Según la elaboración de Worldometer de los datos más recientes de las Naciones Unidas, la población del Perú a mediados del 2.026 es de 34´922.148 personas. El 80,86% es urbana (28´236.966 el 2.026). El 50,4% son mujeres y 49,6% hombres. La edad mediana es 30,6 años. La densidad poblacional es de 27 por Km². (La superficie terrestre total es de 1´285.215 Km²).
En el Perú 5.2 millones de personas (29.3%) tiene empleo formal (considerando el sector público y privado) y 12.4 millones (69,8%) están en el trabajo informal. El 64,5% de los trabajadores informales están en zonas urbanas, pero se eleva hasta el 94,8% en las áreas rurales. Los trabajadores informales carecen de horario de labor, de seguro de salud, gratificaciones, bonificaciones, Compensación por Tiempo de Servicios y aportes a un sistema de pensiones.
Ante ello, el Perú requiere la apertura y constitución de muchísimas empresas que exploren y exploten nuestras riquezas naturales (minería, pesca, agricultura para la exportación, textil, etc.) las que con valor agregado en centros de producción (fábricas) atiendan los mercados nacionales y especialmente los extranjeros. Con ello se requerirá la necesidad de miles y miles de nuevos puestos de trabajo que empleen trabajadores formales que sean digna y racionalmente remunerados. Así sufragarán su sostenimiento personal y familiar (en alimentos, vestuario, vivienda, salud, educación, transporte, recreación, etc.). Y esto generará a su vez otras actividades productivas de bienes y servicios para abastecer los mercados locales y para lo que también requerirán de trabajadores formales.
Para ello se requiere un actuar de los Poderes del Estado (Legislativo y Ejecutivo) que atraigan empresarios que inviertan capitales para mayor explorar y explotar las riquezas naturales peruanas. Se debe comenzar que haya estabilidad política para que los empresarios inversionistas tengan confianza de invertir en el Perú. Se les debe respetar y garantizar sus actividades, capitales y propiedades. Tal estabilidad repercutirá también en lo social y será un camino para fortalecer la economía, no solo de los empresarios, sino de sus trabajadores y el Estado con los impuestos y otros conceptos. El Estado, las Regiones, provincias y lugares donde desarrollen actividades productivas tendrán solidez económica. En suma, será un medio para combatir el trabajo informal camino a extinguir la pobreza.
Tener presente que un inversionista de capitales es una persona natural o jurídica que inyecta recursos financieros en proyectos, empresas o activos financieros con el objetivo principal de obtener una rentabilidad económica a cambio.
Necesitamos que los electos para el Congreso y el Ejecutivo lo comprendan y gobiernen con solvencia, prontitud, inteligencia y honestidad.
¡Que se evite espantar a los inversionistas!
José Roberto Rendón Vásquez
Más de 40 años desempeñándose como profesor de derecho laboral de la Universidad de San Marcos, fue segundo vicepresidente de la Comisión Reorganizadora de la Universidad de San Marco de 1995 al 2000. Tiene el grado de doctor en derecho por la Universidad de San Marcos, además se ha desempeñado como vocal en la Corte Superior de Lima y fue asesor del directorio de Shougan Hierro-Perú, además ha seguido cursos de especialización en la Universidad Carolina de Praga (República Checa).


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