Columnas Jorge Céliz

Europa en la tormenta global: del fin del viejo orden a la urgencia de reinventarse

El sistema internacional que surgió tras la Segunda Guerra Mundial, sustentado en instituciones multilaterales, normas compartidas y el liderazgo estratégico de Estados Unidos, atraviesa en el 2025 una crisis estructural profunda. Durante casi ocho décadas, este orden ofreció previsibilidad y estabilidad relativa, pero hoy se ve desbordado por un entorno caracterizado por rivalidades entre grandes potencias, conflictos regionales persistentes, fragmentación política y una aceleración tecnológica que supera la capacidad de gobernanza global.

El conflicto entre Rusia y Ucrania continúa siendo el principal foco de inestabilidad en Europa. A lo largo del 2025, la guerra se ha mantenido activa con ofensivas en el norte y este de Ucrania, ataques con drones de largo alcance y enfrentamientos transfronterizos que confirman la consolidación de una guerra prolongada. Más allá del terreno militar, el impacto estratégico es profundo: presión sobre la seguridad energética, tensiones sociales internas y una redefinición forzada de las prioridades de defensa europeas. La Unión Europea ha incrementado de forma sostenida su apoyo político, financiero y militar a Kiev, al tiempo que refuerza su flanco oriental frente a una Rusia cada vez más confrontacional.

En paralelo, el Medio Oriente ha vuelto a convertirse en un epicentro de inestabilidad global. En el 2025 se produjeron nuevas escaladas entre Irán e Israel mediante ataques con misiles y drones, lo que elevó los precios del petróleo, incrementó la volatilidad financiera y afectó rutas marítimas estratégicas. A ello se sumó la crisis del mar Rojo, donde la intervención militar de Estados Unidos y sus aliados contra objetivos hutíes en Yemen evidenció la persistencia de conflictos indirectos que conectan actores estatales y no estatales, con efectos directos sobre el comercio global y la seguridad marítima.

Este contexto se desarrolla en medio de una intensificación histórica del gasto militar. En el 2024 el gasto militar mundial alcanzó aproximadamente 2.7 billones de dólares, el nivel más alto desde el fin de la Guerra Fría, tendencia que se consolidó en 2025. Estados Unidos se mantiene como el mayor inversor en defensa, seguido por China, que continúa modernizando sus capacidades militares. Europa, por su parte, registró uno de los mayores incrementos porcentuales, con países como Alemania, Polonia y el Reino Unido liderando aumentos significativos, mientras la Unión Europea en su conjunto supera ya el umbral del 2 % de su PIB en gasto defensivo. Japón, en el Indo-Pacífico, aprobó un presupuesto récord en defensa como parte de su estrategia de disuasión regional.

Al mismo tiempo, el centro de gravedad económico y demográfico del mundo se desplaza hacia Asia y el llamado Sur Global. Países como India, Brasil, Indonesia, Arabia Saudita y Sudáfrica buscan mayor influencia en los foros internacionales, cuestionando estructuras de poder heredadas y promoviendo un orden más multipolar. Esta pluralización del poder dificulta la toma de decisiones globales y reduce la eficacia de organismos como la ONU para prevenir o resolver conflictos.

La revolución digital y el avance acelerado de la inteligencia artificial añaden un nivel adicional de complejidad. Aunque Europa ha avanzado con marcos regulatorios pioneros, los riesgos asociados a la desinformación, el ciberespionaje, la automatización del empleo y los sistemas de armas autónomos superan los mecanismos actuales de control. La ausencia de acuerdos globales vinculantes amplifica la inseguridad tecnológica.

En este escenario, Europa enfrenta el reto histórico de construir una autonomía estratégica real en defensa, seguridad energética y soberanía digital, sin romper sus alianzas tradicionales. Superar divisiones internas y actuar con mayor coherencia será clave. Para América del Sur, incluido el Perú, el contexto ofrece oportunidades para integrarse en las cadenas del Asia-Pacífico, atraer inversión tecnológica y fortalecer su estabilidad interna. En un mundo multipolar, competitivo e incierto, solo la adaptación estratégica, la cooperación pragmática y un liderazgo visionario permitirán evitar la irrelevancia en el nuevo orden global en gestación.

Jorge Orlando Céliz Kuong
General de División en retiro, ex Comandante General del Ejército del Perú, especialista en Seguridad y Defensa con formación en Harvard y experiencia internacional en EE.UU. y la ONU.

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