Columnas Rafael Antonio Aita Campodónico

Mundial 2026: entre la gloria deportiva y la expansión del negocio

El Mundial 2026 no es uno más. Es la edición número 23 de la Copa del Mundo y, sin duda, la más disruptiva en su formato: 48 selecciones, más partidos, más sedes y, sobre todo, más intereses económicos en juego. Esta expansión ha generado un debate inevitable: ¿estamos ante la democratización del fútbol o frente a la mercantilización definitiva del deporte más popular del planeta?

Desde una mirada integral, lo positivo es evidente. La inclusión de más selecciones ha permitido que países históricamente relegados tengan visibilidad global, elevando el sentimiento nacional y ampliando la base competitiva. Equipos emergentes han demostrado que la brecha futbolística puede acortarse, aportando frescura, sorpresa y nuevas narrativas al torneo. Además, el despliegue organizativo ha sido, en líneas generales, eficiente, con infraestructura moderna y una logística de alto nivel.

Sin embargo, el costo deportivo también ha sido evidente. La fase preliminar, más extensa y con grupos más amplios, ha diluido la intensidad competitiva. Muchos partidos han carecido de tensión real, generando desinterés en el espectador promedio. El exceso de encuentros ha saturado la atención y ha reducido el valor simbólico de cada partido. Lo que antes era escaso y emocionante, hoy corre el riesgo de volverse rutinario.

Otro punto crítico es la percepción de cambios orientados más al negocio que al deporte. La ampliación del torneo, los horarios fragmentados y la sobreexposición mediática parecen responder más a maximizar ingresos publicitarios que a preservar la esencia competitiva. El fútbol, en este contexto, se convierte en producto, y el hincha, en consumidor.

La gran pregunta es si esta tendencia se revertirá en las fases decisivas. Históricamente, los octavos de final marcan un punto de inflexión: la eliminación directa devuelve la urgencia, la épica y el drama. Es probable que el Mundial recupere su esencia en esta etapa, donde ya no hay margen para la especulación y cada error cuesta la eliminación.

En conclusión, este Mundial representa una encrucijada histórica. Ha ampliado fronteras, pero también ha tensionado su identidad. El desafío hacia adelante será encontrar el equilibrio entre inclusión y excelencia, entre espectáculo y competencia real.

El fútbol debe decidir si sigue siendo el privilegio de los mejores… o si se transforma definitivamente en una competencia diseñada por y para los negocios.

Con objetividad y reflexión.

Rafael Antonio Aita Campodónico.
Licenciado en Administración de Empresas, desarrollándose en el sector turismo y comercial. Dirigente deportivo y miembro activo en diferentes instituciones de fomento al deporte. Vicepresidente de la Cámara de Comercio de Lambayeque 1998-2000.Congresista de la República para el período 2001 – 2006 por el distrito electoral de Lambayeque.

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