Sin categoría

No más improvisados, cuando la política se juega con fuego.

El Perú atraviesa, una vez más, un momento de alta tensión política donde la ligereza de algunos actores contrasta con la responsabilidad que exige la República. El reciente escenario ha dejado al descubierto dos tipos de conducta que los ciudadanos de valor ya no toleran, el cálculo oportunista de los “vivos” y la imprudencia de los improvisados.

La decisión de Maricarmen Alva de entrar en un duelo político para intentar reposicionar a su agrupación ha reabierto un debate de fondo. ¿estamos ante una estrategia responsable o frente a una reacción precipitada que vuelve a infantilizar la política nacional? En momentos críticos, el país no necesita pulsos personales ni gestos efectistas, sino serenidad institucional.

La advertencia que no se quiso escuchar

En este contexto, resulta inevitable recordar la advertencia formulada por Keiko Fujimori , no se debe jugar con fuego político sin medir las consecuencias. La política peruana tiene demasiados precedentes donde decisiones apresuradas terminaron debilitando la gobernabilidad y erosionando la confianza ciudadana.

Hoy, con versiones cruzadas sobre votaciones reservadas y lecturas interesadas de los resultados, el país percibe, con creciente preocupación, que la confrontación se ha impuesto sobre la responsabilidad. Cuando la vacancia o cualquier mecanismo constitucional se convierte en herramienta de presión y no en último recurso institucional, la democracia entra en zona de riesgo.

El costo de la ligereza política

Los peruanos especialmente en regiones productivas del norte, sienten que, se sobreactúa la confrontación sin evaluar el impacto país.

Se utilizan narrativas parciales para justificar posiciones políticas.

Persisten actores reciclados que buscan protagonismo sin asumir responsabilidades de Estado.

Se debilita la confianza en el Congreso y en los partidos.

No se trata de negar el control político, que es legítimo, sino de ejercerlo con prudencia republicana.

Sanción moral y llamado de atención

La política exige madurez. Impulsar procesos de alto voltaje sin construir consensos mínimos ni medir efectos colaterales constituye una grave irresponsabilidad pública. El Perú ya ha pagado demasiado caro los experimentos de corto plazo.

Por ello, corresponde una sanción moral ciudadana frente a …

La improvisación estratégica.

El protagonismo sin cálculo institucional.

Las lecturas interesadas que confunden al electorado.

Y, sobre todo, frente a quienes trivializan decisiones que comprometen la estabilidad nacional.

Conclusión, el Perú exige otra talla

El país no puede seguir oscilando entre la astucia oportunista y la torpeza política. La generosidad de pensar primero en el Perú ,sin cálculo pequeño,debe convertirse en el nuevo estándar.

No más estúpidos políticos ni vivos de coyuntura.

El momento exige estadistas, no duelistas; constructores, no incendiarios.

Porque cuando la política se convierte en juego, el Perú siempre termina pagando la cuenta.con responsabilidad y respeto a mí país, Rafael Aita Campodónico.

Rafael Antonio Aita Campodónico.
Licenciado en Administración de Empresas, desarrollándose en el sector turismo y comercial. Dirigente deportivo y miembro activo en diferentes instituciones de fomento al deporte. Vicepresidente de la Cámara de Comercio de Lambayeque 1998-2000.Congresista de la República para el período 2001 – 2006 por el distrito electoral de Lambayeque.

0 comments on “No más improvisados, cuando la política se juega con fuego.

Deja un comentario

Discover more from Vox Populi Empresarial

Subscribe now to keep reading and get access to the full archive.

Continue reading