Columnas José Roberto Rendón

Consecuencias de la imprevisión de autoridades, constructores y vecinos

Ancestralmente nuestro país, por su ubicación geográfica, ha sufrido las consecuencias de fenómenos como la “Corriente del Niño”, lluvias torrenciales, inundaciones en campos y ciudades, crecidas del nivel del agua de ríos y/o quebradas (consecuencia de lluvias intensas incrementando su caudal), “huaycos”, derrumbes, temblores y terremotos, etc. En tiempos pre-incas e incas los conocían y adoptaron medidas de seguridad y protección a la población que hasta hoy existen; los Incas han dejado andenerías que al mismo tiempo que controlan “la caída” del agua son lugares de cultivo. ¡Son monumentales! En los ríos costeños preveían el crecimiento de sus caudales con el desarrollo del carrizo y otras plantas de profundas raíces. En zonas sísmicas diseñaron edificaciones que “soportasen” el movimiento el suelo. A la llegada española, por ejemplo, en Arequipa edificaban las casas con profundos cimientos de piedra y mezcla de cal y arena; hasta hoy persisten esas edificaciones y se sigue construyendo con cimientos profundos hechos de piedra y cemento y arena. Las “llocllas” están protegidas con muros de contención. Puentes tienen bases sólidas que aún persisten incólumes. Estas experiencias son aleccionadoras.

Por medios radiales, televisivos y periodísticos se informa diariamente de graves lluvias torrenciales en diversos lugares del país que incontrolablemente inundan calles y viviendas causando daños irreversibles a las familias. Han inundado casas, escuelas, hospitales, negocios, carreteras, puentes. En el norte el “nuevo Niño” está dañado y campos, ciudades. La “corriente del Niño” es marina cálida, estacional y ecuatorial que va de Norte a Sur llegando al Ecuador y Perú cada 2 a 7 años. Se conocía que “llegaría”, pero ni siquiera están concluidas las medidas de protección para reparar los daños causados por el anterior” niño”

En otros lugares los “huaycos” han arrasado campos, viviendas, dañado puentes, “llevándose” vehículos “rio Abajo”. También ha habido derrumbes de cerros sobre carreteras y caminos causando daños irreversibles.

Las autoridades consideran que otorgando “bonos” económicos a los damnificados están resolviendo los problemas. Cada vez es lo mismo. Pasará el tiempo y los afectados volverán a “sus viviendas”. ¡Y volverá otro Niño, “huayco”, inundación, derrumbe y se repetirá la misma tragedia! Los gobernantes anteriores y actuales no adoptaron medidas legales para que se concluyan las obras de protección “subastadas”.

Hemos opinado que la protección a la población no son “repartir bonos” (generando devaluación e inflación) sino adoptar disposiciones legales para que ninguna autoridad nacional (sea del Ejecutivo o Legislativo), regional o municipal permita y/o autorice de “edificación” de viviendas (ni con esteras, maderas, calaminas o material nobles) en riberas de ríos, quebradas, cerros o “autorizando” la “construcción” (provisional y/ definitiva) de viviendas las riveras de ríos, quebradas o de otorgarles “títulos de propiedad”. El Ministerio de Agricultura, Gobiernos Regionales y municipales de inmediato deben inmediatamente reforestar las riberas de ríos y quebradas con plantaciones de carrizos, bambú, plantas de raíces profundas y árboles para protegerlos que con las crecidas de lluvias salgan del cauce; construir muros de protección con concreto armado

Las autoridades municipales deben estar obligadas de ordenar que las nuevas edificaciones se construyan sobre un metro del nivel de la vereda de la calle. Las viviendas ya en uso que construyan delante de las puertas y/o ventanas que dan a la calle, un cerco delgado de concreto armado con sus respectivos cimientos seguros. El “costo” de este muro de protección a la postre resultará más “barato” que la pérdida del mobiliario casero y la misma casa.

En cerros y/o quebradas inseguras o de riesgo de derrumbes debe edificarse muros de contención de cemento armado y escaleras e impedir se “hagan” viviendas con esteras, maderas, plásticos, calaminas.

Lo que va de fines del 2022 y este 2023, la desgracia evidencia irresponsabilidad de autoridades nacionales, regionales y municipales y vecinos que no han previsto lo que se estaba anunciado; han esperado la desgracia afectando a familias para nuevamente ser damnificados. Pedirán ayuda para restablecer su “hogar” para sobrevivir “porque lo han perdido todo”. ¡Y así viviremos hasta que llegue la nueva inundación!

La irresponsabilidad es incapacidad y falta de voluntad para cumplir una obligación, compromiso. Es desinterés para cumplir sus responsabilidades sin considerar que pueden afectar a terceras personas.

José Roberto Rendón Vásquez. Más de 40 años desempeñándose como profesor de derecho laboral de la Universidad de San Marcos, fue segundo vicepresidente de la Comisión Reorganizadora de la Universidad de San Marco de 1995 al 2000. Tiene el grado de doctor en derecho por la Universidad de San Marcos, además se ha desempeñado como vocal en la Corte Superior de Lima y fue asesor del directorio de Shougan Hierro-Perú, además ha seguido cursos de especialización en la Universidad Carolina de Praga (República Checa).

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