Columnas Michele Bio

La entropía en el proceso de decisión gerencial: Neurociencia, expertise ygestión del ruido

Michele Bio

Neurociencia, experiencia y reducción de entropía en la dinámica de la decisión estratégica

La toma de decisiones de un gerente senior o director no constituye un evento aislado ni un acto puramente racional. La neurociencia aplicada al ámbito gerencial confirma que decidir es un proceso dinámico, influido por la información disponible, la volatilidad de las variables externas, la flexibilidad cognitiva, el grado de desarrollo de las habilidades socioemocionales, la capacidad de proyección, e inclusive el estado fisiológico del decisor (por ejemplo, el nivel de estrés o la privación de sueño).

Neurociencia, neurodivergencia, incertidumbre y entropía: algunos conceptos clave

La neurociencia aplicada al management revela que decidir no es un evento puntual ni exclusivamente racional, sino un proceso dinámico donde convergen datos objetivos, experiencia acumulada y emociones. El cerebro ejecuta múltiples simulaciones mentales antes de comprometerse con un curso de acción, integrando simultáneamente procesamiento analítico y regulación emocional (Damasio, 1994; Kahneman, 2011).

La neurodivergencia aplicada al management, por su parte, nos recuerda que cada persona piensa y procesa la información de manera diferente. En un Directorio, por ejemplo, esta diversidad explica por qué distintos miembros, ante información idéntica, alcanzan conclusiones estratégicas diferentes; estas diferencias no implican errores expositivos de nuestra parte (por ejemplo, como Gerente General), sino que ponen de manifiesto la variabilidad en los marcos interpretativos de cada miembro de Directorio, sus diferentes sistemas de valoración del riesgo y modos de razonamiento (Gardner, 2011; Platt et al., 2016).

Por otro lado, la incertidumbre se define como la imposibilidad de conocer con precisión los estados futuros del entorno.  A diferencia del riesgo, donde las probabilidades pueden estimarse, la incertidumbre implica ambigüedad estructural y ausencia de información completa. En la gestión estratégica, la incertidumbre no se elimina, sino que se gestiona a través de equipos sólidos, flexibles y rápidos, aceptando que el decisor debe actuar con información incompleta (Knight, 1921; March, 1994).  La tarea del líder no es controlar lo incontrolable, sino transformar el caos en claridad operativa (Kofman (1) 2021

Finalmente, la entropía aplicada a la toma de decisiones, representa el grado de desorden, confusión o ambigüedad de la información disponible. Aplicado al management, podemos afirmar que, a mayor entropía, existe una menor claridad para decidir y, por ende, se requiere un mayor esfuerzo cognitivo para proporcionar orden. 

En entornos globalizados e inciertos como el nuestro, con información abundante pero dispersa y a veces contradictoria, la calidad de la decisión depende cada vez más de la capacidad para reducir la entropía y construir sentido, a través de la abstracción, identificación de patrones, filtración del ruido y regulación de la complejidad percibida. Esta realidad, ampliamente vivida en la práctica gerencial, explica por qué muchas decisiones relevantes no emergen únicamente del Excel ni del comité técnico, sino del criterio y de la intuición, a través de una lectura profunda de fuerzas que no siempre son visibles en los datos. 

La experiencia senior

Para muestra, un botón: Nash (2) (1950) demuestra que toda decisión estratégica se produce dentro de sistemas de interacción, donde las decisiones propias están condicionadas por las expectativas y reacciones de actores de racionalidad perfecta e independencia estratégica (por ejemplo, la objetividad de un Excel). Sin embargo, la neurociencia muestra que cada cerebro interpreta ese sistema (ese “Excel” plano) de manera diferente, aun frente a información idéntica.

Gardner (3) (2011) explica esto desde la existencia de perfiles cognitivos diversos, que dictan cómo se perciben riesgos, oportunidades y consecuencias estratégicas. A su vez, William J. Becker (2016) muestra que la experiencia personal transforma la manera de gestionar la ambigüedad y el riesgo, sin eliminar completamente los sesgos cognitivos, pero sí modificando su impacto en la decisión. Finalmente, los estudios de Michael Platt y Paul Zak evidencian que las decisiones ejecutivas están moduladas por factores sociales, emocionales y fisiológicos, influyendo directamente en la tolerancia al riesgo, la cooperación y la apertura estratégica (Platt & Huettel, 2008; Zak, 2017).

Desde esta perspectiva, la función central del decisor senior no es acumular datos ni buscar información perfecta, sino reducir la entropía hasta un umbral funcional que permita la acción estratégica, transformando complejidad en sentido y dirección (Shannon, 1948; Gupta et al., 2020).  

¿Cómo reduce la entropía un gerente senior y transforma la decisión en estrategia?

El gerente o director senior enfrenta la entropía informacional con un proceso que combina método y experiencia. Primero, reconoce patrones: compara la situación actual con vivencias previas, identifica variables críticas, descarta el ruido y comienza a ordenar el caos. No se trata de intuición corriente, sino de un procesamiento cognitivo avanzado, alimentado, entre otras, por la experiencia.

