Columnas Rafael Antonio Aita Campodónico

Servicio Militar Obligatorio. ¿orden, oportunidad y seguridad o solución parcial?

La reciente decisión política de avanzar ,o reactivar con mayor énfasis, el servicio militar obligatorio vuelve a colocar en el centro del debate una pregunta clave para el Perú de hoy.
¿puede el Estado recuperar el orden, la disciplina y la seguridad ciudadana formando primero ciudadanos responsables?
En un país golpeado por la inseguridad, el desempleo juvenil, la informalidad y la pérdida de autoridad, la idea del servicio militar reaparece no solo como una política de defensa, sino como una herramienta social y formativa. Sin embargo, su impacto real dependerá menos del anuncio y más de cómo se implemente.
Análisis ,¿ayuda realmente a mejorar la calle y la seguridad?
El servicio militar no es una varita mágica, pero bien aplicado puede generar efectos positivos indirectos y estructurales.

  1. Disciplina y hábitos sociales
    La formación militar inculca orden, respeto a la autoridad, puntualidad, trabajo en equipo y responsabilidad personal. Estos valores, ausentes en muchos entornos vulnerables, ayudan a reducir conductas de riesgo, especialmente en jóvenes sin oportunidades educativas o laborales.
  2. Contención del ocio negativo
    Muchos delitos urbanos nacen del tiempo ocioso mal canalizado. El servicio militar retira temporalmente de la calle a jóvenes expuestos a pandillas, microtráfico o economías ilegales, ofreciendo una rutina con propósito.
  3. Formación para la vida civil
    Si el programa incluye capacitación técnica, educación básica, oficios y reinserción laboral, el efecto se multiplica. Un joven formado es menos proclive al delito que uno abandonado por el Estado.
  4. Presencia simbólica del Estado
    La sola existencia de un sistema ordenado y exigente transmite un mensaje claro.
    el Estado vuelve a estar presente, organiza, exige y acompaña.
    Eso reconstruye autoridad, algo vital para la seguridad ciudadana.
    Pero hay límites claros.
    No reemplaza a la Policía ni a la inteligencia criminal.
    No combate directamente a mafias organizadas.
    Mal implementado, puede generar rechazo, corrupción o inequidad.
    Por eso, la seguridad no mejora solo con uniforme, sino con política pública coherente.
    Responsabilidad del Estado y de la sociedad
    Aquí está el punto decisivo.
    La responsabilidad del Estado
    Garantizar que el servicio no sea castigo para los pobres ni privilegio para los ricos.
    Asegurar condiciones dignas, formación real y salidas laborales posteriores.
    Evitar improvisación, politización o uso propagandístico.
    La responsabilidad política
    No vender el servicio militar como solución total a la inseguridad.
    Integrarlo a una estrategia mayor: policía fortalecida, justicia rápida, prevención social y empleo.
    La responsabilidad social y familiar
    Recuperar el valor del esfuerzo, la disciplina y el servicio al país.
    Entender que derechos sin deberes debilitan a la nación.

El servicio militar obligatorio puede ayudar a mejorar la calle, no porque militarice la sociedad, sino porque reconstruye ciudadanía.
Pero si se usa como atajo político o medida desesperada, fracasará.
La seguridad no se impone solo con armas,
se construye con orden, valores, oportunidades y autoridad legítima.
Y en eso, el Perú ya no puede darse el lujo de improvisar. impulsare la ley, Rafael Aita Campodónico.

Rafael Antonio Aita Campodónico.
Licenciado en Administración de Empresas, desarrollándose en el sector turismo y comercial. Dirigente deportivo y miembro activo en diferentes instituciones de fomento al deporte. Vicepresidente de la Cámara de Comercio de Lambayeque 1998-2000.Congresista de la República para el período 2001 – 2006 por el distrito electoral de Lambayeque

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