Columnas Martín Belaunde

Reconciliación nacional

El líder aprista Jorge del Castillo ha publicado recientemente un artículo con el mismo título de la presente columna, en el cual hace un llamado a la reconciliación nacional con ocasión de la muerte del ex presidente Alberto Fujimori. Se trata sin duda, de un meritorio esfuerzo que merece ser comentado por todas aquellas personas de buena fe interesadas en el destino del país.

En primer lugar, creo necesario enfatizar que políticamente  el Perú no se divide en fujimoristas y antifujimoristas al margen de la opinión que se tenga del finado expresidente. En el ámbito político tenemos un amplio arco iris desde los partidarios de Antauro Humala, pasando por todas las demás opciones partidarias que son muchísimas, algunas de carácter nacional, regional, local o de cualquier otra  índole. En el año 2,000 cuando el finado expresidente pretendió eternizarse en el poder esa división pudo haber sido válida, pero  hoy día ya no lo es. 

Lo cierto y real es que Alberto Fujimori ha dejado una corriente política muy amplia y diversa cuyos herederos aparentes son sus hijos Keiko y Kenji. El duelo nacional y sus funerales  dieron lugar a una expresión de pesar que tiene y tendrá repercusiones en el destino político del Perú. Sin embargo, debemos enfatizar que el Perú no es una monarquía sino una república en la cual las corrientes políticas vienen y van, así como eventualmente desaparecen. Existen múltiples ejemplos históricos de ese fenómeno.

El tema es que ahora, frente a las próximas elecciones generales del año 2026 el Perú enfrenta múltiples desafíos. El primero podría ser resumido en la pregunta colectiva, ¿Qué deseamos ser, Cuba, Venezuela, Nicaragua, Bolivia o ser algo más parecido a Chile o Colombia con sus virtudes y defectos? Sin duda hay algunas corrientes, desconocemos su volumen electoral, que desearían implantar un funesto y oscuro sendero terrorista en el cual no haya producción de ninguna índole, sea minera, gasífera, agraria o la que fuere. En esa corriente se encuentra Antauro, que quiere confiscar todo lo que funciona, para que el Perú se convierta en un desierto mayor del que ya tenemos  en la costa y en otras regiones que sea  un inmenso incendio forestal.

Frente a esa disyuntiva creo que debe haber una reconciliación nacional entre quienes son  partidarios de un Perú libre, democrático y próspero, con pleno aliento a las fuerzas productivas del país y que destierre el odio como opción política sin que ello implique estar atado  a ninguna corriente política. Dentro de ese amplio espectro caben los que son fujimoristas y quienes no lo son por las razones que fueren.

Sin embargo, la pregunta más importante que nos debemos  formular es la siguiente, ¿queremos seguir siendo una república democrática regida por la constitución vigente, que con sus múltiples cambios expresa la Constitución histórica del Perú o ser la realidad lamentable, penosa y miserable de Cuba, Nicaragua, Bolivia y Venezuela donde los bienes más indispensables se han convertido en un lujo inalcanzable? Que cada quien la responda de acuerdo a su leal saber y entender.

Martín Belaunde Moreyra. 
Bachiller en Derecho y Abogado por la PUCP y Magíster en Derecho Civil y Comercial por la USMP. Abogado en ejercicio especializado en Derecho Minero e Hidrocarburos. Autor del libro “Derecho Minero y Concesión”. Ha sido Vice Decano, y Decano del Colegio de Abogados de Lima, y Presidente de la Junta de Decanos de los Colegios de Abogados del Perú y en el ámbito público: Embajador del Perú en Argentina y Congresista de la República del Perú en el período 2011-2016.

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