Columnas Uri Landman

¿Sirve la Suspensión Perfecta?

Hace unos días el ejecutivo anunció una serie de medidas para afrontar los estragos que seguramente traerá el Fenómeno del Niño a nuestro país. Este paquete económico de 18,000 millones de soles adicionales para el año 2027, será financiado mediante la elevación del déficit fiscal al 2.4% del P.B.I.

Dentro de las medidas más importantes tenemos la entrega de bonos a familias vulnerables afectadas por el FEN por un periodo de tres a cinco meses.  Se destinarán 2,000 millones para el mantenimiento de obras e infraestructuras menores como colegios, comisarías y centros de salud en zonas afectadas. Se dará un subsidio de 500 millones de soles a transportistas para mitigar el alza en el precio de los combustibles. Por último, se destinarán 6,000 millones de soles a infraestructura educativa y 7,000 millones para terminar obras públicas que se encuentran paralizadas y con un alto porcentaje de avance en las mismas.

También se contemplan medidas de alivio para el sector empresarial como el aplazamiento en el pago de tributos, la activación de garantías crediticias para las PYMES a través del Fondo para Crecer y apoyo logístico por parte de las FFAA con el despliegue de cinco buques de la Marina de Guerra del Perú, para operaciones de cabotaje al norte.

Una medida que fue anunciada en evaluación en casos extremos es el de la suspensión perfecta de labores. Este mecanismo permite a las empresas, en casos de extrema gravedad en la cual no pueden operar, como lo vimos en el COVID, suspender sus actividades y los pagos salariales durante 90 días para evitar así quebrar y cerrar de manera definitiva. 

Para que una empresa pueda acogerse a la suspensión perfecta, primero deben evaluarse otras alternativas como el adelanto de vacaciones, el uso de descansos pendientes, el trabajo remoto y cualquier otra alternativa que no perjudique al trabajador. En el caso que la empresa se vea imposibilitada de operar tal como lo fue en la cuarentena del COVID o si el FEN destruye las vías de comunicación o la planta de producción, etc.; entonces se recurre a esta opción.

A pesar que esta medida no ha sido confirmada por el ejecutivo, los pseudo defensores de los trabajadores ya salieron en todos los medios con la misma narrativa de siempre: “la explotación laboral”, “defensa de los derechos humanos de los trabajadores”, “el abuso de los grandes oligopolios”, “la opresión de las clases trabajadoras”, hasta acusaciones al modelo neoliberal y al imperialismo yanqui.

En nuestro país la legislación laboral es de las más rígidas del mundo. Es prácticamente imposible despedir a un trabajador así la empresa esté en peligro de quiebra y se haga necesario la reducción de personal. La mentalidad miope y cortoplacista de nuestros políticos prefieren que la empresa quiebre y todo su personal se quede sin trabajo, a que existe la posibilidad de despedir a unos cuantos con tal de salvar el trabajo de los demás. 

Esta rigidez en la legislación hace que el mercado laboral peruano sea de los menos dinámicos y tenga una de las mayores tasas de informalidad del mundo.  

Durante la pandemia del COVID, se despidieron a más de 20 millones de trabajadores en los Estados Unidos. Ello se debió a las restricciones que impuso el gobierno en varios sectores de le economía como el turismo.

Para fines del año 2020, ya se habían recuperado más de 12 millones de puestos de trabajo. Para el año 2021 se contrataron 6.7 millones de trabajadores más. Para fines del año 2022 la totalidad de puestos de trabajo se habían recuperado. Más aún, una muestra del poder de la flexibilidad laboral, es que para el año 2023 habían 9.4 millones de puestos de trabajo vacantes en los Estados Unidos, sin trabajadores suficientes para llenarlos.

Mientras que un país con una alta flexibilidad laboral como Estados Unidos se recuperó rápidamente ante una crisis, en el Perú recién llegamos a los mismos niveles de empleo e ingresos reales 6 años después, con el agravante que la informalidad laboral pasó al 85%.

Si bien la suspensión perfecta de labores no es la solución ante una crisis generada por el FEN, es una medida que puede ayudar a las MYPES a sobrevivir. La verdadera solución sería una reforma profunda en la legislación laboral, volviéndola más flexible siguiendo modelos que sí funcionan y no argumentos obsoletos de la izquierda retrograda. Sino preguntémosle a la comunista excongresista Agüero ¿por qué decidió ingresar ilegalmente a los Estados Unidos con un coyote para buscar trabajo, en lugar de irse a la Cuba que ella tanto admira? 

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