Columnas Ricardo León

Muelles aislados, país desconectado

Durante los últimos años, la discusión portuaria en el Perú ha estado secuestrada por una narrativa oficialista de anuncios estridentes, inauguraciones rimbombantes y promesas de un paraíso logístico que no existe. Detrás de ese optimismo cosmético y superficial, emerge una realidad alarmante y sistemáticamente ignorada: el Perú carece por completo de una estrategia integral para el desarrollo de su sistema portuario nacional. Estamos construyendo muelles, pero no un país conectado.
La responsabilidad institucional de liderar, diseñar y defender esta visión recae de manera exclusiva sobre la Autoridad Portuaria Nacional (APN). Sin embargo, el veredicto del sector es unánime y preocupante: la institución ha abdicado de su rol. En el momento más decisivo y crítico para la infraestructura logística de nuestra historia, la APN ha mostrado una alarmante falta de liderazgo técnico, manteniéndose como un espectador pasivo en lugar de ser el motor estratégico que el comercio exterior exige.
Los síntomas de esta parálisis son innegables y costosos. El caos y estrangulamiento del acceso terrestre al Callao sigue destruyendo la competitividad del principal complejo portuario del país ante la total inacción estatal. Las inversiones se ejecutan de forma aislada, ciega y sin una visión sistémica que las articule. Mientras el debate público —reducido a la miopía de la coyuntura— se desgasta discutiendo el éxito de terminales individuales, se ignora deliberadamente la verdadera urgencia: el funcionamiento integrado y sinérgico de toda la red portuaria peruana.
La urgencia de un Plan Maestro de Desarrollo Portuario —actualizado, vinculante y consensuado— ya no es un pedido académico; es un clamor desesperado de especialistas, operadores logísticos y usuarios del sistema. Pese a ello, la respuesta institucional avanza a un ritmo de tortuga, con una lentitud exasperante e incompatible con la velocidad vertiginosa del comercio global.
El riesgo de esta desidia es catastrófico. Cuando nuestros competidores regionales planifican su desarrollo logístico con horizontes de décadas y políticas de Estado inquebrantables, el Perú sobrevive apagando incendios operativos, reaccionando tarde a problemas puntuales y navegando a ciegas sin una hoja de ruta nacional.
Mientras el debate público se pierde en el espectáculo de la competencia y las inauguraciones, la gran pregunta sigue sin respuesta: ¿quién lidera realmente el sistema? Hoy, la APN atraviesa su periodo más cuestionado, ausente de las decisiones críticas sobre conectividad y competitividad regional. Sin un Plan Maestro que ordene estratégicamente las inversiones, el Perú avanza a ciegas. Los terminales pueden competir entre sí, pero el éxito del país exige una autoridad capaz de planificar el conjunto.
La verdadera y cruda interrogante es si la APN tendrá la capacidad y el coraje de ejercer el liderazgo implacable que el país necesita para transformar nuestro caótico sistema portuario, o si capitulará definitivamente ante la inercia estatal. Ese es el debate de fondo que el Perú tiene pendiente; un debate que ya no admite más dilaciones ni más excusas.

Ricardo León Dueñas
Abogado por la Universidad San Martin de Porres con estudios culminados de Maestría en Derecho Empresarial por la Universidad de Lima, post grado en la Universidad de Piura y diplomado en arbitraje por el Centro de Arbitraje de la PUCP. Ha sido gerente de administración y finanzas de Prom Peru, asesor legal de la SBS, gerente legal de la ONP y consejero en el Estudio Muñiz, gerente general y representante legal de AON Benfield Peru, asesor legal y director de C&J Constructores. Miembro de la Misión de Observación Electoral de la OEA para las elecciones en Guatemala 2007 y candidato a la alcaldía de San Isidro en el 2014. Actualmente se desempeña como abogado, consultor independiente y columnista en diversos medios de prensa.

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