Columnas Santiago Carpio

Perú 2026: apuesta por la paradoja emocional llegar al poder más solo que nunca

Gobernar el 100% con el voto del 15%. Concreto, incómodo, difícil de ignorar.

«El gran reto del próximo presidente no es comunicar mejor. Es devolverle la verdad al discurso público. En un Perú donde nadie cree en nadie, la transparencia no es una virtud cívica: es la única ingeniería de confianza que queda.

Quien llegue a Palacio en 2026 lo hará con el respaldo de uno de cada siete peruanos. Eso no es un problema de votos. Es un problema de legitimidad. Y la legitimidad, hoy, se construye —o se destruye— con comunicación.

Gobernar con el 14% de respaldo real es gobernar con las manos atadas

Con un sistema electoral tan fragmentado como el peruano, el ganador puede llegar a la segunda vuelta con 20 puntos, ganar por tres o cuatro, y al final representar la preferencia activa de apenas uno de cada siete ciudadanos. El 85% restante no lo eligió. Algunos votaron en su contra. Muchos simplemente no creyeron en nadie.

Eso convierte la comunicación gubernamental en algo radicalmente diferente al marketing de campaña. Ya no se trata de convencer, sino de escuchar. No de emitir mensajes, sino de construir algo que en el Perú de hoy parece casi exótico: consensos.

Riesgo: comunicación vertical para «compensar» la debilidad. Oportunidad: tecnología para entender, no solo para difundir

La tentación autoritaria siempre aparece disfrazada de «orden». Un presidente sin votos que grita fuerte no se vuelve más legítimo. Solo más visible en su fragilidad.

El Congreso no es un aliado. Tampoco puede ser el villano permanente.

Con ocho, diez bancadas dentro del hemiciclo, cualquier reforma estructural muere en comisión si no hay una estrategia de comunicación paralela. El Ejecutivo necesitará jugar en dos tableros simultáneamente: la negociación directa con líderes de bancada —discreta, técnica, sin aspavientos— y la presión ciudadana, que es la única moneda que ciertos congresistas todavía respetan.

Esto exige una arquitectura de mensajes muy fina. Hablar a la opinión pública para mover al Legislativo es legítimo; manipularla para destruir a los opositores es el camino al desastre institucional. La diferencia entre ambas cosas no siempre es obvia, y ahí está el verdadero talento estratégico que se le exigirá al equipo de comunicaciones.

El ciberhumanismo frente al populismo digital: la batalla que ya empezó

Esta campaña nos ha dado una lección que no debería sorprender pero que igual sorprende: la cercanía digital funciona. Carlos Álvarez lo demostró de forma descarnada. El humor, la autenticidad percibida, el lenguaje sin barniz institucional —todo eso conecta en un contexto donde la gente desconfía de todo lo que suene a «comunicado oficial».

El gobierno que venga tendrá que resolver una tensión real: ¿cómo humanizar al Estado sin caer en el espectáculo? ¿Cómo usar la IA para que el ciudadano sienta que hay «alguien» del otro lado cuando pide una cita médica, consulta sobre su pensión o denuncia un bache? Y al mismo tiempo, ¿cómo defenderse de los deepfakes, las campañas de desinformación y las operaciones de desestabilización que la oposición —cualquier oposición— usará sin escrúpulos?

La respuesta no es más propaganda. Es más verdad. Y la verdad, en política, tiene que ser auditable.

Los escenarios posibles y lo que cada uno comunicará sin quererlo

CandidatoEstilo proyectadoTensión principal
Keiko FujimoriInstitucional, rígida, centrada en orden y disciplinaAlta polarización. Resistencia estructural de sectores de izquierda y centro crítico.
Carlos ÁlvarezDisruptiva, directa, lenguaje popular, muy activa en redesRiesgo de gestión «apagafuegos»: reactiva, sin narrativa de largo plazo.
Rafael López AliagaConfrontacional con la prensa tradicional, apelación directa a su baseTensiones permanentes con el Legislativo y los medios. Aislamiento progresivo.

«El gran reto del próximo presidente no es comunicar mejor. Es devolverle la verdad al discurso público. En un Perú donde nadie cree en nadie, la transparencia no es una virtud cívica: es la única ingeniería de confianza que queda. Blockchain en licitaciones. IA en atención ciudadana. Datos abiertos como norma, no como excepción. No porque suene moderno, sino porque es lo único que puede romper el cinismo acumulado de décadas.»

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Santiago Carpio.
DOCTOR EN COMUNICACIONES de la Universidad Autónoma de Barcelona. Consultor – especialista en estrategias de comunicación, habilidades socioemocionales y producción audiovisual. Expositor y promotor del storytelling para la educación y el marketing. Docente PUCP, CENTRUM. Profesor Referente U. Continental. Docente UPN. Director de Proyectos e Innovación Educativa, Escuela Superior Toulouse Lautrec. Ex Presidente del Comité de Ética de la Sociedad Nacional de Radio y Televisión. Ex DIRCOM de la Oficina General de Comunicaciones del MINEDU.

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