palabra, pero debe escuchar el clamor de la opinión pública cada día más más fuerte en las calles, plazas y campos de nuestra querida patria peruana.

Martín Belaunde Moreyra
Bachiller en Derecho y Abogado por la PUCP y Magíster en Derecho Civil y Comercial por la USMP. Abogado en ejercicio especializado en Derecho Minero e Hidrocarburos.  Autor del libro “Derecho Minero y Concesión”. Ha sido Vice Decano, y Decano del Colegio de Abogados de Lima, y Presidente de la Junta de Decanos de los Colegios de Abogados del Perú y en el ámbito público: Embajador del Perú en Argentina y Congresista de la República del Perú en el período 2011-2016.

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