Ha terminado el invierno, el domingo 22/09/204 comienza la primavera; la temperatura se calienta, comienzan a salir las flores, los árboles se llenan de hojas, los campos y jardines nos entusiasman y dan alegría dándonos un ambiente romántico. Es la estación de la esperanza y optimismo proporcionándonos la vitalidad juvenil. Nos insinúa la posibilidad de nuevos comienzos; nuestra vida vuelve a tener la esperanza que renazca lo bueno. En las personas es un momento de rejuvenecimiento y nos da vitalidad. Es la primavera de la vida no solo para renacer sino para derrotar la miseria humana. Por todo ello festejamos la primavera.
Como miembros de nuestra sociedad aspiramos a vivir alejados de los sufrimientos. Tenemos la esperanza de derrotar los problemas sociales que agobian el país; superar la informalidad y la pobreza con trabajo permanente y garantizado que den la posibilidad que la familia tenga una vida digna. Ambicionamos que en nuestro país se extingan los problemas de salud, educación, vivienda, deficiencia de servicios públicos (estatales y municipales), transporte y otros; también que todos vivamos con seguridad (de nuestras vidas y/o bienes) en calles, establecimientos, transporte, centros laborales y en nuestras viviendas.
Es la primavera de la vida de nuestra sociedad y obviamente del país. Tenemos la esperanza que quienes son responsables de resolverlos, lo hagan en cumplimiento de sus deberes y obligaciones morales, sociales y legales. Debe superarse el vivir y trabajar en “su invierno” que no causa daño y terror. Ellos también son humanos y deben entender la necesidad de derrotarse los problemas económicos y sociales de todos los habitantes; dejar la mediocridad y la insuficiencia de políticos de los Poderes estatales y en las entidades públicas. Para resolver los problemas nacionales pueden – si son conscientes – trabajar para consolidar y fortalecer la economía nacional, garantizar las inversiones de empresarios nacionales y extranjeros para incrementar la producción minera, de pesca y agrícola y la apertura de nuevos centros de producción (fábricas) para transformar sus producciones en bienes destinados a los mercados nacionales e incrementar su exportación. Estas actividades requerirán cada vez de mayor cantidad de mano de obra dependiente y subordinaría a empresarios con lo que se alejara la informalidad y la pobreza y el Estado percibirá cada vez más impuestos con los que se resuelvan los problemas que sufre la población.
Los políticos del Legislativo y Ejecutivo deben normar (y actualizar) los códigos penal, civil, procesal penal y procesal civil; también modificar las Leyes Orgánicas del Poder Judicial y del Ministerio Público y normas legales que rigen en dichas instituciones. Necesario establecer la responsabilidad personal de fiscales y/o jueces (de todos los noveles jerárquicos) si no cumplen con procesar debidamente las causas a su cargo y/o conceden “beneficios” indebidos.
Es tiempo de extinguir la corrupción de políticos, ministros, funcionarios públicos, magistrados fiscales y judiciales aplicando sistemas de previo control eficiente, simultaneo y posterior en todos los actos administrativos y los fiscales y/o judiciales. Es menester que los sistemas (entidades) de Control (Contralorías y Órganos de Control) cumplan sus deberes y obligaciones morales y legales y actúen para prevenir (control previo) todos los actos administrativos o judiciales para impedir hechos corruptos y/o indebidos y/o ilegales.
Es necesario que el Estado fortalezca la educación primaria, secundaria y superior actualizando y objetivando tanto los cursos como los programas educaciones (es responsabilidad del Ministerio de Educación). Velar porque nuestra niñez, adolescencia y juventud adquieran valores positivos en su formación para su vida y trabajo y que sean eficientes, responsables y honestos en su desempeño laboral; que practiquen disciplinadamente actividades culturales, artísticas y deportivas y estén alejados de los vicios. Ellos son el futuro de la Patria.
La primavera no solamente es esperanza de la juventud, también lo es para los mayores, – quienes nos han dado la vida – y de los están en la tercera edad. Hagamos que los padres sean felices y a los ancianos no dejarlos solos y con penurias. Ellos desde que fueron padres nos han dado todo lo que tenemos. Démosles no solamente compañía sino hagamos que sus años sean de alegría.
¡Ha llegado la primavera, vivámosla con alegría y esperanza y que, en el mundo, la patria y la familia todos seamos felices y sentirnos jóvenes; seamos optimistas que la vida sea mejor!
José Roberto Rendón Vásquez. Más de 40 años desempeñándose como profesor de derecho laboral de la Universidad de San Marcos, fue segundo vicepresidente de la Comisión Reorganizadora de la Universidad de San Marco de 1995 al 2000. Tiene el grado de doctor en derecho por la Universidad de San Marcos, además se ha desempeñado como vocal en la Corte Superior de Lima y fue asesor del directorio de Shougan Hierro-Perú, además ha seguido cursos de especialización en la Universidad Carolina de Praga (República Checa).

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