Al cumplirse el bicentenario de la batalla de Ayacucho librada en los Andes peruanos debemos tener en cuenta que fue un enfrentamiento armado multinacional, en el que participaron soldados y oficiales de América y Europa, al margen de que la mayoría de los combatientes en ambos bandos fueran campesinos indígenas de nuestra tierra. Esa batalla significó el fin del imperio español en nuestro continente y tuvo en cuanto a la madre patria, si con ese nombre cabe llamar a España, una connotación humillante en los oficiales peninsulares que cuando regresaron a su país, recibieron el epíteto de ayacuchos como despectiva calificación a su trayectoria.
Sin embargo, al margen de cualquier juicio, el mensaje de la batalla de Ayacucho fue de libertad para los pueblos de América y eso lo celebramos hoy pero desgraciadamente de manera incompleta. El continente sufre de varias tiranías, de sur a norte, Cuba, Nicaragua, Venezuela y Bolivia. En el caso de Cuba sobrevive la sapatría castrista, que ha convertido a la isla en una irrelevancia política pero que, no obstante, ha logrado penetrar en otros regímenes dictatoriales, particularmente el de Venezuela para apuntalar el fraude electoral de Maduro, Cabello & Compañía. Esa mala junta se mantiene penosamente con el apoyo de potencias extracontinentales tales como Rusia, China e Irán con el objetivo fundamental de jaquear a los Estados Unidos, para demostrarle que sus esfuerzos de ayudar a la libertad de Ucrania tienen un talón de Aquiles en su vecindario inmediato.
Venezuela en estos momentos es el gran desafío geopolítico del mundo así no fuere el único. Ahora se libran varias guerras que aparentemente no tienen solución a la vista. Putin busca restaurar los límites del imperio ruso tal como eran en 1990 cuando se disolvió la Unión Soviética. En ese empeño se enfrenta a los Estados Unidos y sus aliados de la OTAN con el riesgo subyacente que el conflicto derive en una confrontación nuclear. En el Oriente Medio la lucha de Israel contra las organizaciones terroristas Hamás y Hezbollá va más allá de la legítima defensa y no existe ninguna señal que pueda alcanzarse la paz entre sus diversos actores directos e indirectos, sin perjuicio de que en Siria haya colapsado el régimen de Bashar el Asad, el único aliado de Rusia en el Mediterráneo. En el otro extremo de Eurasia se mantiene la posibilidad de que China invada Taiwán para restablecer en ese confín del Asia Pacífico, su dominación imperial con el riesgo de involucrar a los Estados Unidos y quizás al Japón y Corea del Sur.
Entonces se me podrá preguntar, ¿qué relación puede haber entre el mensaje libertario de la batalla de Ayacucho con los actuales conflictos bélicos que persisten en el mundo? A primera vista ninguna excepto que la libertad no puede mantenerse en el vacío y requiere del apoyo de la fuerza. He ahí el gran mensaje a tener en cuenta, la libertad como uno de los grandes valores de la cultura humana no puede vivir lejos del poder, para que persista en nuestro convulsionado mundo de hoy, mañana y siempre.
Martín Belaunde Moreyra. Bachiller en Derecho y Abogado por la PUCP y Magíster en Derecho Civil y Comercial por la USMP. Abogado en ejercicio especializado en Derecho Minero e Hidrocarburos. Autor del libro “Derecho Minero y Concesión”. Ha sido Vice Decano, y Decano del Colegio de Abogados de Lima, y Presidente de la Junta de Decanos de los Colegios de Abogados del Perú y en el ámbito público: Embajador del Perú en Argentina y Congresista de la República del Perú en el período 2011-2016.


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