Columnas Rafael Antonio Aita Campodónico

El poder de la amabilidad en la política y el sentido común

La amabilidad suele ser subestimada en la política, interpretada erróneamente como debilidad. Mi experiencia como prefecto de la región Lambayeque, en representación del Presidente de la República, me permitió comprobar exactamente lo contrario, la amabilidad, cuando se sustenta en sensibilidad social y sentido común, se transforma en una fortaleza capaz de generar empatía, confianza y resultados concretos.
Ejercer la prefectura fue una oportunidad única para conocer el Lambayeque profundo. sus comunidades, sus liderazgos locales, sus problemas históricos y también su enorme capacidad de organización y resiliencia. Escuchar con respeto, dialogar sin prejuicios y estar presente en el territorio fueron prácticas decisivas. La amabilidad no fue un gesto protocolar, sino una forma de trabajo que abrió puertas, redujo tensiones y facilitó la coordinación entre autoridades, instituciones y ciudadanía.
La política, en esencia, es gestión de relaciones humanas. Desde esa convicción, entendí que cada conflicto social exige primero comprensión y reconocimiento del otro. La sensibilidad social permitió identificar prioridades reales, seguridad, servicios básicos, convivencia pacífica y el sentido común ayudó a traducirlas en acciones viables. Así se lograron avances y acuerdos que, de otro modo, habrían sido imposibles en un clima de confrontación.
La amabilidad, además, marcó el tono del ejercicio de la autoridad. Tratar con respeto a dirigentes, funcionarios y ciudadanos fortaleció la legitimidad del Estado en el territorio. Cuando la población percibe cercanía y coherencia entre el discurso y la acción, responde con colaboración. Ese capital de confianza es indispensable para gobernar y para sostener los logros en el tiempo.
Recomendaciones desde la experiencia
Escuchar antes de decidir. el diálogo genuino evita errores y legitima las decisiones.
Presencia territorial constante. conocer la realidad de primera mano humaniza la gestión.
Amabilidad con firmeza. respeto no excluye autoridad; la refuerza.
Sentido común en la acción pública. soluciones simples y realistas suelen ser las más efectivas.
Cuidar el trato humano. la forma importa tanto como el fondo.

Mensaje final
La amabilidad en la política no es un adorno, es una responsabilidad ética. Mi paso por la prefectura de Lambayeque confirmó que liderar con sensibilidad social y sentido común genera empatía, resultados y convivencia democrática. El respeto en las relaciones humanas debe ser siempre el objetivo, porque solo así se construye un Estado cercano, eficaz y al servicio de todos.
Con aprecio, y objetividad, Rafael Aita Campodónico.

Rafael Antonio Aita Campodónico.
Licenciado en Administración de Empresas, desarrollándose en el sector turismo y comercial. Dirigente deportivo y miembro activo en diferentes instituciones de fomento al deporte. Vicepresidente de la Cámara de Comercio de Lambayeque 1998-2000.Congresista de la República para el período 2001 – 2006 por el distrito electoral de Lambayeque

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