A 20 días de llegar al último año previo al cambio de gobierno el ambiente político está enrarecido y las probabilidades que Dina Boluarte concluya su mandato se tornan más débiles. Hay una izquierda que apostó por Pedro Castillo que la aborrece y daría todo con tal de vacarla e iniciar su ajusticiamiento una vez fuera de Palacio; para ello, cuenta con los buenos oficios de una desaforada Fiscal de la Nación a quien tuvimos la oportunidad de presenciar atada a la silla del Ministerio Público con vela en mano. Hay una gelatina que mece la cuna que se llama PODEMOS, dispuesta a subirse al coche de la vacancia por intereses subalternos y una bancada de derecha, Renovación Popular, que le sigue el juego sin percatarse que quiénes la arrastran son aquellos que aspiran a hacerse de la presidencia interina precisamente para impedir que Rafael López Aliaga se pueda alzar como figura de cambio favorita en los próximos comicios de abril 2026.

En medio de estas pugnas, hay partidos agazapados que no alzarán cabeza hasta fin de año convencidos que exponerse con anticipación sólo facilita una sobre exposición innecesaria que les jugará en contra. Al medio, coexisten los partidos autodenominados «de centro izquierda» que son la misma edición de elecciones anteriores resumidos en una versión matizada de tonos morados a rosados,  allí figuran Libertad Popular de Belaunde Llosa y Cateriano, Primero La Gente de Marisol Pérez Tello y Miguel Del Castillo, el Partido Morado de Sagasti, Ahora Nación de López Chau, Nuevo Perú de Verónica Mendoza y otros 5 o 6 desconocidos que difícilmente pasarán la valla aunque vayan en bloque.  Otros individualistas de derecha apuestan a la soberbia y autosuficiencia seguros que pasarán la valla electoral, en ese espacio destacan el comunicador Phillip Butters por Avanza País y el cómico Carlos Alvarez por País Para Todos, que aún en bloque difícilmente superarán el 5%. En ese mismo espacio un poco más a la derecha coexiste Renovación Popular que apuesta a terminar el año exhibiendo las obras del Alcalde de Lima, Rafael López Aliaga, pero cuya oportunidad de crecer a nivel nacional es estrecha y con pocas oportunidades de captar el voto del sur que refleja el mayor descontento. Es este espacio el que podría concentrar las caras nuevas que ansía ese elector que no aprende, que es padrino de Pedro Castillo al que añora y de Dina Boluarte a la que hoy odia;  a ese espacio político es al que debería prestarse más atención; dada la alta cuota de autosuficiencia de los partidos de derecha no es descabellado predecir que de las canteras de la izquierda surjan los dos candidatos que pugnen la presidencia en 2026; en este espacio no hay que perder de vista al clientelista PODEMOS que aparece como el gran titiritero de las bancadas de izquierda castillistas y a Guillermo Bermejo de Voces del Pueblo que ya está trabajando en provincias. En otra categoría,  se ubican las marcas odiadas pero con nivel de recordación alto que tienen mayor probabilidad de pasar la valla, APP, Somos Perú, Acción Popular, Fuerza Popular y Perú Libre y que, en la misma línea del APRA, no aparecerán en el escenario hasta fin de año. Si a un mes del vencimiento del cierre no hay alianzas en la derecha como se vislumbra y apostamos por caras nuevas repetiremos los últimos dos quinquenios; un presidente con bancada pobre obligado a pactar con un Congreso más fraccionado que garantice su supervivencia.

Y mientras Dina Boluarte está preocupada porque no le deroguen el sueldo y le quiten la tarjeta de crédito, Susana Villarán está “temerosa” que la acusen de asesinato, Pérez persiste en convertirse otra vez en el abanderado anti Keiko y Delia Espinoza lanza amenazas veladas de acusaciones a los congresistas; lo que viene en 9 meses no será más de lo mismo sino peor de lo mismo. Lo único claro es que el sur no ha aprendido e insistirá en repetir el error; no hay forma que les entre la lección que esas “caras nuevas” improvisadas que gritan nueva Constitución una vez sentadas en Palacio se mimetizarán inmediatamente con los gustos de derecha que tanto denuestan porque si hay una certeza es que cuando los comunistas llegan al poder lo hacen para servirse de él sin la menor vergüenza.

Cecilia Palacios C.
Cecilia Palacios es Bachiller en Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Lima, trabajó en prensa televisiva privada durante la época del terrorismo, posteriormente se dedicó a actividades privadas.

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