La reciente reestructuración de SpaceX y xAI, como SPCX y su cotización en la bolsa NASDAQ, ambas empresas de Elon Musk, el hombre más rico del mundo, ha puesto de relieve la preocupación puesta en los riesgos que supone la IA en el futuro de la humanidad.
Son conocidas las críticas de Musk sobre los riesgos de la inteligencia artificial, que según él podría constituirse en uno de los mayores riesgos para la civilización si no esta alineada con los intereses humanos.
Lo paradójico es que a pesar de ello, Musk sigue invirtiendo en ella, argumentando que la IA es inevitable y que es mejor participar en su desarrollo, intentando hacerla más segura, que quedarse al margen.
Lo cierto es que con lo ya avanzado en el SXX estamos ahora, en el SXXI en un periodo crítico en la historia. Estamos en condiciones de desbloquear las leyes de la naturaleza con lo que se abre un vasto campo de posibilidades, mayor incluso, que lo que la propia evolución natural ha producido hasta ahora. Es como el amanecer de una nueva era, la primera de su tipo en toda la historia de la Tierra.
Según Musk, el desarrollo de la IA hará posible en un futuro no muy lejano, que ya no sea necesario trabajar. El trabajo repetitivo será realizado por robots y habrá abundancia para todos.
En tal sentido, la sentencia bíblica, que forma parte de nuestro sentido común, “ganaras el pan con el sudor de tu frente”, quedaría abolida. En ese sentido, la Utopía de Tomas Moro escrita en el S. XVI y el sueño de Marx de que en la ultima etapa del comunismo el trabajo ya no seria dictado por la necesidad sino por un mejor uso del tiempo libre para la creación y recreación, se habrían cumplido.
Esta visión optimista sobre el futuro de la humanidad a raíz del vertiginoso y exponencial desarrollo de la inteligencia artificial y de la biotecnología, se debe claro, a que estamos desbloqueando los códigos de la naturaleza.
En el siglo XX los científicos identificaron los elementos básicos que conforman la naturaleza. Partículas, átomos y moléculas constituyen la materia; Genes, proteínas y células son los componentes de la vida; Bits, códigos y sistema de redes sustentan la inteligencia y la información.
Imaginen todo lo que el ingenio humano puede hacer al conectar estos componentes de manera novedosa. La información con que se transmiten las leyes de la naturaleza está ahora a nuestro alcance.
Es decir, estamos en el umbral de una nueva época, en condiciones de manipular y modificar la naturaleza, creando incluso nuevas formas de vida.
Pero del mismo modo, los riesgos de usarla de forma negativa y destructiva son enormes. Estamos también en un momento de gran peligro e incertidumbre, en la que se suman guerras focalizadas entre naciones por conflictos económicos, ideológicos y religiosos, con amenazas de guerra nuclear mundial, calentamiento global etc.
En consecuencia, es perfectamente posible que la humanidad use sus múltiples poderes en su propia contra y que la IA sea usada por gobernantes perversos, inescrupulosos y ambiciosos.
Es por ello necesario tomar conciencia de que todos y cada uno somos viajeros y pasajeros en nuestro planeta Tierra. Debemos en consecuencia cuidarla y saberla administrar.
Así como hemos desarrollado estas tecnologías de avanzada, debemos encontrar el coraje de hacernos las preguntas correctas y obtener las debidas respuestas bajo un consenso moral y colectivo entre nosotros, los humanos, para controlar y desarrollar la IA en nuestro provecho, pensando en un futuro que garantice sabiamente la supervivencia de la especie humana.
Peter Sanguineti
Gerente General en Brokergym Peru. Graduado como Economista en la Universidad Nacional Agraria La Molina.


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