La semana pasada, dos terremotos sacudieron Venezuela. Estos dos sismos de magnitudes 7.2 y 7.5 estuvieron separados por escasos 39 segundos y tuvieron su epicentro en la ciudad de San Felipe y en Yumare respectivamente. Las zonas más devastadas son Caracas y en especial La Guaira. Hasta el cierre de esta edición se han reportado más de 1,450 personas fallecidas, 3,150 heridos y más de 50,000 desaparecidos, una cifra escalofriante que refleja la magnitud de la catástrofe sufrida por el hermano pueblo de Venezuela.
Los primeros países en enviar ayuda a Venezuela fueron Estados Unidos, El Salvador, Israel, Argentina y Perú. Los últimos cuatro de ellos no tienen relaciones diplomáticas con el país llanero desde la época del dictador Maduro. Pero ello, no ha sido excusa para enviar equipos especializadas de búsqueda de víctimas, alimentos, medicinas, ropa etc. El Perú, de manera puntual ha enviado a un equipo del Cuerpo de Bomberos Voluntarios del Perú, así como 14 toneladas de ayuda humanitaria en un avión de la FAP.
Toda esto resulta insuficiente ante la tragedia vivida por el pueblo venezolano, en especial los que menos tienen. Ello se agrava por la ineficiencia de las autoridades locales dirigidas por la presidenta encargada Delcy Rodríguez, quien hasta el momento no ha sabido organizar la respuesta del estado.
Hemos visto a través de los medios de comunicación el derrumbe de decenas de edificios multifamiliares que se vinieron abajo como casas de naipes. En su mayoría, estas edificaciones fueron construidas por el programa Gran Misión Vivienda Venezuela del dictador izquierdista Hugo Chávez. Este programa bandera de Chávez, fue ejecutado con dinero público y por empresas chinas, rusas y bielorrusas. A pesar de los informes previos que indicaban la falta de estudios de suelos, falta de supervisión de códigos de construcciones y deficiencia de materiales; el gobierno de Chávez y luego de Nicolás Maduro no hicieron nada al respecto.
Para muestra un botón. En el complejo residencial Urbanismo Hugo Chávez, en el barrio de Catia la Mar en la Guaira, la mayoría de los 192 edificios quedaron inhabitables luego del terremoto. Los habitantes de este complejo de 3,400 departamentos y cuatro pisos fueron desalojados y trasladados a refugios.
Con la detención de Maduro por parte del gobierno norteamericano y llevado a una corte en Nueva York para enfrentar cargos por narcotráfico, Venezuela dejó de ser un satélite de Cuba y del Foro de Sao Paulo. A pesar de no haberse llevado elecciones libres en ese país, es claro que el gobierno de Rodríguez ahora escucha atentamente las políticas de Washington y no de La Havana.
Ahora que el país llanero ya no pertenece a la órbita del Foro de Sao Paulo, los izquierdistas peruanos se han quedado mudos. A pesar de la tragedia vivida en Venezuela y de las grandes carencias que tiene el día de hoy, desde esta columna pregunto: ¿Dónde están los paladines de la justicia que antes tanto apoyaban los gobiernos dictatoriales de Chávez y Maduro?
He buscado en las redes sociales los llamados a la ayuda humanitaria de estos “pseudo defensores del pueblo”. Por ejemplo, en la red “X” la “luchadora” Mónica Sánchez se limitó a enviar su “solidaridad” al pueblo venezolano. La siempre activa Claudia Cisneros, quien amenazó “que las calles arderán” luego de la elección de Fujimori, no se ha dado la molestia de colocar una sola palabra sobre la tragedia venezolana, lo mismo que la “luchadora social” Marisa Glave. Ellas están más preocupadas en promocionar la Marcha del Orgullo Gay en Lima que ayudar a nuestros hermanos venezolanos.
Mientras estos falsos valores se hacen de la vista gorda, el presidente de derecha de El Salvador, Nayib Bukele envió al día siguiente de ocurrida la tragedia, un contingente de 300 rescatistas y paramédicos, además de 50 toneladas de equipos, medicamentos e insumos de primera necesidad a través de la cancillería venezolana.
En nuestro país el primer ministro Arroyo informó del envío de ayuda humanitaria, como ya hemos mencionado más arriba. Espero que los políticos peruanos estén a la altura de las circunstancias y que organicen la recolección de ayuda para Venezuela a la brevedad posible. No vale sentarse de brazos cruzados
En momentos donde necesitamos darnos la mano, recordemos las palabras de Simón Bolivar: “La unidad de nuestros pueblos no es simple quimera de los hombres, sino inexorable decreto del destino”.
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Uri Landman
Gerente General de Motorama S.A., empresa fundada hace más de 60 años en el Perú, dedicada a la distribución y comercializamos de repuestos para la marca Ford a nivel nacional. Bachiller en ingeniería mecánica de la Universidad de Miami (1992), Grado de maestría en ingeniería mecánica con especialización en motores de combustión interna en la universidad de Miami (1994). Desde hace tres años colabora como analista político en varios portales web como lampadia, café viena y la abeja. También colabora con la edición impresa de El Tiempo de Piura. Ha colaborado con publicaciones en la versión digital de Expreso y Montonero.


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