La pregunta no es simplemente si el sistema construido en Occidente “vale” o “no vale”. Su experiencia social, política y económica contiene avances extraordinarios: democracia representativa, derechos humanos, economía de mercado, ciencia, instituciones públicas y protección social; pero también contradicciones que hoy exigen revisión. El problema no es destruir lo construido, sino recuperar su finalidad humana y hacerlo sostenible, responsable y racional.
La informalidad, la inflación, la escasez y la debilidad administrativa no aparecen aisladas. Se retroalimentan: cuando formalizar resulta costoso, crece la economía informal; cuando el Estado recauda poco y administra mal, disminuye su capacidad para financiar servicios; cuando existen incertidumbre y mala gestión, se reduce la inversión y la productividad. El Banco Mundial encuentra que una informalidad extendida se relaciona con menores ingresos públicos, menor productividad, menor desarrollo financiero y mayores niveles de pobreza.
La salida racional requiere equilibrar libertad económica con responsabilidad social. No se trata de convertir al Estado en dueño de todo ni de dejar al ciudadano abandonado frente al mercado. Se necesita un Estado que regule lo indispensable, sancione efectivamente el abuso, simplifique trámites, digitalice servicios y garantice igualdad ante la ley; y un sector privado que comprenda que producir riqueza también implica cumplir obligaciones laborales, tributarias, ambientales y sociales.
En materia económica, la estabilidad monetaria debe protegerse sin convertirla en el único objetivo. La experiencia reciente del Perú demuestra que instituciones macroeconómicas sólidas pueden contener la inflación y generar capacidad de respuesta ante shocks. El FMI señala que el Perú mantiene importantes fortalezas macroeconómicas, pero también identifica como desafíos la informalidad, la productividad, la calidad del gasto público, la gobernanza y la eficiencia de las instituciones.
La verdadera reforma, por tanto, debe ser integral: educación para la ciudadanía y el trabajo; salud y seguridad social sostenibles; justicia administrativa rápida; contratación pública transparente; descentralización con responsabilidades verificables; formalización acompañada de incentivos; protección de consumidores y trabajadores; infraestructura productiva; seguridad jurídica; y evaluación permanente de cada política pública.
En derecho administrativo debe recuperarse un principio esencial: el poder público existe para servir, no para complicar la vida del ciudadano. Cada funcionario debe tener competencias claras, resultados medibles y responsabilidad por acción u omisión. La tecnología puede reducir discrecionalidad, corrupción y burocracia, pero debe estar acompañada de transparencia, protección de derechos y acceso para quienes todavía viven fuera de la economía digital.
Conclusión
El futuro no exige escoger entre capitalismo y Estado, tradición y cambio, libertad y solidaridad. Exige instituciones que hagan compatibles esas dimensiones. La esperanza consiste en comprender que ninguna sociedad está condenada a repetir sus errores.
El nuevo pacto debería descansar en cinco principios: libertad con responsabilidad, autoridad con límites, crecimiento con inclusión, derechos con deberes y desarrollo con humanidad. Occidente no necesita renunciar a todo lo construido; necesita corregir aquello que dejó de servir al bien común.
La verdadera modernización será aquella en la que nadie tenga que vivir de la informalidad para sobrevivir, ninguna familia tema la escasez, la estabilidad económica proteja al ciudadano y el Estado vuelva a ser sinónimo de servicio, justicia y confianza. Esa es una esperanza posible cuando la racionalidad sustituye a la improvisación y el respeto al ser humano vuelve a ocupar el centro del desarrollo. Un tema prioritario para todos.
Con responsabilidad.
Rafael Antonio Aita Campodónico.
Licenciado en Administración de Empresas, desarrollándose en el sector turismo y comercial. Dirigente deportivo y miembro activo en diferentes instituciones de fomento al deporte. Vicepresidente de la Cámara de Comercio de Lambayeque 1998-2000.Congresista de la República para el período 2001 – 2006 por el distrito electoral de Lambayeque.


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