Columnas Uri Landman

El Sonido del Silencio

La canción escrita por Paul Simon e interpretada por el dúo Simon & Garfunkel que lleva el nombre en inglés de Sound of Silence, es una de las más famosas del folk rock de todos los tiempos. Fue lanzada en el año 1964 y nació como un reflejo al luto y desconcierto del pueblo norteamericano tras el asesinato de John F. Kennedy en noviembre del año anterior. La carrera artística de Simon, ha sido tan exitosa, que ha ganado 16 premios Grammy. Simon ha sido seleccionado como una de las 100 personas que dieron forma al mundo, además de haber sido nombrado como uno de los mejores guitarristas y mejores compositores de todos los tiempos.

Estoy seguro que se preguntarán ¿qué hace la canción de Simon, El Sonido del Silencio, en una columna de actualidad política?  Permítanme explicarles.

Hace unas semanas tuve que viajar a los Estados Unidos de Norteamérica por motivos de trabajo y algo llamó poderosamente mi atención. Cuando caminaba hacia una cita de negocios me sorprendió que casi no se escuchan bocinas de los vehículos, ni gritos de la gente, ni altoparlantes promocionando comida, ni nada por el estilo. Para una persona que trabaja en el distrito de “El Fracaso”, esto es pan de cada día. 

La contaminación sonora a la que nos vemos sometidos los vecinos del “El Fracaso” es tal, que afecta nuestro equilibro mental y sensorial, hasta tal punto que cuando nos encontramos en una ciudad civilizada en donde las personas respetan los derechos de los demás, lo percibimos como algo raro. 

Según la Organización Mundial de la Salud, el límite máximo de ruido para que no afecte nuestra salud es de 65 decibeles (DB). En distritos como el mío, este límite es superado todos los días y a todas horas. En un estudio publicado, se encontró que zonas como el Emporio Comercial Gamarra, el promedio de contaminación sonora supera los 80 DB, llegando hasta 100 DB en otras partes del distrito.

Cabe preguntarse ¿Qué hacen las autoridades municipales ante ello? La respuesta es sencilla: Nada. Después de trabajar más de treinta años en “El Fracaso” puedo afirmar sin temor a faltar a la verdad, que las autoridades les importa un pepino y tampoco han hecho nada durante todos estos años por corregir el problema. 

Lo descrito líneas arriba parece algo anecdótico y con escasa importancia si lo comparamos con la actual coyuntura política del país y los múltiples problemas que tenemos. Sin embargo, en mi opinión, es un claro ejemplo de lo que se debe y no se debe hacer. 

No podemos seguir eligiendo autoridades populistas y sin preparación, que carecen de experiencia y equipos técnicos para darle solución a los graves problemas del país. Es una burla a todos nosotros que el candidato Sánchez haya reciclado a muchos de los ministros del corrupto Castillo y los haya llevado a su equipo técnico. Es vergonzoso escuchar a una persona como Francke, ex ministro de economía de Castillo y ahora jefe del plan económico de Sánchez, hablar de crecimiento y desarrollo económico.

Recordemos que, al envidioso de Francke, le pica el ojo y le hincha el hígado ver autos de lujo circulando en Lima, según sus propias palabras. 

El caos y el desorden en el que vivimos, es una clara manifestación de la falta del principio de autoridad. Las personas piensan que pueden hacer lo que quieren, lo cual se ve incentivado por la impunidad, ante la violación sistemática de las leyes. En palabras sencillas: la ley de la selva. 

Ante este escenario tenemos dos opciones muy claras. Seguir viviendo en el caos y el desorden que representa la candidatura izquierdista de Sánchez o empezar a encaminarnos a una sociedad donde se respeten las leyes, representada por la candidata Fujimori. 

No piensen que tengo alguna afinidad por Keiko o al fujimorismo, ni siquiera voté por ella en la primera vuelta. Pero mi patriotismo me obliga a pensar en el bien superior de la nación y eso significa votar por una opción que promueva el respeto a la propiedad privada y la libertad individual como es el caso de Keiko.

Para aquellos irresponsables que proponen opciones populistas de izquierda o el voto nulo o viciado este 7 de junio, les recuerda la frase del pensador griego Platón: “El precio de desentenderse de la política es ser gobernado por los peores hombres.”

Uri Landman
Gerente General de Motorama S.A., empresa fundada hace más de 60 años en el Perú, dedicada a la distribución y comercializamos de repuestos para la marca Ford a nivel nacional. Bachiller en ingeniería mecánica de la Universidad de Miami (1992), Grado de maestría en ingeniería mecánica con especialización en motores de combustión interna en la universidad de Miami (1994). Desde hace tres años colabora como analista político en varios portales web como lampadia, café viena y la abeja. También colabora con la edición impresa de El Tiempo de Piura. Ha colaborado con publicaciones en la versión digital de Expreso y Montonero.

0 comments on “El Sonido del Silencio

Deja un comentario

Discover more from Vox Populi Empresarial

Subscribe now to keep reading and get access to the full archive.

Continue reading