Luego, ordena y jerarquiza. Los datos dispersos se transforman en hipótesis claras: qué podemos controlar, qué no; qué riesgos asumir, qué escenarios son plausibles. En esta etapa, la complejidad se vuelve una narrativa comprensible, que aligera la carga cognitiva propia y la del Directorio.

Después, sintetiza todo en un mapa de acción: directrices, rutas, decisiones. La ambigüedad se disipa y se transforma en directrices a la cadena de mando, desde donde surgen estrategias operativas desplegables en todos los niveles. Lo que era una reflexión individual, se convierte en un Plan de Acción coherente, con diagnóstico, opciones, riesgos y cursos definidos.

Pero el verdadero salto ocurre al final: cuando la decisión trasciende al líder y se consolida como estrategia colectiva. Entonces, comprensión, compromiso y acción se alinean en toda la organización. La entropía (entendida como caos) no se reduce solo en una mente, sino en el sistema completo. Y así, incluso en la incertidumbre, la organización puede moverse con coherencia

La intuición no es magia: es cognición experta comprimida

Autores como Gary Klein han estudiado durante décadas cómo los expertos toman decisiones en contextos complejos y de alta presión. Su modelo de Recognition-Primed Decision Making demuestra que la intuición no es impulsividad, sino un esquema de reconocimiento rápido de patrones basado en experiencia acumulada (Klein, 1998). El llamado sexto sentido empresarial es, en realidad, la capacidad de integración de información multifuente y polimodal – lo que incluye fuentes con elementos emocionales – para enfocarse en el futuro prospectivo, enriquecido y contextualizado.

Desde la neurociencia, Antonio Damasio propone la hipótesis del marcador somático para explicar lo anterior. El marcador somático es la señal biológica (tensión, cambio en ritmo cardíaco, etc.) que el cerebro dispara antes de que se analice el dato puro, “avisándote” que esa opción es peligrosa.  Es el atajo biológico que utiliza la experiencia para filtrar opciones sin necesidad de procesar conscientemente toda la información. Este mecanismo pre-racional optimiza el esfuerzo cognitivo, evitando la parálisis por análisis y permitiendo una respuesta estratégica ágil cuando el cálculo exhaustivo de abundante información es imposible (Damasio, 1994).

En la práctica gerencial, esto explica por qué, ante dos alternativas aparentemente equivalentes, se “siente” que una es incorrecta, aun cuando todavía no pueda justificar plenamente esa percepción con datos objetivos.

Decidir como un sistema vectorial de fuerzas 3D; neurodivergencia, intuición y dinámicas de criterio en un Directorio

La toma de decisiones ejecutivas rara vez sigue un esquema lógico secuencial del tipo si A, entonces B. En la práctica, se asemeja más a un sistema vectorial de fuerzas, donde múltiples variables actúan simultáneamente con distintas magnitudes y direcciones.

Lo crítico no son las variables aisladas, sino las relaciones invisibles entre ellas: ¿cómo una variable potencia, neutraliza o desplaza el efecto de otra? ¿un riesgo sindical puede neutralizar una ventaja financiera?  ¿una señal débil de mercado puede pesar más que un KPI históricamente sólido? ¿Un exceso de gobernanza puede asfixiar la agilidad necesaria para responder a un «Cisne Negro» (4)? El gerente senior no suma variables: evalúa tensiones, fuerzas, relaciones.

En un Directorio, estas tensiones se amplifican. Cada miembro presenta un umbral distinto de tolerancia a la incertidumbre, una forma particular de ponderar riesgos y una relación diferente entre intuición y análisis, producto de su estructura cognitiva y experiencia previa (Gardner, 2011).

Con más de dos décadas reportando a Directorios familiares, sé que aprovechar la diversidad cognitiva de cada miembro exige un enfoque multiperspectivo y en distintas capas de detalle. Es vital presentar la información para que cada actor la incorpore desde su marco interpretativo, construya criterio con comodidad y se sienta plenamente habilitado para aportar.»

Bajo esta óptica, la teoría de la mente y la precisión empática resultan determinantes. La eficacia del líder no radica solo en el análisis de datos, sino en su capacidad para articular un esquema metodológico de decisión transparente que facilite la interpretación y evaluación de riesgos por parte del Directorio y el resto de los decisores. En ocasiones, el fracaso de múltiples estrategias no se debe a deficiencias técnicas, sino a la subestimación de esta dimensión cognitiva y social de la decisión colectiva (Platt & Huettel, 2008)

Reducir la entropía: el verdadero trabajo del Gerente General

La neurociencia gerencial muestra que un gerente senior no decide mejor porque disponga de más información, sino porque procesa mejor la complejidad, reduce la entropía informacional aceptando un nivel de incertidumbre, y convirtiéndolo en un plan estratégico y operativo. 

