Columnas Rafael Antonio Aita Campodónico

Perú, entre memorias fracturadas y la urgencia de una historia común

El Perú vive atrapado en una dicotomía persistente: la memoria y la historia no dialogan, compiten. La primera, cargada de emoción, dolor y subjetividad; la segunda, aspirando a rigor, contexto y comprensión. En ese choque nacen narrativas inconsistentes, polarizaciones artificiales y un clima de confrontación que alimenta el morbo antes que la verdad. El resultado es un país que discute más de lo que construye.

Durante décadas, los peruanos hemos heredado relatos incompletos, versiones parciales del conflicto interno, interpretaciones ideologizadas del desarrollo económico y juicios políticos que sustituyen al análisis técnico. Cada grupo defiende su “verdad”, pero el problema no es la diversidad de miradas, sino la incapacidad de integrarlas en una visión nacional coherente.

Esta fragmentación tiene consecuencias reales: desconfianza institucional, debilitamiento del Estado y una ciudadanía que oscila entre el escepticismo y la indignación. En lugar de debatir políticas públicas, se confrontan identidades; en vez de corregir errores, se reavivan agravios. Así, el Perú pierde tiempo histórico.

En este contexto, el gobierno de Keiko Fujimori enfrentará un desafío mayor que la gestión económica o la seguridad: reconstruir el tejido emocional y narrativo del país. Su objetivo de “unidad total” no puede ser un eslogan, sino una política de Estado basada en tres pilares:

  1. Verdad integradora: reconocer todas las memorias sin jerarquías ideológicas. No se trata de imponer una versión única, sino de construir una historia nacional que incluya todas las voces con evidencia y responsabilidad.
  2. Institucionalidad firme: la reconciliación no puede darse sin justicia. El respeto a la ley, sin sesgos ni persecuciones, es la base para recuperar la confianza ciudadana.
  3. Proyecto compartido: la unidad no se decreta, se construye con objetivos concretos: crecimiento con equidad, movilidad social real y orgullo nacional basado en logros comunes.

El Perú no necesita olvidar su pasado, pero tampoco puede seguir prisionero de él. La memoria debe ser puente, no trinchera. La historia debe ser guía, no arma.

El país se encuentra ante una disyuntiva histórica: persistir en la confrontación estéril o avanzar hacia una concertación inteligente. La unidad no significa uniformidad, sino coincidencia en lo esencial: respeto, verdad y futuro. Superar el odio implica madurez política y responsabilidad colectiva. El Perú tiene todo para lograrlo, salvo una cosa: decisión. Y esa, finalmente, no depende de un gobierno, sino de todos.

Con responsabilidad.

Rafael Antonio Aita Campodónico.
Licenciado en Administración de Empresas, desarrollándose en el sector turismo y comercial. Dirigente deportivo y miembro activo en diferentes instituciones de fomento al deporte. Vicepresidente de la Cámara de Comercio de Lambayeque 1998-2000.Congresista de la República para el período 2001 – 2006 por el distrito electoral de Lambayeque.

0 comments on “Perú, entre memorias fracturadas y la urgencia de una historia común

Deja un comentario

Discover more from Vox Populi Empresarial

Subscribe now to keep reading and get access to the full archive.

Continue reading