César Novoa Columnas

Construir formalidad o combatir la informalidad

Una reflexión estratégica para el Perú en 2024

La informalidad en el Perú ha sido, históricamente, un rasgo distintivo de su economía, funcionando como un refugio para millones de ciudadanos que buscan sobrevivir en un sistema que no siempre les ofrece oportunidades dentro de los márgenes formales. Sin embargo, en el 2024, cuando la presión por un desarrollo sostenible y competitivo es mayor, se plantea una pregunta fundamental: ¿Es mejor construir formalidad o combatir la informalidad? Este artículo aborda, desde una perspectiva reflexiva, los retos, beneficios y estrategias de ambos enfoques, con un análisis más amplio basado en datos, teorías económicas y políticas públicas.

La Informalidad en el Contexto Peruano

En el Perú, más del 70% de la Población Económicamente Activa (PEA) está empleada en la informalidad, según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI, 2024). Este fenómeno abarca desde pequeños comerciantes hasta trabajadores independientes en sectores como transporte, construcción y servicios. La informalidad genera cerca del 40% del Producto Bruto Interno (PBI) (CEPAL, 2023), lo que evidencia su relevancia económica, pero también plantea serias limitaciones:

  1. Impacto en la recaudación fiscal: La evasión tributaria asociada a la informalidad limita la capacidad del Estado para invertir en infraestructura y servicios públicos esenciales (World Bank, 2023).
  2. Precariedad laboral: Los trabajadores informales carecen de acceso a derechos básicos, como seguros de salud, pensiones y estabilidad laboral.
  3. Competitividad reducida: Las empresas informales, al operar fuera del marco regulatorio, tienen menos incentivos para innovar o acceder a mercados internacionales.

A pesar de estos problemas, es importante destacar que la informalidad también es una respuesta al déficit de empleo formal, la rigidez regulatoria y las barreras burocráticas. Según De Soto (1989), la economía informal actúa como un motor de subsistencia y emprendimiento en entornos de exclusión económica.

Construir Formalidad: Una Visión Progresista

Construir formalidad implica desarrollar las condiciones necesarias para que trabajadores y empresas puedan integrarse al sistema formal sin ser penalizados por su transición. Este enfoque busca atacar las causas estructurales de la informalidad, reconociendo que la formalidad no solo es un fin, sino un medio para el progreso económico y social.

Estrategias para construir formalidad:

  1. Simplificación regulatoria: Reducir trámites burocráticos y costos de formalización. Un ejemplo exitoso es el Programa de Simplificación Administrativa en Chile, que logró reducir en un 40% los tiempos de inscripción de nuevos negocios (CEPAL, 2022).
  2. Incentivos tributarios: Ofrecer beneficios como exoneraciones temporales o tasas reducidas para nuevos emprendedores que se formalicen.
  3. Educación financiera y empresarial: Implementar programas de capacitación en gestión, contabilidad y beneficios de la formalidad. En el Perú, iniciativas como «Tu Empresa» del Ministerio de Producción han demostrado ser un paso en esta dirección.
  4. Infraestructura digital: La implementación de plataformas como «Gob.pe» para digitalizar trámites y facilitar el registro de negocios es clave para disminuir barreras de entrada.

La formalidad construida desde estas bases permite crear un ecosistema económico más justo, inclusivo y productivo. Sin embargo, los resultados suelen ser a mediano y largo plazo.

Combatir la Informalidad: Un Enfoque de Control

El combate a la informalidad, por otro lado, parte de la necesidad de reducir sus efectos negativos a través de medidas coercitivas y correctivas. Aunque este enfoque puede generar resultados más inmediatos, como el incremento en la recaudación fiscal, también puede acarrear consecuencias sociales y económicas si no se aplica con sensibilidad.

Estrategias para combatir la informalidad:

  1. Fiscalización eficiente: Fortalecer las capacidades de supervisión y sanción de instituciones como SUNAT y SUNAFIL para detectar evasores tributarios y empresas informales.
  2. Formalización forzada en sectores críticos: Enfocarse en actividades de alto impacto, como minería ilegal y comercio ambulatorio desregulado.
  3. Combate a actividades ilegales: Desmantelar mafias y redes de contrabando que operan al margen de la ley, garantizando un entorno competitivo para las empresas formales.
  4. Acompañamiento en la transición: Crear programas que ofrezcan soporte técnico y financiero a emprendedores informales que deseen regularizarse.

Si bien estas medidas son necesarias, el riesgo de implementarlas de manera indiscriminada puede aumentar la exclusión social y generar conflictos, especialmente en regiones donde la informalidad es una fuente predominante de empleo.

Construir o Combatir: Un Dilema Complementario

En realidad, construir formalidad y combatir la informalidad no son estrategias excluyentes; ambas deben ser vistas como complementarias. La clave está en encontrar un equilibrio que permita atacar las causas estructurales de la informalidad, mientras se corrigen sus manifestaciones más perjudiciales.

  1. Enfoque dual: Las políticas públicas deben combinar incentivos para la formalización con medidas correctivas contra actividades informales que generan externalidades negativas.
  2. Participación multisectorial: La formalización no es solo tarea del Estado, sino también de empresas privadas, gremios y la sociedad civil.
  3. Fortalecimiento institucional: Un sistema de justicia eficiente y transparente es indispensable para garantizar que las reglas del juego sean claras y equitativas para todos.

Hacia un Perú Más Inclusivo y Formal

En el Perú del 2024, construir un país más formal y competitivo requiere voluntad política, innovación en políticas públicas y un compromiso colectivo para cerrar las brechas entre los sectores formal e informal. Mientras combatir la informalidad puede generar resultados inmediatos, construir formalidad es una estrategia más sostenible y beneficiosa en el largo plazo.

La apuesta debe ser por un enfoque inclusivo, donde la formalidad no sea percibida como una imposición, sino como una oportunidad para mejorar la calidad de vida y garantizar un desarrollo sostenible. Solo así el Perú podrá enfrentar los desafíos de un mundo globalizado y construir un futuro donde todos los ciudadanos tengan acceso a las mismas oportunidades.

Referencias

  • CEPAL. (2022). Informalidad laboral en América Latina: desafíos y oportunidades. Santiago, Chile.
  • De Soto, H. (1989). El otro sendero: La revolución informal. Lima, Perú: Editorial Instituto Libertad y Democracia.
  • INEI. (2024). Encuesta Nacional de Hogares: Informalidad Laboral en el Perú. Lima, Perú.
  • World Bank. (2023). Formalization Policies and Economic Growth in Developing Countries. Washington, D.C.

César Novoa
MBA. Economista especializado en Servicios Financieros con +25 años de experiencia en organizaciones locales y trasnacionales de primer nivel del rubro Financiero, Educación y Retail. Enfocado en Desarrollo de Negocios, Riesgos Financieros, Créditos y Cobranzas, Transformación Digital y Desarrollo del Capital Humano. Capacidad de trabajo en entornos exigentes, equipos multidisciplinarios y bajo presión. Liderazgo transformacional con principios éticos sólidos.

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