El Consenso de Washington, acuñado por John Williamson en 1989, representó el marco económico dominante de fines del siglo XX. Su esencia fue liberalizar las economías latinoamericanas mediante diez políticas clave: disciplina fiscal, reducción del gasto improductivo, apertura comercial, privatización, desregulación y fortalecimiento de la propiedad privada. El FMI y el Banco Mundial lo adoptaron como paquete estándar de asesoramiento, buscando crecimiento y estabilidad tras décadas de crisis inflacionarias y sobreendeudamiento.
En el caso peruano, este modelo fue aplicado con fuerza en los años noventa. El país enfrentaba hiperinflación y colapso institucional, y las reformas de mercado,—apertura, privatización y disciplina macroeconómica— estabilizaron la economía, redujeron la inflación y trajeron crecimiento. Sin embargo, sus límites se hicieron evidentes: la informalidad laboral supera el 70 %, la pobreza persiste en regiones rurales y el Estado sigue siendo débil para garantizar equidad y servicios públicos eficientes. Como reconoció el propio Williamson, su propuesta “no fue una agenda completa para el desarrollo”, pues no abordó desigualdad, institucionalidad ni cohesión social.
A inicios del siglo XXI surge el Consenso de Londres, formulado por economistas de la London School of Economics en 2023, como una respuesta moderna a los desafíos globales.cambio climático, desigualdad multidimensional, crisis sanitarias, disrupción tecnológica y fragilidad democrática. Este nuevo marco se basa en cinco principios.
- Bienestar e igualdad de oportunidades.
- Crecimiento con enfoque territorial.
- Resiliencia frente a la volatilidad.
- Integración entre economía, política e instituciones.
- Construcción de un Estado capaz, promotor e innovador.
El Londres se diferencia del Washington en su visión integral. El primero prioriza bienestar, cohesión e inclusión; el segundo, crecimiento y eficiencia de mercado. Mientras Washington promovía un Estado limitado y privatizador, Londres impulsa uno activo, inteligente y articulador de políticas públicas. Además, el enfoque londinense reconoce la importancia de la resiliencia ante crisis globales y de la legitimidad institucional como pilares del desarrollo.
En términos de gobernabilidad, el Washington fue necesario pero insuficiente. Logró estabilidad económica, pero no transformó las estructuras sociales ni fortaleció al Estado. El Londres, en cambio, se proyecta como un nuevo indicador de gobernanza civil que integra economía, justicia territorial e institucionalidad democrática. Para el Perú ,especialmente regiones como Lambayeque o Chiclayo este paradigma es más pertinente: apunta a convertir la informalidad en empleo digno, reducir desigualdades territoriales y reforzar las capacidades estatales locales.
El cambio de paradigma implica pasar de un modelo centrado en el mercado a uno centrado en el ser humano. El desarrollo ya no se mide solo por el PBI, sino por la cohesión social, la equidad y la sostenibilidad. En ese sentido, el Consenso de Londres propone una brújula ética y técnica para los planes de gobierno hacia 2026, promoviendo Estados legítimos, territorios integrados y economías más humanas.
Tres mensajes de inspiración.
- “El crecimiento sin inclusión es un barco sin timón.” La prosperidad debe ser compartida para sostener la gobernabilidad.
- “El Estado no es el obstáculo, es la plataforma de lanzamiento.” Solo un Estado capaz y legítimo puede impulsar desarrollo real.
- “No basta con adaptarse al futuro; hay que anticiparlo y liderarlo.” Las crisis del siglo XXI exigen políticas con visión, innovación y responsabilidad social.
Conclusión.
Del Consenso de Washington al de Londres se recorre el tránsito de la economía como fin a la economía como medio. América Latina y el Perú en particular deben asumir este nuevo marco no solo como un ajuste técnico, sino como una reforma moral e institucional que coloque al ciudadano y a la cohesión social en el centro del desarrollo sostenible,con responsabilidad ,Rafael Aita Campodonico
Rafael Antonio Aita Campodónico.
Licenciado en Administración de Empresas, desarrollándose en el sector turismo y comercial. Dirigente deportivo y miembro activo en diferentes instituciones de fomento al deporte. Vicepresidente de la Cámara de Comercio de Lambayeque 1998-2000.Congresista de la República para el período 2001 – 2006 por el distrito electoral de Lambayeque


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