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¡Certezas que duelen, dudas que matan!

Pedro Castillo, abrumado por las críticas a Héctor Valer, se vio obligado a anunciar su decisión de recomponer el consejo de ministros, algo que la mayoría reclamaba. Pero, a la vez, generó expectativa al informar que el nuevo gabinete, en su conformación, sería “participativo y de ancha base”. En los días anteriores, la composición del gabinete Valer, había deteriorado la relación del gobernante con los caviares y el grupo de Verónika, por no haberlos considerado en la convocatoria ministerial. ¿Era esta la razón del anuncio de incorporar al gabinete a otros grupos políticos?

En los siguientes tres días Castillo recibió muchas visitas, incluyendo a Cerrón y los líderes de su partido. Vimos también a congresistas de las dos facciones del oficialismo y congresistas de otras bancadas que, creyendo en la posibilidad de un gobierno multipartidario, llevaban nombres de sus correligionarios para ser tomados en cuenta en el nuevo gabinete. Estos últimos salieron muy satisfechos por la receptividad mostrada por el mandatario. Hasta una coincidente visita de Hernando de Soto, a palacio de gobierno, se prestó a especulaciones en esos días llenos de rumores.

Lamentablemente Pedro Castillo, una vez más, ratificó que la informalidad es lo que caracteriza a su gobierno y este ofrecimiento pasó a formar parte de la larga lista de “iniciativas” que Castillo desde su “burbuja” lanza y nunca cumple. Lo que sí hizo fue quitarse el sombrero, que nos ha permitido ver en su rostro al “caradura” que no se inmuta ante nada, ni se sonroja de vergüenza.

Castillo ha perdido una buena oportunidad de girar el timón para cambiar el rumbo de su gobierno y apretar el acelerador para comenzar a gobernar para TODO SU PUEBLO y no, como hasta ahora parece, empecinado en sólo favorecer a la militancia de su partido, su gremio de maestros, sus paisanos, su familia y amigos.

Castillo, con la conformación de su gabinete, convierte la solución en problema. La coyuntura requería nombrar un premier con capacidad para conciliar y encontrar una agenda en común con otros partidos. A pesar de haberse reunido con mejores candidatos decide juramentar a Aníbal Torres. El nuevo premier sólo ha mostrado habilidades para exacerbar la confrontación, promover enfrentamientos y lo caracteriza su poca tolerancia con las personas y grupos políticos que discrepen con sus ideas y reformas.

Los integrantes del gabinete Torres han sido elegidos por su lealtad con la causa e irascibilidad para confrontar al Congreso, cerrarlo y así defender la permanencia de Pedro Castillo en Palacio de Gobierno.  

Pareciera que Castillo, para conformar su gabinete, se pusiera en “modo provocación” para elegir a los peores y así indignar a la oposición. Sólo así se justificaría haber mantenido en sus cuatro gabinetes a los ministros más cuestionados y controvertidos. La mayor sorpresa ha sido esta vez su decisión de prescindir de Hernando Cevallos, el ministro con mejor índice de aprobación.

Si seguimos siendo tan permisivos no nos quejemos mañana si la salud queda en manos de curanderos, las reformas del transporte sean conducidas por choferes de combis, la justicia desaparezca en la pluma de tinterillos, la minería quede en los bolsillos de los depredadores y por supuesto la educación y el gobierno en maestros que no enseñan.

Hemos llegado a una situación insostenible. Para reflexionar y decidir qué actitud asumir deberíamos hacer algunas reflexiones: ¿Qué habrían hecho Perú Libre y los grupos políticos que los respaldan, si fueran oposición en el Congreso, frente a un supuesto gobierno de Keiko Fujimori o Rafael López Aliaga? ¿Serían tan permisivos y contemplativos como se viene haciendo con ellos? ¿Cómo habría procedido la justicia caviar, los organismos de control y fiscalización, si ese gobierno se manejara con tanta ineptitud e indicios tan graves de corrupción? ¿Requerirían de más pruebas para vacarlos?

En el supuesto escenario que se produjera mañana la renuncia, vacancia o suspensión del gobernante junto a su vicepresidenta y el Congreso convocara a nuevas elecciones presidenciales: ¿estaríamos en condiciones de asegurar elecciones limpias si se mantuvieran los mismos funcionarios en los organismos electorales?

Hasta hoy los congresistas y los partidos políticos que, con sus indefiniciones, permisividad y cómplice silencio, vienen respaldando la ingobernabilidad, serán los responsables y culpables si por su desidia se produjera antes el cierre del Congreso. Sus traiciones nos han dejado certezas que duelen y su poco compromiso nos hace dudar si el futuro de nuestros niños y jóvenes no ha quedado herido de muerte.

El futuro del país está en manos de nuestros congresistas patriotas en el Congreso. Ellos son el último bastión que nos queda para defender la democracia.

Los tenemos que apoyar. No los podemos dejar solos. ¡Nuestra presencia, protestando en la calle será decisivo!

Luis Otoya Trelles
Comunicador con 42 años en la publicidad y el marketing. Columnista de VOX POPULI y DIARIO EXPRESO. He sido: Director de la APAP, Director de United Way International Perú, Presidente del Tribunal de Ética de la SNRTV, Presidente y fundador del Consejo Nacional de Autorregulación Publicitaria (CONAR). Director Divisiones Menores de Alianza Lima. Soy una persona libre que persigo mi sueño de contribuir con mi país, He decidido participar activamente en política asumiendo el riesgo de terminar frustrado y salir chamuscado en el intento.

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