Columnas Rafael Antonio Aita Campodónico

ETEN donde la memoria se convierte en esperanza

Eten, el lugar del amanecer eterno, de Jorge Alberto Centurión Centurión, puede leerse mucho más allá de una obra destinada al público infantil y juvenil. Es una propuesta cultural que intenta recuperar una pregunta fundamental para Lambayeque y para el Perú,¿qué ocurre cuando una comunidad decide volver a mirar sus raíces para encontrar en ellas fuerzas para construir su futuro?
El autor, vinculado a la investigación arqueológica y cultural, desarrolla una obra que une territorio, memoria, identidad, tradición y espiritualidad. El propio registro de la Biblioteca Nacional señala que el libro articula ficción literaria con investigación arqueológica y memoria colectiva, y que su protagonista, Tero, realiza un recorrido por Ciudad Eten encontrándose con personajes que representan distintas dimensiones de la identidad local.
Uno de los méritos centrales de Centurión es comprender que el patrimonio no está solamente en los monumentos ni en los restos arqueológicos. También vive en las personas, en sus relatos, en sus conocimientos, en sus oficios y en las experiencias transmitidas entre generaciones. Por ello aparecen en la narración figuras asociadas con la tradición oral, el tejido de paja toquilla, la herencia mochica y la experiencia religiosa. El pasado deja así de ser una fotografía inmóvil y se convierte en una conversación entre generaciones.
El libro adquiere una dimensión particularmente significativa al abordar el Milagro Eucarístico de Eten de 1649. Independientemente de la perspectiva religiosa desde la cual cada lector interprete este acontecimiento, su presencia forma parte de la memoria y de la identidad cultural de Ciudad Eten. La obra busca presentarlo desde una dimensión histórica, cultural y espiritual, incorporándolo a una narrativa capaz de acercar esa memoria a los jóvenes.
También resulta importante la metodología que acompaña al relato. La publicación incorpora elementos destinados a docentes y lectores para trabajar identidad, territorio, tecnología artesanal, ciudadanía e inculturación de la fe. Esto revela una intención que trasciende la literatura, convertir el conocimiento del lugar de origen en una herramienta de formación.
Desde esta perspectiva, el autor no solamente escribe sobre Eten,propone una manera de entender el desarrollo. Una comunidad que conoce su historia puede defender mejor su patrimonio; una juventud que reconoce sus raíces puede participar con mayor sentido en su presente; y una región que transforma memoria en educación, cultura y turismo puede encontrar nuevas oportunidades sin renunciar a su identidad.
La recepción pública de la obra refuerza precisamente esa dimensión. La presentación ha sido vinculada con la necesidad de poner en valor el patrimonio histórico y religioso de Ciudad Eten y con la discusión sobre el potencial del turismo religioso en Lambayeque.
Conclusiones
Eten, el lugar del amanecer eterno representa una invitación a mirar el patrimonio no como una herencia del pasado, sino como una responsabilidad del presente y una posibilidad de futuro. Jorge Alberto Centurión Centurión construye un puente entre arqueología, literatura, tradición oral, educación, identidad y espiritualidad.
Su mayor significado puede encontrarse precisamente en su título,el amanecer es una metáfora de renovación. Eten no tiene que vivir únicamente de lo que fue; puede convertir lo que conserva en inspiración para lo que todavía puede llegar a ser.
La esperanza que transmite la obra no consiste en olvidar las dificultades, sino en reconocer que una sociedad con memoria posee mejores herramientas para imaginar su futuro. Eten puede ser, en ese sentido, mucho más que un lugar geográfico, puede convertirse en un ejemplo de cómo un pueblo conserva su identidad, educa a sus nuevas generaciones y transforma su historia en una oportunidad de encuentro, cultura y desarrollo.
Porque cuando una comunidad recupera su memoria, el pasado deja de ser una carga: se convierte en luz para el próximo amanecer.con aprecio e identidad, Rafael Aita Campodónico.

Rafael Antonio Aita Campodónico.
Licenciado en Administración de Empresas, desarrollándose en el sector turismo y comercial. Dirigente deportivo y miembro activo en diferentes instituciones de fomento al deporte. Vicepresidente de la Cámara de Comercio de Lambayeque 1998-2000.Congresista de la República para el período 2001 – 2006 por el distrito electoral de Lambayeque.

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