Columnas Rafael Antonio Aita Campodónico

Perú 2025: Medio año entre la esperanza y la incertidumbre

I. Introducción. Seis meses, mil señales

Perú cierra junio de 2025 con un balance mixto. luces parciales en la economía, persistente fragilidad institucional, sectores productivos reconfigurándose, y una ciudadanía atrapada entre el desencanto y la resiliencia. El país no está detenido, pero tampoco avanza con la claridad ni la cohesión que los desafíos del presente exigen.

Este informe propone una mirada ordenada en cinco dimensiones expectantes.

  1. Economía nacional
  2. Sectores estratégicos
  3. Relación con el mundo
  4. Inseguridad jurídica
  5. Inseguridad ciudadana

Con ello, planteamos un diagnóstico situacional que responda a dos preguntas esenciales: ¿Dónde estamos? ¿Hacia dónde vamos?

II. Economía nacional. entre cifras que crecen y brechas que no cierran

Crecimiento proyectado. La economía peruana muestra una recuperación moderada con proyecciones de crecimiento para el 2025 entre 2.4% y 2.8%, impulsada por la minería (cobre, oro y litio) y servicios digitales.

Inflación. Se mantiene bajo control en torno al 2.7%, aunque los precios de alimentos siguen afectando a sectores vulnerables.

Inversión privada. Estancada por la desconfianza jurídica, la falta de consensos políticos y los conflictos sociales en regiones importantes.

Empleo e informalidad: Aunque el desempleo urbano ha disminuido levemente (actualmente en 6.5%), la informalidad laboral bordea el 71%, perpetuando la precariedad.

Conclusión. El Perú no está en recesión, pero tampoco despega con fuerza. El riesgo es quedarnos atrapados en un crecimiento bajo y desigual.

III. Sectores estratégicos. minería, agroexportación, educación y salud

Minería. Pese al aumento de las exportaciones, los conflictos sociales en Apurímac, Cajamarca y Moquegua siguen afectando la estabilidad operativa. Falta una política clara de concertación y distribución del canon.

Agroexportación. Afectada por el fenómeno de El Niño, pero con signos de recuperación hacia la segunda mitad del año. El sector aún carece de políticas de desarrollo rural integrador.

Educación. A la espera de una reforma estructural. El sistema sigue desarticulado, con una brecha inmensa entre lo urbano y lo rural. La inversión pública en educación (3.8% del PBI) sigue por debajo del promedio regional.

Salud pública. Mejoras puntuales en infraestructura, pero sin articulación con prevención primaria. La atención en zonas rurales sigue siendo dramáticamente deficiente.

Conclusión. Los sectores estratégicos muestran potencial, pero su desarrollo sigue atrapado en políticas reactivas, no preventivas ni sostenibles.

IV. Perú en el mundo. un actor menor en la escena global

Relaciones exteriores. Sin mayor protagonismo en foros internacionales. La Cancillería carece de una agenda clara frente a desafíos geopolíticos como la crisis global energética o el reordenamiento del comercio mundial.

Comercio internacional. Exportaciones crecientes, pero concentradas en pocos productos (cobre, oro, arándanos). El Perú necesita diversificación real y apoyo al empresario mediano.

Integración regional. Participación pasiva en la Comunidad Andina y la Alianza del Pacífico. Se percibe una diplomacia de bajo perfil, sin visión estratégica regional.

Conclusión.El Perú necesita reconstruir una diplomacia activa, económica y cultural. No basta con abrir embajadas: se requiere abrir mercados y respetos.

V. Inseguridad jurídica. cuando la ley es instrumento de poder

Justicia politizada. El enfrentamiento entre el Congreso, el Ejecutivo y sectores del sistema judicial ha debilitado la credibilidad de las instituciones. La Fiscalía y el Poder Judicial están sometidos a presiones cruzadas.

Cambios normativos irregulares. Aprobaciones legislativas exprés sin debate público (por ejemplo, reformas en contrataciones del Estado y el uso del canon). Falta predictibilidad legal para la inversión.

Desconfianza empresarial y ciudadana: La seguridad jurídica está en entredicho. Esto desincentiva grandes proyectos e incrementa la informalidad.

Conclusión. Sin justicia autónoma ni predictibilidad legal, no hay desarrollo posible. El Perú necesita blindar su Estado de Derecho.

VI. Inseguridad ciudadana.miedo cotidiano, respuestas fragmentadas

Criminalidad urbana. Aumento de extorsiones, sicariato y robos en ciudades como Lima, Trujillo, Piura y Chiclayo. La criminalidad extranjera organizada (caso Venezuela-Ecuador) se ha consolidado como amenaza estructural.

Falta de inteligencia operativa. Las comisarías siguen desarticuladas de unidades de crimen organizado. No hay estrategia nacional ni ciberinteligencia moderna.
Reacción social. Ciudadanía frustrada, algunas respuestas violentas (justicia por mano propia), desconfianza creciente en la Policía Nacional.

Conclusión.Sin seguridad ciudadana no hay democracia funcional. La seguridad no es solo control: es prevención, inteligencia y justicia eficaz.

VII. Recomendaciones y hoja de ruta

  1. Acuerdo nacional por la seguridad jurídica y ciudadana. Reunir a Ejecutivo, Congreso, empresas, universidades y sociedad civil en torno a reformas concretas en justicia y seguridad.
  2. Reactivación productiva con rostro social. Incentivos tributarios para MYPES, apoyo logístico a regiones, y fondo de reconversión laboral.
  3. Nueva diplomacia económica y cultural. Designar agregados comerciales con metas medibles y relanzar el turismo con seguridad garantizada.
  4. Educación y salud como motores reales del desarrollo. Plan de 10 años con blindaje presupuestal y evaluación independiente.
  5. Pacto ético en el ejercicio del poder público. Exigir transparencia obligatoria, sanciones efectivas y rendición de cuentas en todos los niveles.

VIII. Conclusión,Entre el riesgo del estancamiento y la oportunidad del giro

Perú ha sobrevivido, pero no ha corregido sus principales debilidades. La segunda mitad del año será clave para definir si seguimos atrapados entre la corrupción, el miedo y la improvisación, o si es posible construir un nuevo rumbo desde la sensatez, el orden y la ética.

No se trata solo de crecer, se trata de hacerlo con justicia, con visión de país, y con un liderazgo que mire más allá del corto plazo. La historia no espera, y los países que no se atreven a corregirse, terminan siendo corregidos por la realidad.
Con análisis y responsabilidad, Rafael Aita Campodonico.

Rafael Antonio Aita Campodónico.
Licenciado en Administración de Empresas, desarrollándose en el sector turismo y comercial. Dirigente deportivo y miembro activo en diferentes instituciones de fomento al deporte. Vicepresidente de la Cámara de Comercio de Lambayeque 1998-2000.Congresista de la República para el período 2001 – 2006 por el distrito electoral de Lambayeque.

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