César Novoa Columnas

Perú 2035: el reto de construir ecosistemas como arquitectura del desarrollo

De la economía fragmentada al país-plataforma

El Perú enfrenta una paradoja estructural que define su presente y condiciona su futuro. Posee estabilidad macroeconómica relativa, una dotación excepcional de recursos naturales, una posición geográfica estratégica en el Pacífico y una población con vocación emprendedora. Sin embargo, mantiene niveles persistentes de baja productividad, informalidad masiva, débil diversificación productiva y profundas brechas territoriales.

Esta contradicción revela una realidad incómoda: el problema central del Perú ya no es la ausencia de crecimiento, sino la ausencia de arquitectura de desarrollo.
Durante décadas, el país ha organizado su estrategia bajo un enfoque implícito de tres pilares: estabilidad macroeconómica, apertura comercial e inversión privada como motor. Estos elementos han sido necesarios, pero no suficientes. Han permitido evitar crisis sistémicas, pero no construir un sendero sostenido de transformación productiva. El resultado es una economía que crece de forma intermitente, altamente dependiente de ciclos externos y con escasa capacidad endógena de generación de valor.

El desafío hacia 2035 exige un cambio de paradigma: dejar de concebir el desarrollo como una suma de políticas sectoriales y comenzar a diseñarlo como un sistema de interacciones. Ese sistema se denomina ecosistema.

Un ecosistema de desarrollo es una arquitectura deliberadamente diseñada donde Estado, empresas, sistema financiero, academia y ciudadanía interactúan bajo reglas comunes, infraestructura compartida y objetivos alineados. Su rasgo distintivo no es la cantidad de actores, sino la calidad de sus vínculos. El desarrollo deja de ser una acumulación de proyectos y pasa a ser una dinámica permanente de coordinación.

Este enfoque desplaza la pregunta clásica —“¿qué sector debo priorizar?”— por una más potente:

¿cómo diseño las condiciones para que múltiples sectores puedan emerger, integrarse y escalar de manera simultánea?

El límite del modelo peruano actual

El Perú ha logrado disciplina fiscal y monetaria, pero no ha construido un sistema que conecte ahorro con innovación, educación con demanda productiva ni digitalización con inclusión económica. La informalidad, que supera largamente la mitad del empleo nacional, no es solo un problema laboral: es el síntoma de un diseño institucional que no convierte actividad económica en productividad ni productividad en bienestar.

El país opera, en los hechos, como un conjunto de economías paralelas: una formal, relativamente integrada al comercio global, y otra informal, mayoritaria, desconectada del crédito, la tecnología y la protección social. Mientras esta dualidad persista, cualquier crecimiento será frágil.

Qué significa construir ecosistemas en el contexto peruano

Construir ecosistemas no implica crear nuevas entidades ni multiplicar oficinas públicas. Implica rediseñar la forma en que interactúan los actores existentes. Supone, como mínimo, cinco pilares:

  1. Infraestructura digital y física interoperable
    Pagos digitales, identidad digital, facturación electrónica, conectividad y logística integradas. Sin estas bases, no existe trazabilidad ni escalabilidad.
  2. Sistema financiero orientado a producción
    Menos énfasis en crédito puramente transaccional y mayor peso del financiamiento a inversión, capital semilla, garantías, leasing, factoring y fondos de crecimiento.
  3. Talento alineado a demanda real
    Educación técnica fortalecida, universidades vinculadas a empresas y formación continua orientada a capacidades aplicadas.
  4. Regulación habilitadora
    Normas simples, previsibles y basadas en riesgo, que reduzcan costos de entrada y expansión.
  5. Gobernanza con datos
    Medición permanente de productividad, empleo formal, adopción tecnológica y encadenamientos productivos.

Sin esta arquitectura, hablar de ecosistemas es solo retórica.

Los ecosistemas estratégicos que el Perú debería priorizar

Hacia 2035, el país tiene condiciones para desarrollar al menos cinco grandes ecosistemas interconectados:

  • Ecosistema financiero-productivo: articulando pagos digitales, crédito productivo y capital de riesgo.
  • Ecosistema agroindustrial moderno: del pequeño productor a la exportación con trazabilidad, tecnología y logística.
  • Ecosistema minero-industrial: minería integrada a metalmecánica, servicios especializados y proveedores locales.
  • Ecosistema digital y de servicios basados en conocimiento: software, BPO, analítica, ciberseguridad e inteligencia artificial aplicada.
  • Ecosistema de infraestructura y vivienda: construcción industrializada, financiamiento hipotecario y ordenamiento territorial.

La clave no es escoger uno y abandonar los demás, sino diseñarlos para que se potencien entre sí.

El rol del Estado: de administrador a orquestador

El Estado peruano ha operado históricamente como administrador de trámites. El enfoque ecosistémico exige que se convierta en orquestador de capacidades. Esto supone:

  • Construir infraestructura común.
  • Establecer estándares.
  • Usar compras públicas como palanca de innovación.
  • Garantizar estabilidad jurídica.

El Estado no sustituye al mercado ni se limita a observarlo. Lo habilita.

Informalidad: del castigo al incentivo

Un ecosistema bien diseñado transforma la lógica de la formalidad. En lugar de ser percibida como obligación, se convierte en ventaja económica:

Pagos digitales → trazabilidad → historial → crédito → inversión → productividad.

La formalidad deja de ser un costo y pasa a ser un activo.

Tres escenarios hacia 2035

  • Escenario de inercia: crecimiento bajo, dependencia primaria e informalidad persistente.
  • Escenario de reformas parciales: mejoras marginales, sin salto estructural.
  • Escenario ecosistémico: productividad creciente, diversificación y empleo formal masivo.

Solo el tercer escenario permite hablar de desarrollo.

Conclusión

El Perú no necesita más planes.
Necesita arquitectura.

Los ecosistemas son esa arquitectura.

Si el país logra construirlos, el crecimiento dejará de ser episódico y se convertirá en trayectoria. Si no lo hace, seguirá atrapado en ciclos de bonanza y frustración.

El desarrollo al 2035 no depende de un milagro externo.
Depende de una decisión interna: pasar de un país que administra sectores a un país que diseña sistemas.

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César Augusto Novoa Chávez
CEO de NOZA Investment Company SAC Perú y un líder estratégico con más de 25 años impulsando crecimiento, innovación y transformación en entornos altamente competitivos. Su trayectoria integra finanzas, gestión de riesgos, tecnología y dirección comercial, con posiciones clave en Derrama Magisterial, Banco Azteca / Grupo Salinas y Banco del Trabajo. Reconocido por convertir la visión en ejecución, diseña e implementa modelos escalables orientados a valor, rentabilidad y sostenibilidad. Es docente internacional de posgrado y columnista. Economista (Universidad Nacional de Piura) y MBA (ESAN), con especializaciones en Riesgos Financieros (ESAN & Tecnológico de Monterrey), Transformación Digital & Fintech (Copenhagen Business School) y Business Sustainability (University of London).

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