Cecilia Palacios Columnas

Radiografía de la competencia

Cualquiera sea la decisión que adopte el Jurado Nacional de Elecciones en los próximos días para reparar en algo la legitimidad del proceso electoral general 2026 tras el daño infligido al sistema electoral y a la democracia por la incompetencia de la ONPE es irreparable e irreversible dado que afectará la voluntad popular  que salió a expresarse masivamente el pasado 12 de abril y fue impedida de ejercer su derecho a sufragio por la tardía instalación de casi 200 mesas electorales principalmente en el sur de Lima; si el ente electoral convoca a elecciones complementarias los resultados nunca serán los originales pues el elector acudirá a las urnas con el conocimiento de resultados parciales y ello influenciará en las opciones por las que apueste, o alguien cree que aquellos que eligieron al perrito, al moradito o a aquellos que ni se acercaron a pasar la valla van a repetir su voto?

En este escenario de sospecha de conspiraciones para torcer la voluntad popular, de implementación de estrategias de fraude al estilo cubano o venezolano, de pérdida de actas, ánforas o USB´s y presunta digitación dolosa a favor de uno u otro candidato habría que calmarse y no contribuir al caos; la vía que corresponde al JNE es responder una a una su veracidad  o falsedad; en todos los casos, la transparencia será su mayor aliada. En medio de la tormenta ante la manifiesta elección “chicha” organizada por el titular de la ONPE, Piero Corvetto, de lo que tenemos hoy clara evidencia es de la carencia absoluta de criterios mínimos en un diseño logístico idóneo, carencia de estrategias en toda la cadena antes, durante y después del acto electoral, así como de la precariedad absoluta de planes de contingencia ante situaciones de emergencia; esa es la radiografía de la incompetencia pasada por scanner de la elección que nos ha regalado una empresa pública que tuvo 5 años para organizar un proceso electoral y un burócrata inepto que manejó un presupuesto de 900 millones de soles para organizarlo; un proceso del cuál gran parte de la ciudadanía duda y en el que sí existen atisbos de corrupción como “arreglo” de bases en convocatorias para beneficiar en la selección a ciertos proveedores y probablemente a un puñado de burócratas. A la policía y fiscalías corresponderá investigar a fondo si en esta cadena de desaciertos, falta de planificación, presunta corrupción y negligencia hubo dolo e intencionalidad pero no cabe duda que todos los actores de este desmadre deben pagar en todas las instancias incluso penales, y se debe ser implacable.

Por la evidencia  filtrada en medios de comunicación se constata que Piero Corvetto cuya función específica era garantizar el proceso electoral es un funcionario público carente de liderazgo, inepto en el área de diseño de estrategias logísticas , negligente, omiso y superfluo, delegó en mandos medios la responsabilidad propia y no se preocupó  ni por la logística, ni por la cadena de custodia del material, ni por la contratación de transporte seguro post cierre de mesas, ni por si existía el personal coordinador suficiente para que acompañe traslado; a Corvetto le preocupó más el lenguaje inclusivo que la protección de la voluntad popular y por eso debe irse ya. Como país debemos preguntarnos cómo permitimos que un sujeto que ya había desarrollado una pésima gestión en 2021 haya sido ratificado por una Junta Nacional de Justicia ideologizada tras el proceso electoral 2021 que estuvo plagado de serios cuestionamientos y de legítimas dudas de su parcialidad y renuencia a la transparencia; los peruanos no nos merecemos la imposición de incompetentes a gusto de la ideología política de altos funcionarios como Aldo Vásquez e Inés Tello que a su retorno a la JNJ tras un amparo expréss concedido por un juez de su cofradía presentaron una reconsideración para ratificar al incompetente y lograron imponernos nuevamente a un bueno para nada. En cualquier empresa del mundo, los líderes de instituciones responden con su cargo a disposición, son despedidos de inmediato por sus fracasos; en el Perú, se les ratifica, un hecho indignante que también debe ser investigado.

En este oscuro escenario existe una luz al final del túnel, esta vez Corvetto está solo, en el Jurado Nacional de Elecciones no hay más un Salas Arenas que le cubra las espaldas, tampoco tiene a sus pies a la Procuradoría, ni a la Contraloría, ni a la Fiscalía ni a la prensa; esta vez no goza de inmunidad lo que augura que en el futuro tampoco gozará de impunidad. Que así sea.

Cecilia Palacios C.
Cecilia Palacios es Bachiller en Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Lima, trabajó en prensa televisiva privada durante la época del terrorismo, posteriormente se dedicó a actividades privadas.

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