En la práctica, muchas decisiones críticas no fracasan por falta de información, sino porque el exceso de datos requiere demasiado esfuerzo para generar orden, lo que retrasa la acción y deteriora el timing estratégico. En mi experiencia, ha habido serios momentos críticos donde el exceso de datos aumentó la entropía, retrasando la acción

La labor del Gerente General no es eliminar la incertidumbre, sino reducir la entropía informacional hasta un nivel que permita la acción estratégica. Esto implica reconocer patrones donde otros ven ruido, aceptar vacíos de información sin paralizarse, proyectar escenarios múltiples sin pretender predecir el futuro y transformar intuiciones en narrativas estratégicas susceptibles de ser compartidas.  Cuando la intuición se articula con experiencia, análisis suficiente y comunicación clara, aparece la estrategia organizacional.

Nota de pie de pagina

  1. Fred Kofman es un coach ejecutivo, asesor de liderazgo y escritor argentino-estadounidense. Es doctor en Economía por la Universidad de California, Berkeley, y fue profesor en la Sloan School of Management del MIT. Es el fundador de Axialent y del Conscious Business Center International. Ha sido vicepresidente de desarrollo ejecutivo en LinkedIn y asesor de liderazgo y cultura en Google. Su trabajo se centra en integrar la conciencia, la espiritualidad y la ética en el mundo de los negocios.
  2. John Forbes Nash Jr. fue un matemático estadounidense, ganador del Premio Nobel de Economía en 1994 y del Premio Abel en 2015. Su contribución más famosa es el Equilibrio de Nash el cual describe una situación en un juego no cooperativo donde cada jugador, conociendo las estrategias de los demás, no tiene incentivos para cambiar su propia estrategia de forma unilateral. Es una herramienta fundamental para analizar conflictos y cooperación en economía, ciencias políticas, biología evolutiva e inteligencia artificial.
  3. Howard Gardner, psicólogo y pedagogo estadounidense, profesor en la Universidad de Harvard. Revolucionó la psicología cognitiva con su Teoría de las Inteligencias Múltiples (1983) al demostrar que no existe una inteligencia única, sino múltiples capacidades independientes. Identificó ocho tipos de inteligencia: lingüística, lógico-matemática, espacial, musical, corporal-kinestésica, interpersonal, intrapersonal y naturalista. 
  4. Un «Cisne Negro» (Black Swan), concepto acuñado por Nassim Nicholas Taleb, describe un evento con tres atributos fundamentales: 1) Imprevisibilidad: es una anomalía radical, fuera de todo rango de expectativas razonables; 2) Impacto extremo: sus consecuencias son masivas y transformadoras; y 3) Susceptible de ser explicado a posteriori: una vez ocurrido, se le busca una explicación racionalizadora que lo hace parecer predecible, ocultando nuestra ceguera estructural ante la incertidumbre

Bibliografía

  • Becker, W. J. (2016). Emotions and decision making in organizations. En The Oxford Handbook of Cognitive Engineering. Oxford University Press.
  • Damasio, A. R. (1994). El error de Descartes: La emoción, la razón y el cerebro humano. Grijalbo.
  • Gardner, H. (2011). Estructuras de la mente: La teoría de las inteligencias múltiples (6ª ed.). Fondo de Cultura Económica.
  • Kahneman, D. (2011). Pensar rápido, pensar despacio. Debate.
  • Klein, G. (1998). Sources of power: How people make decisions. MIT Press.
  • Knight, F. H. (1921). Risk, uncertainty, and profit. Houghton Mifflin Company.
  • Kofman, F. (2021, septiembre 27). Cómo no temerle a los cambios y liderar en la incertidumbre. ConnectAmericas. Recuperado [fecha de consulta], de https://connectamericas.com/es/content/c%C3%B3mo-no-temerle-los-cambios-y-liderar-en-la-incertidumbre
  • March, J. G. (1994). A primer on decision making: How decisions happen. Free Press.
  • Nash, J. F. (1950). Equilibrium points in n-person games. Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America, *36*(1), 48-49. https://doi.org/10.1073/pnas.36.1.48
  • Platt, M. L., & Huettel, S. A. (2008). Risky business: The neuroeconomics of decision making under uncertainty. Nature Neuroscience, *11*(4), 398-403.
  • Platt, M. L., Seyfarth, R. M., & Cheney, D. L. (2016). Social intelligence and the evolution of the brain. En The Wiley Handbook on the Cognitive Neuroscience of Learning. Wiley-Blackwell.
  • Shannon, C. E. (1948). A mathematical theory of communication. The Bell System Technical Journal, *27*(3), 379-423.
  • Zak, P. J. (2017). The trust factor: The science of creating high-performance companies. AMACOM.

Michele Bio
MBA Trilingüe. Ejecutivo Senior con más de 25 años liderando organizaciones locales, familiares y multinacionales del rubro Ferretero, Acabados de Construcción, Retail, Transportes y Telecomunicaciones. Experto en expansión de mercados, recuperación de rentabilidad, optimización operativa y desarrollo de negocios B2B y B2C. Capacidad de liderazgo de equipos de alto desempeño, redes de distribución y canales mayorista, minorista y retail, aseguramiento del crecimiento sostenido y resultados medibles. Proactivo e innovador orientado a resultados.

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