Columnas Jorge Céliz

Entre F-16 y el VRAEM: El nuevo rostro de la alianza militar EE. UU.–Perú

Por: Jorge Céliz Kuong
La reciente reunión en Quantico, liderada por el Secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, y avalada por Donald Trump, dejó en claro que Washington busca reconfigurar su estrategia global. El anuncio de una “nueva doctrina” que devuelve a las fuerzas armadas estadounidenses a la disciplina estricta, los estándares físicos exigentes y la supremacía militar clásica fue celebrado por sectores conservadores, pero criticado por otros que lo ven como un retroceso en materia de derechos y diversidad. Internamente, el discurso dividió al país: para unos es la recuperación de la fuerza militar frente a un mundo hostil; para otros, es un guiño ideológico que amenaza con politizar aún más al Pentágono.
En el plano internacional, este viraje estratégico coloca al denominado hemisferio occidental en el centro de atención, desplazando parte del foco de Washington de Europa y Asia hacia América Latina. El mensaje es inequívoco: contener la influencia de China y enfrentar al narcotráfico y al crimen organizado son ahora prioridades. Pero la movida genera lecturas dispares: mientras algunos gobiernos latinoamericanos la ven como una oportunidad de reforzar la cooperación, otros perciben un riesgo de intervencionismo y una reedición de las viejas lógicas de tutela militar.
El Perú aparece en este escenario como un socio estratégico clave. Los ejercicios bilaterales, como Resolute Sentinel, han mejorado la interoperabilidad y transmitido lecciones doctrinarias, especialmente en contrainsurgencia e inteligencia. Sin embargo, persisten brechas en iniciativa táctica y modernización estructural. Washington lo sabe y por eso la propuesta de venta de doce cazas F-16 Block 70, por 3.42 mil millones de dólares, no es solo un asunto de defensa: es un gesto político. La operación busca amarrar a Lima a la órbita estadounidense justo cuando la Fuerza Aérea del Perú analiza opciones como el Saab Gripen E/F, más económico y con mayores promesas de transferencia tecnológica. La disputa no es solo técnica; es geopolítica.
El problema de fondo sigue siendo el narcotráfico. El Perú, segundo productor mundial de coca y cocaína, enfrenta una amenaza que no solo mina la seguridad interna, sino que financia redes de corrupción y violencia. Zonas críticas como el VRAEM muestran cómo la economía de la coca sigue siendo la tabla de salvación de miles de familias. Allí, las Fuerzas Armadas y la Policía desarrollan operaciones conjuntas con apoyo estadounidense, destruyendo laboratorios e incautando cargamentos. Pero mientras Washington insiste en una respuesta militar, en el Perú la realidad es otra: sin alternativas de desarrollo sostenible, cada hectárea erradicada vuelve a sembrarse.
Aquí está el tema central. Estados Unidos ofrece aviones de combate, doctrinas de contrainsurgencia y operaciones de precisión; el Perú necesita carreteras, mercados legales y programas que sustituyan la coca con ingresos reales. La alianza es necesaria, sí, pero mientras no se atienda la raíz socioeconómica del problema, seguiremos atrapados en un círculo: armas modernas contra un enemigo que se alimenta de pobreza.

En suma, la reestructuración de Hegseth y la propuesta de los F-16 son un recordatorio de que la cooperación militar entre Estados Unidos y Perú no puede desligarse de la política interna de ambos países. El riesgo es claro: que Washington vea en el VRAEM solo un frente de guerra, y Lima termine hipotecando su soberanía estratégica sin resolver la verdadera batalla, la que se libra en los campos de los agricultores olvidados.

Jorge Orlando Céliz Kuong
General de División en retiro, ex Comandante General del Ejército del Perú, especialista en Seguridad y Defensa con formación en Harvard y experiencia internacional en EE.UU. y la ONU.

1 comment on “Entre F-16 y el VRAEM: El nuevo rostro de la alianza militar EE. UU.–Perú

  1. Roger caceres carrera

    Definitivamente mi general al leer su análisis. Realmente uno entiende los intereses que están en juego. Perú debe analizar y tomar una decisión clave que genere poder de disuasión y la. Vez solucione su problema interno ( terrorismo asociado al narcotráfico) lo que usted menciona es cierto. De que sirve quemar o erradicar cosechar de coca o destruir pozas si a los pocos días serán reactuivados por la falta de apoyo técnico y nuevas alternativas de cultivo. En el sector, Por parte del estado. Es un punto crítico que se debe solucionar para poder explotar realmente nuestra capacidad como País.

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