Cómo respetar al ciudadano y hacer política sin populismo
En tiempos en que la política parece un escenario para la improvisación y el populismo, resulta urgente recordar a quienes aspiran a cargos públicos una verdad elemental. el ciudadano es su jefe, no su cliente. La democracia no es un espectáculo; es un contrato de confianza que se quiebra con la mentira, la soberbia y la ineficiencia.
Los nuevos políticos suelen deslumbrarse con el micrófono antes de mirar la realidad. No basta hablar hay que llegar. Llegar al barrio donde no hay agua potable, al mercado donde el precio del arroz preocupa más que el último tuit del alcalde, al hospital donde el tiempo de espera vale más que cualquier promesa de campaña.
El populismo es la tentación más peligrosa. Es fácil ofrecer bonos imposibles, obras faraónicas o milagros económicos. Pero la política seria exige tres cosas: diagnóstico real, soluciones viables y sostenibilidad. Prometer sin cumplir no solo destruye carreras; destruye la fe en la democracia.
El político que quiera servir debe empezar por escuchar. Escuchar al ciudadano común, al técnico que conoce el presupuesto, al vecino que sufre la inseguridad. Porque gobernar sin escuchar es legislar desde la ceguera.
Y hay un principio que nunca pasa de moda, la palabra es patrimonio. Cada mentira erosiona el futuro; cada acto de corrupción convierte el poder en boomerang. La ética, aunque parezca invisible, siempre termina pasando factura.
Finalmente, el poder es prestado. Al terminar un mandato, la historia no se escribe con excusas sino con obras concretas, con servicios que funcionan, con respeto a la ley y al presupuesto público.
Si los nuevos políticos quieren ser recordados y no olvidados, deben cambiar el discurso fácil por la acción honesta. Porque, en democracia, la memoria del ciudadano es más larga que cualquier campaña.
Es un honor y un compromiso invitar e invertir en nuevos políticos, pero las reglas son iguales para todos, hablaremos con la verdad,y por favor escojan gente honesta con aprecio Rafael Aita Campodonico
Rafael Antonio Aita Campodónico.
Licenciado en Administración de Empresas, desarrollándose en el sector turismo y comercial. Dirigente deportivo y miembro activo en diferentes instituciones de fomento al deporte. Vicepresidente de la Cámara de Comercio de Lambayeque 1998-2000.Congresista de la República para el período 2001 – 2006 por el distrito electoral de Lambayeque


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