Por Cecilia Palacios C.
Mientras el país se alista a elegir nuevas autoridades para el periodo 2026 – 2031 y las encuestas muestran aún tibios liderazgos abarrotados que podrían convertir en Presidente de la República hasta a un ignoto con menos de 0.5% de intención de voto, existe un político en la clandestinidad hace 895 días en espera que el Tribunal Constitucional falle a su favor y resuelva que la prisión preventiva que pesa sobre él no haya sido debidamente motivada y le posibilite abandonar su madriguera para participar en los debates presidenciales programados para fin de mes y de esta manera entrar de lleno en la campaña.
En la revisión del proceso que tiene al líder de Perú Libre con mandato de prisión preventiva no se puede afirmar categóricamente la debida motivación judicial, sin embargo, si bien su abogado defensor asegura que ante un abuso su cliente tenía el derecho de sustraerse de la justicia e intenta convencer al Tribunal Constitucional que su comportamiento procesal fue jurídicamente correcto, desde esta tribuna se condena a Vladimir Cerrón como político por haber elegido ser un vulgar prófugo en lugar de enfrentar a la justicia y utilizar los recursos que la ley le otorga; se le cuestiona por no dar la cara, se le cuestiona por opinar del acontecer nacional probablemente desde una cómoda sede diplomática comunista y por no asumir la responsabilidad que le compete al haber colocado en Palacio de Gobierno a un personaje impresentable como Pedro Castillo que, cuando sus actos de corrupción quedaron expuestos, intentó quebrar el orden constitucional. Conductas y decisiones reprobables que perfilan la idoneidad personal y ética de un marxista leninista mariateguista dispuesto a lo que sea para evadir responsabilidades propias, un comunista que utiliza los recursos de la democracia para dinamitarla desde adentro y que, pese al desastroso periodo gubernamental que carga pretende, una vez más, dirigir el país.
Aun cuando el prófugo menos buscado del país ha logrado la impunidad en cuatro gestiones presidenciales sucesivas, aun cuando el máximo intérprete de la Constitución lo libere de la prisión preventiva a cuestas por el caso de los Dinámicos del Centro y se incorpore a la campaña, es poco probable que recupere la confianza de la población que una vez tuvo y que recupere la dignidad perdida como político por haber tomado el camino de la evasión; es con esos argumentos que habrá que enfrentar a un político deslegitimado, un político sin autoridad moral al cual hay que enrostrarle el fracaso rotundo de su proyecto de gobierno. Siendo el padre político de Pedro Castillo y Dina Boluarte, Vladimir Cerrón debe asumir cada uno de los pasivos de este quinquenio perdido así como su responsabilidad en la parálisis del estado, en la penetración de funcionarios de última categoría en la administración pública, en la fragmentación del Congreso por su incapacidad de mantener cohesionada su bancada de personajes variopintos que sólo responden a intereses propios, su responsabilidad en el quiebre constitucional fallido pues le dio alas a posiciones políticas malsanas destinadas a subvertir el orden y enfrentar a peruanos; en suma, el Camarada Vlady tuvo la oportunidad de gobernar bien y demostró ser un fiasco.
Cerrón escogió como bandera la cobardía y debe ser enfrentado políticamente desde esa dimensión, podrá ser beneficiado con una comparecencia con restricciones pero nadie lo librará del mote de prófugo, es un sello indeleble que llevará de por vida porque cuando eligió “ponerse a buen recaudo” hirió su propia integridad política, descalificándose. Si la justicia constitucional considera que se violaron algunos de sus derechos, en el corto plazo el perulibrista, tal vez, podrá librarse de la prisión preventiva, de lo que no se librará es de la censura pública por su imperdonable decisión de esconderse; de esa censura sí que no se librará.
Cecilia Palacios C.
Cecilia Palacios es Bachiller en Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Lima, trabajó en prensa televisiva privada durante la época del terrorismo, posteriormente se dedicó a actividades privadas.


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