Columnas Rafael Antonio Aita Campodónico

Juventud confundida, del mensaje a la realidad

La juventud atraviesa una etapa decisiva. Recibe diariamente miles de mensajes que prometen éxito inmediato, felicidad sin esfuerzo, reconocimiento social y respuestas simples para problemas que, en realidad, son complejos. El desafío no consiste únicamente en escuchar esos mensajes, sino en aprender a distinguir entre aquello que inspira y aquello que manipula; entre una promesa atractiva y una propuesta que puede convertirse en realidad.
Hacer un mensaje “real” significa llevarlo del discurso a la conducta. Significa preguntarnos, ¿qué puedo hacer hoy para transformar esta idea en una acción concreta? Una sociedad no cambia solamente porque sus jóvenes conozcan buenos principios, sino cuando esos principios se convierten en responsabilidad, estudio, trabajo, solidaridad, respeto y participación.
La juventud necesita oportunidades, pero también orientación. No basta decirle que “es el futuro” si en el presente encuentra educación desigual, falta de empleo, incertidumbre y modelos sociales contradictorios. Tampoco es suficiente culpar a los jóvenes por su confusión. Los adultos, las familias, las instituciones educativas, los medios y las autoridades tienen responsabilidad en construir referentes confiables.
Pero existe también una responsabilidad personal. Ser joven implica tener derecho a cuestionar, equivocarse y cambiar de opinión, pero también aprender a verificar información, escuchar perspectivas diferentes, rechazar la violencia y asumir las consecuencias de las propias decisiones. La libertad sin responsabilidad puede convertirse en otra forma de dependencia.
Por eso, el mensaje que necesita la juventud no debería ser una consigna vacía, sino una invitación a construir. Construir conocimiento antes de repetir; criterio antes de seguir a una multitud; proyectos antes de esperar resultados; comunidad antes del individualismo.
Conclusiones, La juventud no está perdida,está buscando referentes en un mundo lleno de información, contradicciones y oportunidades. El camino consiste en transformar la confusión en pensamiento crítico y el pensamiento en acción. Un mensaje solamente adquiere verdadero valor cuando puede convertirse en hechos verificables. La tarea de nuestra generación no es decirles a los jóvenes qué deben pensar, sino ayudarlos a desarrollar las herramientas para pensar, decidir y construir responsablemente su propio futuro.
Si vemos la vida con verdad y filosofía,hay aún mejores herramientas en la familia.con responsabilidad Rafael Aita Campodónico.

Rafael Antonio Aita Campodónico.
Licenciado en Administración de Empresas, desarrollándose en el sector turismo y comercial. Dirigente deportivo y miembro activo en diferentes instituciones de fomento al deporte. Vicepresidente de la Cámara de Comercio de Lambayeque 1998-2000.Congresista de la República para el período 2001 – 2006 por el distrito electoral de Lambayeque.

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