Columnas José Roberto Rendón

¿Derechos humanos de los delincuentes?

Medios periodísticos informaron de la política del Presidente de El Salador, Nayib Bukele, de revertir la grave inseguridad que vivía la población de su país. Edificó en corto tiempo una prisión segura donde están encarcelados delincuentes e integrantes de pandillas de donde no podrán fugar “ni dar órdenes” desde su encierro.

Ante ello, una congresista y “otros” expusieron públicamente que el Presidente salvadoreño no respeta los derechos humanos y se opusieron rotundamente a que en el Perú se adopten medidas semejantes a las efectuadas por el Presidente Bukele y al proyecto de expulsión de extranjeros de nuestro país porque significada “xenofobia”.

La declaración de los Derechos Humanos establece que toda persona tiene derecho a la vida, la libertad, a no ser detenido arbitrariamente, los acusados por delito tienen derecho a la presunción de inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad en juicio público asegurándole su defensa. A su vez, nuestra Constitución norma que toda persona es considerada inocente mientras no se haya declarado judicialmente su responsabilidad, que nadie puede ser detenido sino por mandamiento escrito y motivado del juez o por autoridades policiales en caso de flagrante delito.

Sin dejar de respetar dichos principios y normas, ante los graves delitos que diariamente cometen delincuentes, imprescindiblemente deben intervenir las autoridades policiales deteniendo a los autores de delitos y efectuadas las investigaciones pertinentes ponerlas a disposición de la fiscalía y ésta formular la denuncia ante el juez penal para su juzgamiento y probado el delito condenar al delincuente a pena privativa de su libertad. Desde su detención por la Policía los delincuentes “gozan” de especializada defensa especializada de abogados para que “les concedan libertad”

La criminalidad en nuestro país se va incrementando constantemente y efectuándola con “nuevas modalidades”. Ya no solamente son delitos contra el patrimonio, contra la persona, la familia, la libertad, confianza, tráfico de drogas, etc. sino que en cada uno de ellos se han agravado las modalidades. Actúan individualmente y/o en bandas dirigidas por medio telefónico y/o informático desde las prisiones. La delincuencia extorsiona, intimida, secuestra, lesiona, asesina. Usan armas blancas, de fuego y hasta granadas y dinamita o explosivos caseros. Se ha incrementado asombrosamente el tráfico de personas desde menores y mujeres para el meretricio que ha inundado las calles y barrios. Los delincuentes no sólo se “apoderan” de dinero, prendas joyas, celulares, relojes, computadoras, laptops, televisar, etc., sino hasta bicicletas, mootostaxis y vehículos que los desmantelan para negociarlos por medio de receptadores o “llevarlos” fuera del país para venderlos con placas y documentación adulterada. Nadie está seguro en lugares públicos, establecimientos comerciales y de trabajo, transportes en general ni es sus domicilios. Los agraviados son varones y mujeres y ni siquiera tienen compasión con ancianos y niños. Todos vivimos aterrorizados por la delincuencia.

Diariamente por televisión y en periódicos se informa de la captura de delincuentes que son exhibidos; la Policía informa que muchos de ellos ya fueron capturados antes por otros delitos y que fueron puestos a disposición de la fiscalía y ésta los denuncio ante el Juez penal, pero les “concedieron libertad” y ahora han vuelto a ser capturados por nuevos delitos. Las investigaciones en el Ministerio Público y los procesos penales, lamentablemente se realizan con dilaciones no cumpliendo los plazos procesales corriendo el riego de la prescripción.

Ante el grave drama que vive la población agravada por la delincuencia, se requiere que los Poderes estatales aprueben nuevas normas penales y procesales penales severas y que los delincuentes sean encarcelados. Ante el hacinamiento de cárceles es imprescindible edificar nuevas muy seguras y que a la vez sean centros de trabajo para que los delincuentes sufraguen su alimentación y cuidados de salud. Es necesario perseguir a la delincuencia y que sean encarcelados sin “privilegios” en cárceles muy seguras.

Ciertas “personalidades reclaman por derechos humanos de los delincuentes” y emiten opiniones contra el presidente de El Salvador que ha adoptado medidas severas contra la delincuencia. ¿Podrían significar esas “opiniones” las emiten para que no se combata la delincuencia?

¿Por qué no lo hacen por la población que es víctima de la delincuencia? ¿Los delincuentes acaso respetan los derechos humanos de sus agraviados, hasta los que lesionan o asesinan?

José Roberto Rendón VásquezMás de 40 años desempeñándose como profesor de derecho laboral de la Universidad de San Marcos, fue segundo vicepresidente de la Comisión Reorganizadora de la Universidad de San Marco de 1995 al 2000. Tiene el grado de doctor en derecho por la Universidad de San Marcos, además se ha desempeñado como vocal en la Corte Superior de Lima y fue asesor del directorio de Shougan Hierro-Perú, además ha seguido cursos de especialización en la Universidad Carolina de Praga (República Checa).

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