El poema de Enrique Horna dedicado al centenario de Oyotún no es solo una composición lírica: es una declaración de pertenencia, una reafirmación de que la identidad de un pueblo puede atravesar generaciones, fronteras y distancias sin perder su luminosidad. En sus versos se siente el pulso de un distrito que al cumplir cien años se reconoce a sí mismo en la memoria, en la tierra, en sus ríos, en sus costumbres y en su gente trabajadora, alegre y firme en su origen.
Enrique Horna logra algo que pocos poetas alcanzan. convertir un lugar en un símbolo. Oyotún deja de ser un territorio para transformarse en una emoción compartida, en una raíz que sostiene y en una brújula que orienta. Su poema describe la belleza natural del valle, el sonido de sus fiestas, el andar de su gente, pero también retrata el espíritu de un distrito que ha sabido crecer sin olvidar de dónde viene. Esa combinación de tradición, orgullo y porvenir es la que hace que su obra trascienda no solo Lambayeque, sino cualquier rincón donde un hijo de Oyotún recuerde su origen con gratitud.
La virtud del poema reside en su limpieza moral: habla del lugar con sinceridad, sin artificio, desde el corazón. Es literatura que honra sin exagerar y que invita a cada lector a reconocerse en la humildad y la grandeza de un pueblo que no renuncia a su memoria.
Ejemplo de vida,nunca olvidar el lugar que nos hizo quienes somos
La identidad de un pueblo es también la identidad de cada persona que lo lleva dentro. Recordar a Oyotún, celebrarlo, agradecerlo, es un acto de dignidad personal y colectiva. Un hombre o una mujer que honra su tierra no solo la nombra: la representa con su conducta, con su trabajo, con su decencia y con su compromiso con los demás.
Ese es el mensaje que el poema de Horna inspira. ser fieles a nuestras raíces para ser más grandes que nosotros mismos.
Cierre personal
Con orgullo Lambayecano, con amor por mi historia y mi tierra, reafirmo mi aprecio profundo por esta identidad que me acompaña y me guía.
Rafael Aita Campodonico
Hijo del norte, de su cultura, su memoria y su ejemplo.
Rafael Antonio Aita Campodónico.
Licenciado en Administración de Empresas, desarrollándose en el sector turismo y comercial. Dirigente deportivo y miembro activo en diferentes instituciones de fomento al deporte. Vicepresidente de la Cámara de Comercio de Lambayeque 1998-2000.Congresista de la República para el período 2001 – 2006 por el distrito electoral de Lambayeque


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