Columnas Jorge Céliz

El niño no espera: Prevenir inundaciones y sequías sin excusas políticas

El Perú debe proteger ciudades, cultivos y ganadería frente a inundaciones y sequías. Superar las trabas burocráticas y las disputas políticas exige acciones oportunas y responsabilidades verificables.

El Niño pone a prueba una capacidad decisiva para cualquier país: proteger a su población y sostener su economía frente a amenazas previsibles. Las alteraciones del Pacífico repercuten sobre alimentos, pesca y transporte. En el Perú, sus efectos se agravan donde coinciden ocupación desordenada, infraestructura incompleta y autoridades que administran emergencias sin reducir suficientemente el riesgo.

La alerta exige actuar ahora. El ENFEN, en su comunicado del 28 de septiembre, prevé que el calentamiento costero mantendría magnitud extraordinaria hasta enero de 2027. También anticipa lluvias superiores a lo normal en la costa norte y central durante el verano. El pronóstico puede cambiar; la obligación de preparar servicios, infraestructura y evacuaciones permanece.

Presentar esta vulnerabilidad únicamente como falta de dinero o como abundancia desperdiciada empobrece el diagnóstico. Hay recursos disponibles que no se transforman en protección y necesidades sin financiamiento suficiente. El desafío consiste en conectar prioridades territoriales, proyectos técnicamente viables y presupuestos sostenidos, evitando que una asignación anunciada se confunda con una solución ejecutada.

La Contraloría aporta una señal contundente. En agosto informó que, de 1546 fichas técnicas recibidas por gobiernos regionales y locales para intervenir puntos críticos, 1096 no habían alcanzado la formulación de requerimientos presupuestales: el 71%. Además, el 79% no registraba inicio de ejecución. La prevención se trababa antes de mover una máquina o contratar una obra.

La Ley 29664 organiza responsabilidades compartidas bajo la rectoría de la Presidencia del Consejo de Ministros. Alcaldes, gobernadores y ministerios deben articular protección territorial y continuidad de servicios. Las autoridades deben dejar de lado las discusiones políticas estériles, resolver trámites burocráticos innecesarios y ponerse a trabajar coordinadamente para minimizar riesgos mayores. La urgencia exige decisiones oportunas, transparencia y control.

El presupuesto ejecutado es una señal administrativa, no una garantía de seguridad. La evaluación debe incorporar población efectivamente protegida, infraestructura operativa y servicios que resistan interrupciones. Limpiar cauces puede ser necesario, pero pierde eficacia si faltan drenajes, mantenimiento y control de nuevas ocupaciones. Gastar rápidamente en intervenciones aisladas puede perpetuar la fragilidad que se pretendía resolver.

El riesgo comprende sequías: el ENFEN prevé lluvias deficitarias a normales en la sierra sur. La escasez de agua y pastos perjudica la ganadería, reduce la producción y compromete ingresos familiares. Inundaciones y sequías exigen respuestas diferenciadas: proteger cultivos, asegurar agua, almacenar forraje y fortalecer la atención veterinaria para evitar pérdidas rurales.

Corresponde establecer una conducción nacional efectiva, con responsabilidades por territorio, plazos públicos y financiamiento asegurado. Deben priorizarse puntos críticos, drenajes, defensas, alertas y evacuaciones, junto con la protección de hospitales, escuelas y redes de agua. Equipos técnicos estables y supervisión oportuna permitirían corregir fallas antes de que el peligro se convierta en tragedia.

La prevención exige inversiones por cuencas, mantenimiento y ordenamiento territorial, con cooperación internacional subordinada a decisiones soberanas y criterios técnicos peruanos. Ante las críticas posteriores, las autoridades deben responder con hechos, sin fabricar responsabilidades ni excusas innecesarias. La rendición de cuentas debe identificar las obligaciones incumplidas. Trabajar ahora y proteger vidas constituye una responsabilidad que ninguna disputa política permite postergar.

Jorge Orlando Céliz Kuong
General de División en retiro, ex Comandante General del Ejército del Perú, especialista en Seguridad y Defensa con formación en Harvard y experiencia internacional en EE.UU. y la ONU.

0 comments on “El niño no espera: Prevenir inundaciones y sequías sin excusas políticas”

Deja un comentario

Discover more from Vox Populi Empresarial

Subscribe now to keep reading and get access to the full archive.

Continue reading